Fideicomisos Financieros Solidarios, la apuesta de la Comisión Nacional de Valores ante la pandemia

Ante la pandemia de coronavirus, la Comisión Nacional de Valores (CNV) introdujo los Fideicomisos Financieros Solidarios, caracterizado por la finalidad de contribuir a la financiación de aquellas iniciativas del sector público.

En las actuales circunstancias, no resulta fácil inducir al financiamiento voluntario por parte del sector privado para con el sector público. La Comisión intenta aquí crear un ámbito donde pueda existir un interés genuino hacia esta herramienta por parte del ahorrista privado, sea este individual o institucional. Y digamos que, otra vez pese a las circunstancias, no es de descartar que el planteo pueda funcionar.

Esencialmente se trata de la clásica ya y conocida figura del Fideicomiso Financiero con el matiz solidario que tendrá por finalidad, según los considerandos, proveer de  "recursos de financiamiento a ser destinados, de forma directa y/o indirecta, a entidades y/o instituciones del sector público, nacional, provincial y/o municipal y que conlleve impacto social .

Estos proyectos con impacto social son iniciativas que son más propias del sector público que del privado. Sin embargo, la CNV con está herramienta permite atraer a este ámbito a inversores privados. La clave estará dada por los activos fideicomitidos y su calidad. Es decir, los activos que las entidades públicas que busquen financiar estas iniciativas cedan al fiduciario como garantía del repago de los valores de deuda que emita el fiduciario para colocar en el público.

La larga experiencia que tiene el fideicomiso en el mercado, muestra casos exitosos de activos cedidos por el sector público en busca de financiamiento, que fueron bien recibidos por el mercado. Por eso puede pensarse que estos Fideicomisos Solidarios, de contar con activos de esa calidad y de estar bien estructurados y facilitado el acceso a los flujos provenientes de esos activos por parte del fiduciario, no tendrían por qué no tener buen recibimiento por el mercado.

Será importante la correcta estructuración y la inmediatez del fiduciario con los flujos de los activos. Esto es fundamental, sobre todo si se quiere contar con el concurso de inversores institucionales, como parece surgir de la resolución.

En el caso del inversor institucional, debe tenerse presente que quienes deciden la inversión en muchos casos están sujetos al deber fiduciario de velar por el interés de los beneficiarios finales de sus decisiones de inversión.

Esto resulta evidente y clarísimo en el caso de los Fondos Comunes de Inversión (FCI) y sus sociedades gerentes gestoras, que responden por sus decisiones frente a los inversores que adquierieron partes del Fondo que administran.

Pero también se encuentra en similar situación cualquier entidad, de otro tipo como bancos o compañías de seguros por ejemplo, si sus acciones cotizan en Bolsa, tanto están dispersas en una variedad de inversores. Es así que, si se quiere direccionar a la inversión de los flujos del mercado, lo aconsejable es direccionarla por la calidad del producto ofrecido: los activos fideicomitidos y la estructura del fideicomiso.

La CNV apunta a un atractivo adicional para el caso de los inversores institucionales, que es procurar que la inversión sea también la expresión de la calidad de inserción de la empresa en la comunidad, como un aspecto fundamental de la calidad de su gobierno corporativo. Así, la norma establece que los inversores serán considerados “Inversores Socialmente Responsables y los valores mismos que estas empresas incorporarían en sus carteras serán denominados “Valores Fiduciarios con Impacto Social . 

En fin, como toda iniciativa depende de cómo luego los actores la implementen en la realidad del mercado, pero el marco que puso la CNV es interesante y puede ser bien aprovechado. Sobre todo si se utiliza como un modo inteligente de direccionar las inversiones, no de un modo mandatorio si no por a la atracción del producto que se ofrece, que en este caso creo que es posible.

 

 

 

- El autor fue vicepresidente de la Comisión Nacional de Valores (1996-2000)

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