EL CASO HUAWEI EXPRESA EL TEMOR DE LOS GOBIERNOS A LA MANIPULACIÓN DE TECNOLOG AS SENSIBLES

Crece el control oficial de compras de empresas por parte de extranjeros

La preocupación de los países centrales pasa por la captación de empresas con tecnología de punta. En el trasfondo está la guerra comercial entre EE.UU. y China

Frente a lo que se vive por estos días en los principales gobiernos a nivel mundial, quedó muy lejos el momento en que, luego de la crisis de la Convertibilidad, una parte de la industria argentina pasó a manos de capitales extranjeros, principalmente brasileños. Hoy crecen, en distintos gobiernos del mundo, las trabas para que se realicen operaciones de M&A en las que estén involucrados inversores de otros países.

Según un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2019 la mitad de las operaciones de adquisición de compañías será controlada de cerca por las autoridades de cada país involucrado (en 2001 era solamente un 20%). Una consecuencia directa de la creciente enemistad que enfrenta a EE.UU. y China por la llamada "guerra comercial" pero que, en realidad, es una batalla por la apropiación de los desarrollos tecnológicos del adversario.

A pesar de que la pelea de fondo sea entre las dos principales potencias a nivel global, son cada vez más los gobiernos que ponen trabas para evitar ser víctimas del robo de tecnología. El ámbito que antes se consideraba estratégico (en general relacionado con el sector militar, por lo que se impedía el ingreso de inversores externos) se ha ido ampliando hasta abarcar otras áreas menos sensibles.

El informe de la OCDE ("Current trends in investment policies related to national security and public order", "Tendencias actuales en material de políticas de inversión relacionadas con la seguridad nacional y el orden público"), plantea cómo ha ido cambiando en las últimas décadas el paradigma que buscaba la eliminación de las barreras al libre flujo de capitales, para transformarse hoy en un movimiento en sentido inverso.

De acuerdo con la organización internacional, el año próximo un 40% de las principales economías mundiales ya habrá adoptado mecanismos de control de las M&A de empresas nacionales. Esto es no solo consecuencia de los temores por el robo tecnológico a gran escala, sino que también está en línea con un significativo aumento de la inversión extranjera directa (IED).

Según el informe, si la IED era en 2001 equivalente al 7% del PIB mundial (unos u$s 5 billones), hoy alcanza el 40% del producto global (u$s 32 billones). Este incremento fue impulsado por las distintas privatizaciones en el mundo, así como por las inversiones de los fondos soberanos de los países del Golfo Pérsico durante la primera década del siglo XXI.

"Esta avanzada, llevada adelante por compradores que no eran los aliados tradicionales de las mayores economías a nivel mundial, y por fondos soberanos considerados poco transparentes, provocó que se pusieran en práctica los primeros dispositivos de control. Diez años más tarde, los Estados reforzaron sus legislaciones para enfrentar, no solo los tradicionales riesgos de espionaje y de sabotaje que se temen en estas operaciones, sino también las nuevas amenazas tecnológicas proteiformes y de acceso a los datos", explicó Joachim Pohl, uno de los autores del estudio del organismo.

Entre los países que han ido reforzando sus legislaciones para evitar el robo de tecnología se encuentran la Unión Europea (a punto de lanzar un nuevo sistema de alerta para sus compañías estratégicas), Australia, Polonia, Noruega, Reino Unido, Alemania y Francia (de manera individual, aparte de las nuevas normas europeas).

EE.UU., por su parte, presentó su dispositivo FIRRMA, que le permite controlar todos los M&A riesgosos, pero también las alianzas corporativas, las tomas de participación minoritarias, las compras de inmuebles sospechosas, así como las operaciones que ocurran en países aliados. De esta manera, el gobierno de Donald Trump puede presionar a otros para evitar operaciones de adquisiciones consideradas como peligrosas para la seguridad nacional estadounidense.

En este ámbito, ya no se revisan solamente las operaciones de M&A tradicionales. También se busca impedir la invasión extranjera a través de joint ventures, provisión de equipos de telecomunicaciones, cofinanciamiento de programas de desarrollo (como hizo la china Alibaba en EEUU), o compra de empresas en países con reglamentaciones más laxas, para luego ingresar bajo otra marca a los mercados más rígidos.

 

El reino del vale todo

 

Sin embargo, a través de estos mecanismos de control se está llegando al reino del vale todo en materia de trabas al robo tecnológico. Es dentro de esta lógica que los analistas interpretan la reciente detención en Canadá de Meng Wanzhou, vicepresidenta de Huawei, compañía tecnológica china acusada de violar las sanciones de EE.UU. a Irán.

En realidad, hace rato que se acusa a Huawei de practicar el ciberespionaje para el gobierno de Xi Jinping. De hecho, Meng es la hija del fundador de la empresa, Ren Zhengfei, ex miembro del ejército chino. Y ya son varios los países (EE.UU., Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Japón) que han prohibido a sus funcionarios públicos el uso de equipos electrónicos de marcas chinas como Huawei o ZTE.

Además, esta lista se amplía a la Unión Europea a la hora de impedir que estas compañías participen en las futuras licitaciones de las redes móviles de quinta generación (5G). Por más que Huawei sea líder en el desarrollo mundial de esta tecnología, el temor al ciberespionaje es más fuerte. A pesar de ello, el informe de la OCDE también advierte del riesgo de que se reduzcan las operaciones de M&A en el mundo, hoy en peligro luego de una década de crecimiento. Son los daños colaterales de una guerra fría comercial en clave tecnológica que ya ha comenzado.

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