Negocian para que la banca financie con créditos UVA la construcción de departamentos

La demora de la sanción de la ley de Mercado de Capitales obstaculiza la consolidación de este instrumento. Los desarrolladores esperan que en 2018 el proyecto sea aprobado y salde esta situación.

Los administradores de fondos cerrados del blanqueo de capitales que planean la construcción de edificios de viviendas familiares negocian con bancos oficiales y privados de primera línea la posibilidad de que financien con créditos hipotecarios en UVA la compra de los departamentos que aún se encuentran en la etapa inicial de desarrollo.

Es el caso del proyecto CasasArg I, el complejo de edificios que será construido por el fondo cerrado con recursos del blanqueo de capitales que administra Allaria Ledesma.

Juan Politi, vicepresidente de la firma administradora, señaló que hay conversaciones avanzadas con el Banco Ciudad y el Nación como así también con algunos privados. "Los créditos que necesitamos están en línea con el anuncio del Banco Nación para financiar préstamos para la compra de unidades desde el pozo", dijo Politi, según Télam.

"Al que hoy tramita un crédito el banco se le dice andá y comprá algo que ya está terminado. Pero en nuestro caso aún no hay nada hecho porque recién se están haciendo los trabajos de suelo", explicó el vicepresidente de Allaria. 

Politi contó que el primer escollo que encontraron por parte de las entidades bancarias fue entender que el desarrollador no era un actor tradicional de la plaza sino un fondo común. "Nos jugamos a correr en el inicio de una actividad que todavía le falta algún grado de desarrollo porque no salió la ley de Mercado de Capitales", señaló el vicepresidente de Allaria.

La demora en el tratamiento en el Congreso de la Ley de Mercado de Capitales fue la razón principal por la que estos instrumentos capturaron menos del 10% de lo inicialmente planeado para colaborar con el blanqueo de capitales. Se esperaban fondos entre US$ 2.500 y US$ 3000 millones y finalmente no llegaron a los US$ 300 millones entre los siete fondos aprobados.

El problema es la "doble imposición" de este instrumento. El fondo paga ganancias y el ahorrista paga por el mismo tributo con lo cual termina abonando dos veces lo mismo. Eso desalentó a la mayoría de los 30 fondos que se habían aprobado por la CNV ya que sólo se constituyeron 7 fondos cerrados.

Los desarrolladores esperan que en 2018 el proyecto de ley salde esta situación y puedan desarrollarse nuevos fondos que estimulen inversiones en la economía real, en especial en el área energética. 

 

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