Sin definiciones sobre el programa financiero, el dólar seguirá al alza

Ante la suba del tipo de cambio de estos útimos días, la pregunta  de la City es cuándo encontrará su techo el dólar. El Cronista consultó a cuatro analistas económicos para intentar responder dónde terminará este rally alcista

MARTÍN ALFIE, director de Radar Consultora

A menos que haya un anuncio importante, como un adelanto de desembolsos del FMI o una nueva fuente de financiamiento, el dólar seguirá con este movimiento alcista.

La demanda es todavía superior a la oferta. Y, si bien la cuenta corriente se achica la demanda para atesoramiento continúa en niveles elevados y la salida de inversiones financieras de no residentes suma presión.

Si el Gobierno consigue financiamiento adicional, muestra que tiene los fondos para cerrar su programa financiero de 2019 y se decide a defender la moneda en torno con una política monetaria más consistente, podría verse alguna calma temporal. Si no, es posible que la sangría siga.

Además, cualquier shock internacional pega con fuerza, porque estamos en una situación débil. El BCRA carece de una estrategia concreta, todos los días un comportamiento distinto. El objetivo del plan con el FMI fracasó. Ahora, hay un comportamiento errático, con volantazos permanentes.

El desarme de Lebac fue apresurado y sumó presión extra en un momento complicado. Hoy pareciera que está a la espera de un salvataje que calme las aguas. El mercado perdió la confianza. Es difícil que vuelva a apostar en el país. Muchos colegas creen que con fondos adicionales alcanza. Pero la señal negativa de un programa del FMI que falló a dos meses de ser firmado no se revierte fácil.

RODRIGO TERRE, gerente de mercado de capitales de First

Los factores que explican la suba del dólar son tanto internos como externos. Por el lado externo, riesgos de guerras comerciales dificultan el problema para emergentes al generar vuelo a la calidad. Por el lado interno, hay una alta dependencia a los flujos del exterior. Todo esto se traduce en el descalce de flujos que hoy se ve en el mercado cambiario. Si esta situación continúa, el ajuste vendrá por mayor depreciación real del tipo de cambio.

Si Argentina no logra conseguir los dólares para cerrar el programa financiero 2018 principalmente y 2019, seguiremos consumiendo reservas y eso atenta contra el equilibrio final de la moneda.

Fue acertado bajar Lebac con reservas porque es algo que ya sedescontaba. Pero esto solo permite ganar tiempo porque las reservas son finitas y las necesidades en moneda extranjera son altas. En lo que respecta a las intervenciones, creo que es positivo por el signaling que dan respecto de los niveles que pretenden.

El mercado necesita información sobre el cumplimiento del programa financiero 2018 principalmente, y 2019. Hay muchos rumores pero pocos datos porque entiendo el equipo de gobierno está trabajando en este sentido y pronto habrá algún anuncio.

El tema es que el silencio se interpreta como debilidad y el mercado te testea constantemente. Alguna certeza en este sentido traería calma al peso.

RODRIGO ÁLVAREZ, director de Analytica

La volatilidad nominal del tipo de cambio que se ve en las últimas semanas arrastra tras de sí la formación de activos externos que, anualizada, alcanza los u$s 60 mil millones.

Este comportamiento va a continuar dada la incertidumbre asociada a la contienda electoral del próximo año. En suma, considero que si bien no hay crisis de deuda y el déficit de cuenta corriente se cerró (por la reciente caída del nivel de actividad y el alza del tipo de cambio), la presión cambiaria continúa de la mano de un componente especulativo al cual parece que todavía le queda resto.

Es cierto que el Banco Central puede tomar ciertas decisiones para lograr frenar la suba del dólar. Por ejemplo, puede cortar la sangría mediante intervenciones en el mercado a término, emisión de deuda en dólares a ser suscriptas por bancos y con esos dólares efectuar recompras agresivas de Letes. En conjunto, creo que si optara por estas medidas más contundentes podría bajarla presión especulativa sobre el tipo de cambio.

Pero no hay que dejar de lado el hecho que el Banco Central hoy en día hay perdido herramientas.

La eliminación de las Lebac le quitó margen de maniobra para hacer política monetaria porque las señales de tasa dejaron de operar de forma directa sobre los actores del mercado.

A las subastas de reservas con este volumen no le encontramos ningún sentido.

 ERIC RITONDALE, economista jefe de Econviews

Hay que separar la suba del dólar en dos partes: por un lado la parte fundamental, y por otro el sentimiento. Desde el punto de vista de los fundamentals, este nivel de tipo de cambio real, que es similar al de junio, es razonable para las necesidades financieras que tiene el país en los próximos doce meses.

Desde el lado del humor, hay mucha fuerza para que las monedas emergentes se deprecien. Entre los emergentes, una depreciación lleva a la otra.

Me parece que aclarar que el Programa Financiero puede estar cerrado puede ayudar, pero el cambio más sustancioso se puede dar cuando se vea que esta economía tiene supervávit comercial de nuevo y que logra reducir fuerte el déficit externo. Eso no solamente va a calmar la dinámica en sí del mercado cambiario, sino que va a estabilizar las expectativas, va a ayudar a que haya más estabilidad.

Los inversores pueden estar esperando que la situación para los emergentes no se complique, que Brasil resuelva su tema electoral y político; y después, que se vea que las cuentas externas de Argentina empiezan a estar mucho más ordenadas.

Los instrumentos del BCRA están muy limitados por el acuerdo que tiene con el Fondo. Preferiría que el Central cuidara más las reservas y que el tipo de cambio tenga que ir a donde tenga que ir y después, eventualmente, vuelva a caer. Estamos en un momento en el que, si bien el BCRA tiene Reservas, estas son finitas.

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