Los emergentes resisten: por qué aún lucen atractivos pese a los nubarrones

Las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, los  ataques contra Siria ordenados por Trump y el nivel de deuda de algunos países todavía no han ahuyentado de las naciones con más retorno pero más riesgo a los apostadores globales.

Los apostadores internacionales a los "mercados emergentes" quieren seguir poniendo fichas en esos territorios que ofrecen más altos retornos, a pesar del riesgo que derivan de las tensiones comerciales y bélicas y del alto endeudamiento de los países del Sur.

 Así surgió esta semana de notas y comentarios en algunos de los principales diarios financieros a uno y otro lado del Atlántico, como The Wall Street Journal y The Financial Times, aunque los análisis fueron previos al bombardeo de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña a Siria.

 El diario británico enumeró algunas de las amenazas recientes para las acciones de empresas asentadas en los países en desarrollo y los bonos de sus deudas: las sanciones estadounidenses sobre Rusia, la posibilidad de que Donald Trump aleje a Estados Unidos del acuerdo nulcear con Irán, una economía turca sobrecalentada, los chispazos de la "guerra comercial" entre Washington y Beijing, a lo que se suma la extrema tensión en Siria.

 La publicación señaló que, al menos esta semana, a pesar de todo ese "ruido" el índice MSCI -ese al que la Argentina podría entrar formalmente en las próximas semanas- mostró signos positivos.

 El diario citó a una serie de operadores del mercado, algo sorprendidos por el hecho de que los inversores siguieran mostrando apetito por el riesgo de poner fichas en los "emergentes", a pesar de los riesgos.

 The Wall Street Journal analizó la cuestión con más detenimiento: el índice MSCI lleva en lo que va del año un aumento del 1,5 %, mientras que el S&P 500, que sigue a las mayores firmas estadounidenses evidencia una caída de 0,4 %.

 Los papeles estadounidenses llegaron a un pico en enero, pero los de los países del Sur siguieron subiendo: el ascenso viene del año pasado -las acciones de los emergentes crecieron 28% y las del mayor país del mundo 19%-.

 Claro que también este ímpetu -se sabe- en algún momento llegará a su fin y nadie quiere estar con los pies allí adentro cuando eso ocurra.

 Por ahora, la palabra "sorpresa" se repite: "El movimiento genera sorpresa en aquellos que esperaban que los papeles de países de mercados emergentes tendieran a ser altamente sensibles a las perspectivas de crecimiento e inversión globales, que sintieran el golpe por una administración Trump subida a una retórica contra socios comerciales en todo el mundo".
 
El FMI también parece dar el visto bueno a este optimismo continuo: pronosticó un crecimiento para los países en desarrollo del 4,9% para este año y de 5% para el próximo -lo que marca una aceleración de 4,7% en 2017 y 4,4% en 2016-.
 
Claro que el crecimiento en los países desarrollados tiende a estancarse: 2,3% de perspectiva este año y 2,2% el próximo.

 Para tener en cuenta lo que ocurre, los inversores volcaron 45 mil millones de dólares en fondos que invierten en acciones de empresas de países "emergentes" en los tres primeros meses del año -esto impone un récord, con marcas similares que habría que rasterear hasta 1996-.

 Un elemento que está detrás de esta apuesta, señala The Wall Street Journal es un rebote en los precios de las materias primas: el petróleo, por ejemplo, está en aumento.

En ese contexto, Sudamérica sigue en una situación positiva pero para nada eufórica: los coletazos de la recesión más profunda y extensa de Brasil en su historia; en el marco de una crisis política que se extiende, no augura mayores festejos.


 

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