"Todavía falta mucho para que vivamos en un mundo sin efectivo"

Ann Cairns es la responsable de todo el negocio fuera de EE.UU. y dirigió la liquidación de los activos de Lehman en Europa. Explica que no es fácil hacer funcionar los pagos móviles. Y dice que el mercado local atraviesa un momento difícil y que Argentina necesita devolver el equilibrio a su economía

Es la primera vez que vengo por MasterCard pero ya estuve en Buenos Aires en mis vidas anteriores, dice Ann Cairns, en medio de la premura que impone esta visita express que al día siguiente la llevará a San Pablo y al otro, a Bogotá. La expresión no es fortuita ni exagerada: la presidenta de mercados internacionales de MasterCard y responsable de todo el negocio fuera de Estados Unidos tiene credenciales que rara vez se combinan en una sola ejecutiva. O se cosechan en una sola vida.
Se formó en ciencias duras. Estudió Matemáticas y Estadística en su Inglaterra natal y comenzó su carrera como científica dedicada a la investigación. Me dediqué a la ingeniería offshore y fui la primera mujer en Gran Bretaña en trabajar en una plataforma petrolera, comenta. Con el Citi, para el que trabajó por quince años, viajó por todo el mundo. Era CEO de la unidad de e-business cuando pasó al ABN Amro como CEO de Transaction Banking.
Entró a Alvarez & Marsal la firma que llevó adelante la liquidación de Arthur Andersen y que hoy gestiona el banco malo de España en septiembre del 2008, en el momento más incierto de la debacle financiera. Y se hizo cargo en Londres de la quiebra más grande en la historia, como responsable de liquidar los activos de Lehman Brothers en Europa. Hace poco, cuando le preguntaron sobre los desafíos de ser mujer en el mundo de las reestructuraciones, dijo: A las mujeres nos gusta arreglar las cosas y somos aguantadoras en los momentos duros.
Cuesta imaginar a la petrolera offshore en esta señora en extremo cálida y elegante. Tuvo sólo 24 horas para absorberlo todo. La inflación, el cepo cambiario, el recargo del 15% para las tarjetas, el atraso cambiario. Martín Lang, CEO de la empresa en la Argentina, y Richard Hartzell, presidente de la firma para América latina, la escoltan en un salón del Hilton en Puerto Madero, a metros de las oficinas de MasterCard. Después de tantos años en la industria bancaria, no me cuesta tanto entenderlo. Además, estuve en los noventa en la Argentina y poco después del 2001. Este mercado de boom and bust ya lo vi otras veces. Está claro que el mercado está atravesando un momento difícil. Pero la Argentina tiene recursos que otros países no tienen. Tienen todas estas super-ventajas y están bendecidos en ese sentido. Pero hay que restaurar el equilibrio en la economía, explica.
En la Argentina nos estamos recuperando muy bien y estamos en una trayectoria interesante de crecimiento, construyendo relaciones y confianza, apunta Cairns y Lang se suma: Aunque hubo altibajos es notable cómo la marca MasterCard siempre se mantuvo muy fuerte. Hoy ya existen nueve bancos como miembros principales que emiten los plásticos después de que en 2007, la empresa abandonó su acuerdo de exclusividad con First Data (que había adquirido Argencard).

Libres de efectivo

La industria de pagos está cambiando, al punto que hoy empresas como MasterCard empiezan a redefinirse y pensarse como empresas de tecnología. Todavía falta mucho para que lleguemos a un mundo libre de efectivo, reconoce Cairns. Por ahora, sólo el 15% de las transacciones de consumo se paga en forma electrónica. Pero es emocionante. Es como tener un gran pedazo de espacio en blanco. Igual no es fácil porque es necesario atacarlo en muchas formas. Trabajar con los gobiernos desde el punto de vista de la inclusión financiera y crear nuevos productos que el consumidor quiera usar y hacer que cada vez le resulte más fácil, explica.
Además, hacer que los pagos móviles funcionen no es fácil, admite la ejecutiva. Todo el ecosistema tiene que funcionar. De punta a punta. Y lo cierto es que todavía no está claro y sigue en debate cuánto valor hay para cada parte que intervienen en el proceso, señala. De ahí que tejer alianzas sea clave. En enero de 2011, MasterCard anunció un joint venture con Telefónica para implementar pagos por celular en América latina y en julio de este año selló otro con Deutsche Telekom en Europa.
Pero es un trabajo que recién empieza. Según el MasterCard Mobile Payments Readiness Index, que evaluó la receptividad a pagos móviles, el puntaje promedio en los 34 países analizados fue de 33,2 sobre 100. Los cuatro mercados latinoamericanos incluidos, Argentina, Brasil, Colombia y México, se ubicaron cuatro puntos por debajo de esa media global.
El negocio marcha muy bien en Europa aunque te sorprenda. Lo cierto es que la crisis de deuda soberana no se tradujo todavía en los patrones de consumo con tarjeta, comenta la ejecutiva. En América latina, creemos que pese a la desaceleración que vimos este año, Brasil está dando vuelta la esquina y esperamos ver una adopción mucho mayor. Pero lo fundamental es asegurarnos de que las cosas que ponemos en el mercado sean realmente atractivas para la gente, remata Cairns antes de partir a la próxima reunión de su raid porteño.

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