Futuros del agua: Los riesgos de especular sobre este recurso que ya cotiza en Chicago

La rueda del nuevo mercado de futuros del agua de California ya se puso a rodar, por lo que la especulación sobre este recurso vital dejó de ser una novedad y una rareza. Con el paso del tiempo, se verá la verdadera utilidad de esta herramienta financiera que cotiza en la bolsa de Chicago bajo el código bursátil NQH2O, jugando con la primera y última letras del Nasdaq y la fórmula de la molécula de agua.

Estos contratos a futuro se miden en función del índice "Nasdaq Veles California Water", que se encarga de monitorear el precio del agua en los distintos valles del Estado donde se desarrolla en forma fuerte la actividad agrícola.

El índice establece un precio al contado de referencia semanal de los derechos de agua en California, basado en el promedio ponderado por volumen de los precios de las transacciones en los cinco mercados de agua más grandes y con más operaciones en el Estado.

Si se tiene en cuenta que Estados Unidos es el mayor consumidor per cápita de agua en el mundo, que California representa el mayor consumidor a nivel estatal, al representar un 9% del total nacional diario, y que la agricultura se lleva un 40% de ese consumo, la utilidad de este mercado de futuros cobra importancia en un mundo donde cada vez hay más faltante de este recurso.

De esta manera, los futuros del "Nasdaq Veles California Water Index" permiten que un productor agrícola pueda planificar con mayor precisión los costos cambiantes del agua que necesita para el riego a gran escala, como así también que una empresa que emplea agua en su proceso productivo pueda definir mejor sus riesgos comerciales y financieros cuando los precios del agua fluctúan.

Si bien el mercado de futuros empezó a operar el pasado 7 de diciembre, el índice del Nasdaq existe desde octubre de 2018.

Cuando se abrió la primera rueda en la bolsa de Chicago, los contratos a término para una entrega en enero de 2021 cerraron en u$s 496 por acre-pie, que equivalen a 1233,5 m3.

Luego, en los días subsiguientes, el mercado llevó los precios hasta los u$s 508, para cerrar la semana pasada en torno a los u$s 489, representando una caída del 1,5%, tras una suba inicial del 2,4%.

COMPONENTE ESTACIONARIO

Si estas fluctuaciones no parecen ser demasiado atractivas para los inversores que buscan mayores rentabilidades, está claro que este mercado va a tener un alto componente estacionario. Y la finalidad de su creación tiene mucho que ver con esto.

Es que la experiencia de los últimos años en California, y principalmente del verano de 2020 (entre junio y septiembre pasados), demostró que el recalentamiento global es un hecho en ese Estado, a tal punto que las sequías son cada vez más profundas y los incendios de bosques más extendidos y destructivos.

Sin ir más lejos, la crisis ambiental que se vivió a partir de mayo pasado en toda California y en la vecina Oregón por los devastadores incendios (récord de 1,6 millones de hectáreas arrasadas) mostró la necesidad de contar con una cobertura financiera para esta clase de crisis climáticas.

En ese sentido, el "Nasdaq Veles California Water Index" mostró con claridad el impacto de los incendios en el precio del agua estatal. Entre las dos semanas que transcurrieron entre el 29 de abril y el 13 de mayo, el índice se disparó un 66%.

Pero si se mide desde principios de marzo, cuando aparecieron las primeras señales de una fuerte sequía, hasta el pico de los incendios de mediados de mayo, el indicador triplicó su valor en poco más de dos meses.

Para Gonzalo Delacámara, un economista que asesora a las Naciones Unidas, "con este índice se generan incentivos para que la gente sea más eficiente, porque los derechos excedentarios de agua los puede llevar al mercado". En ese sentido, agregó que "esto sirve para garantizar que el agua que haya disponible llegue a priori a donde se necesita y conseguir liquidez en este mercado que eventualmente pueden financiar inversiones de mejora, orientadas a la conservación del recurso".

Pero también hay preocupación por el daño ambiental que pueden generar estos mercados de futuros del agua, como sucedió en Australia y Chile, donde, como explicó Delacámara, "en el valle de Copiapó se entregaron más derechos de uso que el agua efectivamente disponible en la cuenca".

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