Los plazos fijos que pagan según la inflación recobran protagonismo

Ante la aceleración inflacionaria, el stock de depósitos UVA volvió a superar los $ 40.000 millones, algo que no ocurría desde julio. Crecieron 18,5% en tres meses, pero aún están un 32% debajo de los máximos de abril.

Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el Banco Central (BCRA), la inflación de noviembre –que se conocerá mañana– dará un 3,6%, la de diciembre ascenderá al 4% y la de enero de 2021 a 4,1%. Hoy un plazo fijo en el banco paga un 3,08% mensual, por lo que, si los pronósticos se verifican, quien apueste a ellos terminará perdiendo frente a la suba de precios en los próximos meses.

Ante este escenario, la forma más conservadora de ganarle al IPC son los depósitos UVA, que siguen a la inflación. Pagan el alza de precios del mes anterior informada por el Indec más un 1 % anual. Todos los bancos pagan lo mismo y todos están obligados a tenerlo.

La contra es que se debe hacer a un mínimo de 90 días, cuando hoy el 99% de los depósitos se realizan a 30 días, y los ahorristas los van renovando según cómo venga el tipo de cambio. Quien quiera puede cancelarlo a los 30 días, pero dejará de ser un UVA, ya que pasaría a pagar como un plazo fijo común.

 

En los últimos 12 meses estos depósitos se duplicaron en el sector privado. Pasaron de $ 18.573 millones el 4 de diciembre de 2019 a $ 40.048 millones un año después, último dato disponible en la web del BCRA.

De todas formas representan apenas el 2% de los depósitos tradicionales, que crecieron 79% en el último año, al pasar de $ 1,19 billón el 4 de diciembre del año pasado a $ 2,13 billones el 4 de diciembre último.

De representar el 1,5% del total de los plazos fijos, ahora representan casi el 2%, por lo que se agrandó también su market share.

De acuerdo a un informe elaborado por GMA Capital, "mayor condescendencia con el FMI  implicaría un sinceramiento de precios relativos que llevaría inevitablemente a una aceleración inflacionaria en el corto plazo".

"La inflación espera agazapada. La aceleración de los precios no sería producto de un sólo factor, sino que hay diversas gotas que harían rebalsar el vaso. Ajuste de tarifas, emisión monetaria y caída de la demanda de pesos serían algunos de los protagonistas", agregan.

De hecho, la previsión de inflación para los próximos 12 meses que realiza el REM entre las principales consultoras económicas de la City se incrementó, ubicándose en 52,5%.

Quienes participan del REM estimaron una inflación núcleo de 3,8% mensual para noviembre, ubicándose en 4% el promedio de las variaciones mensuales esperadas entre noviembre y diciembre. Se prevé un sendero mensual creciente de esta variable hasta febrero de 2021, para luego descender en los meses subsiguientes.

En comparación con la encuesta previa, las estimaciones se incrementaron mínimamente o se mantuvieron sin variaciones: no se registraron cambios en lo pronosticado para noviembre (3,8%) y diciembre (4,1%), aumentó para enero de 2021 (4,2%) y febrero (4%), se mantuvo para marzo (4%) y se incrementó para abril (3,7%).

Pablo Repetto, de la consultora Rubinstein, revela que hay 10% menos de plazos fijos en pesos de los que debería haber: "Lo comparamos con 2014, 2015 y 2016, porque 2017 había euforia, 2018 estaban eliminando Lebac privadas y 2019 estaba la salida de fondos en pesos por la elección. Además, eran momentos con cepo, más parecido a lo actual. Esa brecha son $ 200.000 millones de plazos fijos menos de lo que debería haber, unos u$s 1400 millones a nivel de dólar MEP, que es lo que el Gobierno abasteció con reservas y otras opciones".

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