Marihuana: la nueva "droga financiera" que tiene cautivado a Wall Street

Las productoras de cannabis terapéutico son el nuevo boom. Apuestan a que se autorice el consumo recreativo en EE.UU., algo que va a suceder en breve en Canadá.

Que una gran parte de los inversores esté dispuesta a invertir en lo que sea con tal de obtener una ganancia atractiva es algo que, a esta altura del partido, ya nadie pone en duda. Por eso no debería llamar la atención el nuevo boom que se está dando en Wall Street con el cannabis, la última "droga financiera" que mantiene a todos en estado de euforia, por la fabulosa rentabilidad que viene ofreciendo.

Como los hits musicales que cada año llegan a lo alto de los charts, después del sensacional éxito del bitcoin en 2017, esta temporada tocó el turno de las empresas productoras de cannabis terapéutico (las principales son todas canadienses). La abanderada es Tilray que, desde su salida a bolsa hace dos meses atrás, llegó a multiplicar 10 veces su valor. Junto con Tesla, se trata del IPO -oferta inicial de acciones- más impactante de la última década. El salto fue tan espectacular que incluso su capitalización bursátil alcanzó los u$s20.000 millones, tanto como Twitter o American Airlines.

Sin ir más lejos, el miércoles pasado la acción de Tilray se disparó un 96% en una sola rueda del Nasdaq, tras informarse que se autorizaba a la empresa a importar cannabis para realizar un ensayo clínico con la Universidad de California. Luego, en una sesión para el infarto, el precio cayó un 25%, en una muestra de la extrema volatilidad que tiene el papel.

Pero no es el único caso de colocaciones en el sector productor de cannabis que genera tanta ansiedad entre los inversores. Otra estrella del rubro es la compañía canadiense Leviathan Cannabis que, por más que sea mucho más pequeña que Tilray (su capitalización es de u$s108 millones), lleva ganado en 12 meses casi un 14.000% en la bolsa de Toronto.

Para quienes quieran invertir en cannabis, uno de los instrumentos más empleados son los ETF, o "Exchange-Traded Funds", fondos de inversión que permiten tomar posiciones sobre índices o stocks físicos. Como el ETFMG Alternative Harvest, que administra u$s560 millones de activos financieros. Este fondo es conocido por el ticker Bloomberg MJ (las siglas se refieren a marihuana, o "marijuana", como se la llama en EE.UU.) y, lo interesante del caso, es que hasta diciembre del año pasado, el ETF se dedicaba a inversiones en el sector inmobiliario de América Latina. Con el cambio de rubro, el fondo ganó un 42% en nueve meses.

 

Apuesta a futuro

 

¿Por qué hay tanta fascinación en estos momentos en Wall Street por invertir en cannabis? Por más que el consumo recreativo entre adultos esté prohibido en todo el país, excepto algunos Estados como California, existe la convicción entre los inversores de que esta restricción será levantada más pronto que tarde. Por lo que se abriría un mercado fabuloso para las empresas que ya se dedican a producir el cannabis para uso medicinal.

Justamente, Canadá va a aprobar una ley que convertirá en legal el consumo de marihuana a mediados de octubre próximo, siguiendo los pasos ya dados por Uruguay. Por lo que hay grandes expectativas de que EE.UU. sea el próximo en avanzar en ese camino (las estimaciones más optimistas hablan de un mercado actual de u$s12.800 millones, que podría llegar hasta los u$s63.000 millones en 2022). Para ponerle un poco más de pimienta a la cosa, Brendan Kennedy, CEO de Tilray, afirmó recientemente en una entrevista que "Si usted es un inversor de una compañía farmacéutica, o si es una compañía farmacéutica, le convendría protegerse contra el riesgo de un efecto sustitución por el cannabis".

El ejecutivo agregó además que las multinacionales de gaseosas y de bebidas alcohólicas "deberían tener el máximo interés" en invertir en el sector, como es el caso de Constellation Brands, fabricante de la cerveza Corona, que acaba de anunciar un desembolso de u$s3.800 millones para hacerse con el control del 38% de Canopy Growth, la primera empresa del sector que superó los u$s1.000 millones de capitalización bursátil. En la fila ya se encuentran también Coca-Cola y Diageo evaluando inversiones en cannabis.

Uno que entendió todo el potencial de esta industria desde el primer momento es Peter Thiel, fundador de PayPal y dueño de una parte de Tilray desde 2014. Thiel no es un improvisado en el arte de detectar diamantes financieros en bruto: fue el primer inversor externo de Facebook en 2004, aportando u$s500.000. Desde entonces, su fortuna creció hasta los u$s3.300 millones. Aparte de Tilray, Thiel ha invertido en una fábrica de cupcakes a base de cannabis (Goodship) y en una línea de cosméticos elaborados con el mismo ingrediente (Marley Natural).

 

Nubes en el horizonte

 

Hasta aquí, el recorrido de las acciones relacionadas con el cannabis parecería provocar una inmensa sensación de felicidad entre sus tenedores. Pero muchos analistas alertan sobre el riesgo de marearse con tanta excitación, para lo cual recomiendan evitar una nueva burbuja especulativa (tratándose de marihuana, sería más bien una nube), al estilo de la de las punto com a fines de los años 1990, o la del bitcoin de 2017.

Prueba de ello son las enormes capitalizaciones bursátiles que alcanzaron las empresas del sector. Porque aparte de Tilray, que llegó a valer u$s20.000 millones hasta hace una semana atrás (con una facturación de tan solo u$s10 millones en el segundo trimestre de 2018), Canopy Growth está valuada en u$s14.000 millones, y su competidora Aurora Cannabis supera los u$s10.000 millones.

Por eso hay tantos inversores que invierten en corto (short selling) para especular con una caída en los actuales valores. En el caso de Tilray, los short sellers alcanzan al 34% del capital flotante (free float) de la compañía. Esto significa que existe un monto equivalente al valor de un tercio de las acciones disponibles de ser negociadas en la bolsa (porque no están en manos de fondos de inversión o accionistas institucionales, que en general las conservan a mayor plazo), listo para apostar a que el boom bursátil del cannabis termine siendo una moda pasajera. En realidad, todo dependerá de cuán rápido se legalice el consumo en EE.UU..

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