Por la lluvia de pesos temen mayores presiones inflacionarias y cambiarias

Las necesidades financieras del último trimestre del año lucen bastante desafiantes para el Gobierno. El mensaje que le llega al mercado es que no se ajustará el gasto y que gran parte de ese gasto será financiado con emisión monetaria.

Las necesidades financieras del último trimestre del año lucen bastante desafiantes para el Gobierno. En medio de una crisis de credibilidad del mercado local, hay una necesidad de cubrir vencimientos por $ 280.000 millones promedio mensual hasta fin de año, o cerca de $ 840.000 millones. Por esto el Ejecutivo busca financiarse en parte en el mercado y otra parte con emisión monetaria. Debido a este contexto y a la falta de profundidad del mercado, esperan que la emisión monetaria se acelere en lo que queda del año y de cara a los próximos meses. Las expectativas inflacionarias y devaluatorias se mantienen y con ello la búsqueda de cobertura con dolarización de portafolios, mantenido la brecha cambiaria en niveles elevados.

El mensaje que le llega al mercado es que por un lado, el Gobierno no va a ajustar el gasto y por el otro, es que gran parte de ese gasto va a seguir siendo financiado con emisión monetaria. Las necesidades financieras del Gobierno ascienden a $840.000 millones en lo que queda del año y que gran parte de ello será financiado con maquinita. Al mismo tiempo, las reservas siguen cayendo, situando a una economía que esta cada vez con menos dólares y cada vez con mas pesos.

 

Fernando Marull, economista y director de FMyA señaló que “en septiembre, la emisión volvió a subir fuertemente hasta los $ 195.000 millones, mientras que las colocaciones netas de deuda del Gobierno fueron $ 32.000 millones, por lo que el déficit de septiembre cerraría cerca de $ 225.000 millones, volviendo a acelerar luego de la calma de agosto".

"Como es usual, el gasto público a fin de año es estacionalmente más alto, y estimamos un déficit financiero para el último trimestre del año de $750.000 millones, equivalente a 2,8% del PBI y un 30% de la Base Monetaria actual. Gran parte del financiamiento de este déficit será vía el Banco Central, ya que todavía le queda margen para girar al Tesoro por un monto de $ 700.000 millones, entre utilidades de 2019 aún no giradas y por préstamos de adelantos transitorios , explicó.

Los analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI) proyectan al mediano plazo una ampliación de la base monetaria del 8% del PBI

“Hacia delante, en los próximos 15 meses, nuestros cálculos de emisión de base monetaria suman 8% del PBI, que la economía debería absorber entre demanda de base monetaria, deuda remunerada del BCRA e inflación. Llegamos a ese número sumando el déficit fiscal que falta hasta fin de año del orden de $ 400.000 millones, y el pago de intereses de la deuda remunerada del orden de $ 68.000 millones mensuales. Para el año próximo nos basamos en un supuesto de que el 60% del déficit primario presupuestado se emite -uivalente a $75.000 millones mensuales) y una cuenta de intereses creciente, ya que todos los desequilibrios entre oferta y demanda se los “llevan las Leliq , explicaron.

Más brecha y más inflación

Naturalmente la continuidad de la utilización de la maquinita genera mayores presiones inflacionarias y devaluatorias, en línea con lo que se vio en la historia reciente de Argentina. El deterioro de las variables financieras hace que las expectativas inflacionarias y devaluatorias vayan en ascenso. Por ello es que el mercado sigue buscando indexar los pesos a activos que ajustan por Cer o bien en activos que siguen la dinámica del tipo de cambio ya sea dolarizándose, comprando dólar blue, dólar MEP o cable o bien con bonos dólar linked que siguen al dólar oficial. La brecha se ubica en niveles superiores al 95% en parte explicado por el deterioro de las variables financieras y de las mayores expectativas devaluatorias.

Francisco Velasco, head de research de Banco Mariva agregó que la expansión monetaria no fue sido inflacionaria todavía, pero sí un factor crucial detrás de la creciente brecha cambiaria

Las grandes necesidades fiscales con acceso extremadamente limitado a los mercados de deuda voluntaria se cubren con la asistencia del BCRA. Para evitar los efectos inflacionarios derivados de la expansión monetaria, el BCRA esterilizó dos tercios de la misma vía Leliq, junto con estrictos controles de capital que han dejado que el tipo de cambio se deslice solo un par de puntos por encima de la inflación. Aun así, prevalecieron los incentivos a la dolarización y la brecha cambiaria creció a lo largo del año, situándose en los últimos seis meses de manera persistente por encima del promedio de 2012 a 2015 del orden 40%. Una gran brecha cambiaria exacerba aún más los instintos de dolarización neta , señaló.

Los analistas de Grupo SBS explicaron que “el BCRA sigue bajo presión, ya que el financiamiento del déficit fiscal con emisión fuerza a una enorme expansión de la oferta monetaria que no es acompañada por una mayor demanda de dinero, creando un importante exceso de liquidez".

"El exceso monetario comienza a generar claras presiones inflacionarias a pesar de los amplios congelamientos de precios y el ancla del tipo de cambio mayorista. A pesar del exceso de liquidez y una inflación que acelera, el Presupuesto 2021 contempla emitir 3,2% del PBI para financiar un elevado déficit primario -4,5% del PBI-. Esto implicaría emitir 75% de la base monetaria hasta fin de 2021 tras haber emitido 152% para financiar al Tesoro en los últimos 12 meses. Por eso las expectativas de inflación siguieron aumentando y el ancla cambiaria perdió poder sobre las expectativas, con una tasa de devaluación muy alejada de la tasa de emisión monetaria , señalaron.

El único dato que actualmente podría estar frenando un escenario de mayor inflación es el brutal colapso del PBI que se observa este año. Sin embargo, dicha caída según analistas solo podría retrasar dicha aceleración alcista en los precios.

“Seguir emitiendo en un contexto de cepo cambiario y violenta caída del PBI, puede retrasar la inflación solo de forma transitoria. En ese sentido, la brecha cambiaria usualmente también es un indicador anticipado de la inflación futura , estimaron desde PPI.

Un desafío que enfrenta el Gobierno es que se observa una inflación contenida debido a que la cuarentena frenó el nivel de actividad. Por un lado dicha inflación podría continuar siendo contenida, sin embargo, a medida de que se abra la economía, la expectativa inflacionaria pueda subir.

Los analistas de Quinquela Fondos advirtieron que la economía muestra hoy distintos ritmos inflacionarios muy diferentes y factores estructurales que llevan a pensar que en la medida que se vaya recuperando el nivel de actividad, habrá presiones inflacionarias y necesidad de recompensación de precios relativos.

"Para los principales analistas y para el mercado, esto implica una muy probable aceleración inflacionaria en los próximos meses" advirtieron.

               

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