Boom de plazos fijos: por qué corre riesgo la única inversión que le pelea a los precios

El stock en agosto superó los $ 2 billones, pero los rendimientos reales positivos con que los impulsó el BCRA podrían verse amenazados por un cóctel de precios en alza, escasa demanda de créditos y los topes de riesgo soberano que se fijan los bancos.

El stock de plazos fijos no detiene su ascenso y ya superó los $ 2 billones. Fue el jueves 6 de agosto, tres días después de que comenzaran a regir las nuevas tasas mínimas garantizadas fijadas por el Banco Central (BCRA) equivalentes al 79% del rendimiento de la Leliq para los plazos fijos minoristas. Se trata de 33,06% anual para las colocaciones de hasta $ 1 millón. Sin embargo, esta dinámica alcista podría verse amenazada en los próximos meses.

Un breve repaso de la evolución de este incentivo que puso en marcha la autoridad monetaria a mediados de abril explica la sostenida suba que han tenido los plazos fijos en los últimos cuatro meses.

El BCRA defiende la validez de la herramienta porque las tasas mínimas garantizadas le vienen ganando a los precios y al dólar. Pero la expansión monetaria y el dólar siembran dudas acerca de si las tasas seguirán positivas

El pasado 16 de abril el directorio del BCRA introdujo las tasas mínimas garantizadas para todos los plazos fijos de hasta $ 1 millón. La misma debía ser equivalente a un 70% del rendimiento de la Leliq, por lo que la tasa mínima garantizada pasaba a ser del 26,6%.

El día anterior, la brecha entre el dólar oficial y las cotizaciones financieras había superado por primera vez en años el 60%.

Además, el stock de plazos fijos por parte de privados no repuntaba y se mantenía por debajo de los $ 1,4 billones.

 

Desde entonces, el BCRA fue moldeando y apuntalando su estrategia. Primero, ampliando el alcance de las tasas mínimas garantizadas –ya no sólo a minoritas–. Y después subiendo el rendimiento mínimo obligatorio, buscando que los plazos fijos tradicionales continúen brindando rendimientos reales positivos y que un desarme de dicho stock no pudiera poner presión a la brecha.

La tasa mínima de 26,6% se extendió entre mediados de abril y fines de mayo. Así, el 2,21% mensual que se fijó para los plazos fijos fue 0,7 puntos porcentuales (p.p.) mayor a la inflación de dichos meses, que se situó en 1,5%.

Desde junio, el BCRA elevó la tasa mínima garantizada a 30,02%, por lo que el rendimiento de 2,5% mensual fue 0,3 p.p. superior a la inflación de junio (de 2,2%) y 0,6 p.p. más alta que la de julio.

El ocaso de los UVA

Estos rendimientos reales positivos, junto a las fuertes restricciones para la compra de divisas, explicaron el incremento del stock de plazos fijos en más de $ 550.000 millones en los últimos 4 meses.

La contracara de esta historia la exhiben los plazos fijos UVA, que retrocedieron de $ 58.616 millones a mediados de abril a $ 36.882 el 7 de agosto. En ese lapso pasaron de representar  un 4% del total de los plazos fijos a un 1,8%.

Para agosto, la entidad que preside Miguel Ángel Pesce volvió a elevar la tasa mínima garantizada al 33,06%, por lo que la inflación del corriente mes debería ser menor a 2,75% para que la tasa mensual continúe brindando un rendimiento real positivo.

Sin embargo, en el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) publicado por el BCRA, los analistas estimaron una inflación del 3% para agosto, del 3,5% para septiembre, 3,8% para octubre y 4% para noviembre y para diciembre.

Es decir, esta dinámica podría verse amenazada a futuro. Para ello, las proyecciones deberían verificarse. En caso de que sea así, y que los plazos fijos continúen teniendo un rendimiento real positivo, la tasa mínima garantizada debería ser mayor al 36% este mes, al 42% en septiembre, al 45,6% en octubre, y al 48% en noviembre y diciembre.

También es cierto que los pronósticos del REM no garantizan que la inflación vaya a ser tal. Los últimos relevamientos dejaron desacoples entre lo proyectado y la inflación que terminó midiendo el Indec.

En marzo y junio subestimaron la inflación en 0,7 p.p. y 0,2 p.p. respectivamente. Mientras que en abril, mayo y julio hubo sobreestimaciones respectivas de 0,8 p.p., 0,2 p.p. y 0,5 p.p.

Desde el Banco Central la lectura que realizan es que “ningún indicador de los que se manejan dan esa aceleración de la inflación , y que es por ello que “por ahora no está en estudio subir la tasa .

Argumentan que en julio la tasa de plazos fijos fue positiva contra inflación y contra la devaluación oficial, y aseguran que esa misma tendencia se mantiene en agosto.

Pero otra es la historia cuando se mide la tasa de plazos fijos contra la evolución del dólar financiero. Desde el 16 de abril a hoy, el contado con liquidación escaló 25,8% y el MEP, 20%.

“Si bien se espera que el reacomodamiento de precios de algunos servicios con la reapertura de actividades impacten en el nivel general en los próximos meses, el proceso de convergencia a menores niveles de inflación seguirá afianzándose , dicen puertas adentro del edificio de Reconquista 266.

Los bancos no quieren más

La posibilidad de que la inflación se recaliente en la segunda parte del año, tras la significativa expansión monetaria no es la única dificultad que podría enfrentar el BCRA en relación al stock de plazos fijos.

Ocurre que diversos bancos están rechazando los plazos fijos mayoristas y que cada vez tienen menos incentivos para tomar nuevos plazos fijos dado que no tienen demanda para colocar esos montos que ingresan.

Si bien a través de la comunicación A 7078, el BCRA dispuso que los bancos debían pagar el 33,06% por depósitos minoristas y como incentivo amplió en un 13% los límites de tenencia de Leliq autorizados a los bancos a partir de septiembre, desde una de las principales entidades financieras del país analizaron que el nuevo esquema les será menos rentable.

El problema de los bancos es que no encuentran buenas alternativas de colocación de esos plazos fijos que captan. No hay mucha demanda de créditos , explica Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.

Es que a su entender, en la medida que no se reactive la actividad, que no haya un incremento de ventas, de producción y requieran más capital de trabajo, no va a haber más demanda de créditos por el lado de las empresas.

Tampoco cree que vaya a haber demanda por el lado de las personas, hasta que no se despeje la incertidumbre sobre el empleo. Y es por ello que argumenta: “Para los bancos ahora no tiene sentido captar más depósitos si no tienen a quién dárselos. Por el momento les están sobrando fondos y no tienen incentivos para pagar más tasa, de ahí la reticencia .

Por último, proyectó que los bancos competirán por plazos fijos cuando se retome el nivel de actividad.

Otro tema que jugará un rol importante es que distintas entidades bancarias ya empiezan a mirar sus propios límites en términos de su posición de Leliq.

Es que más allá de la cantidad admitida por el BCRA, hay bancos que comienzan a acercarse a los topes propios de riesgo soberano.

Por más que el BCRA amplíe la cantidad, no podemos tener más Leliq porque el banco está topeado de riesgo soberano. A otros bancos les pasa lo mismo: no quieren tener más títulos del Gobierno, así que por más que aumenten el límite, prefieren prestarle a empresas , explican desde una entidad.

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