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Xi Jinping busca ser el centro en Davos

Xi Jinping asistirá al Foro Económico Mundial de Davos. Quizás el viaje simplemente indica que el presidente chino sucumbió a la vanidad que obliga a las élites mundiales a hacer alarde de su sabiduría mientras toman champán y comen canapés en un pequeño centro de esquí de Suiza. Sin embargo, la presencia estelar de Jinping en la reunión del próximo mes también dice algo del mundo. El presidente electo Donald Trump quiere que Estados Unidos eluda sus responsabilidades globales. China puede aprovechar la inauguración para pasar al centro del escenario.
El populismo que inquietó a Occidente durante 2016 no se pareció en nada al tumulto revolucionario que invadió Europa en 1848. Si bien acabó con la amarga decepción de los revolucionarios, la "primavera de las naciones" de ese año socavó las bases del antiguo régimen. Los insurgentes de hoy llegaron al poder mediante las urnas.
Dicho eso, una generación posterior a la guerra fría a la que le habían hecho creer que el orden y la previsibilidad son parte del estado natural recibió un fuerte impacto. El poder ya no está donde creíamos que estaba. Incluso antes de que el polvo se asiente sobre el populismo que llevó a Trump a la victoria y Gran Bretaña, a decir verdad, el Brexit, se puede observar un panorama distinto en ciernes.
El presidente electo de Estados Unidos todavía tiene a todos haciendo conjeturas. Cada paso hacia una postura más moderada en materia de asuntos nacionales o internacionales viene acompañado de tuits furiosos desde la Torre Trump. Nunca nadie acusó a Trump por hacer campaña en poesía. Según pasa el tiempo, parece aún menos probable que tenga intenciones de gobernar en prosa.
Entre los volantazos y los ataques en Twitter, hay una o dos constantes. Los multimillonarios pagarán menos impuestos y la política exterior será descaradamente nacionalista. Trump pertenece a un club de estadounidenses que consideran que las normas mundiales y las alianzas fijas restan, en vez de sumar, al poder de Estados Unidos. El multilateralismo es para los débiles. La geopolítica no es diferente de los negocios. Trump quiere hacer tratos.
Sin duda, tiene razón en pensar que Estados Unidos puede mantenerse de sobra en un mundo en el que el poderío reemplaza a las normas como la moneda de las relaciones internacionales. Estados Unidos sigue siendo la única superpotencia: el punto de referencia de la política exterior de todos los demás países. Por otro lado, descartar aliados y hacer tratos con personas como el presidente ruso Vladimir Putin difícilmente promueva los intereses estratégicos de Estados Unidos.
Esta es la oportunidad de Xi Jinping en Davos. La desconfianza de China del orden posterior a la guerra fría es muy anterior a Trump. Pero es un presidente estadounidense quien ahora baja el telón a la Pax Americana. Frente a las políticas de comercio y seguridad para poner a "Estados Unidos primero" de Trump, el llamamiento de Beijing a "un nuevo modelo de relaciones internacionales" ya no parece un intento por derribar el orden liberal de Occidente.
Al contrario, China puede presentarse como una guardiana del gobierno mundial y la abanderada del sistema de comercio abierto. Jinping apoya el acuerdo sobre cambio climático de París, defiende el acuerdo nuclear de la comunidad internacional con Irán y expande la liberalización del comercio en Asia... y el malo se pronto se convierte en el bueno. En cuanto a las maniobras militares de China en Corea del Sur, es el presidente electo quien ahora amenaza con llevar a su fin un acuerdo chino-estadounidense de hace décadas que ha mantenido la paz en el Estrecho de Taiwán.
El primer paso para poder descifrar el orden mundial es que el nuevo panorama geopolítico no se trazará en líneas rectas. La prolijidad del multilateralismo desaparece cuando normas compartidas se reemplazan con la interacción de potencias competidoras. Quizás Trump imagina un gran bloque de potencias formado por Estados Unidos, China y Rusia. El problema es que sus intereses en general chocan más de lo que coinciden. Para Estados Unidos, llegar a un acuerdo con Putin sobre Siria sería dar la victoria a Irán. Abandonar el Acuerdo de Asociación Transpacífico incentivaría a los aliados regionales de Estados Unidos a integrarse económicamente con China.
No, el nuevo orden debe estar repleto de bordes irregulares, pactos regionales y alianzas superpuestas, a veces contradictorias. India reclamará su lugar en la mesa. Europa también.
Trump no ha tenido mucho tiempo para sus aliados de la OTAN. Y es flojo decir que en 2017 a Europa la continuarán consumiendo los problemas internos. El crecimiento no es lo suficientemente rápido para calmar la ira de aquellos a quienes la globalización dejó atrás; la inmigración da municiones a los populistas; el Brexit va a agotar la energía política. Marine Le Pen, la líder del xenófobo Frente Nacional de Francia, espera poder aprovechar el impulso de Trump y los partidarios del Brexit en su intento por llegar al Palacio del Elíseo.
Si Le Pen ganase la presidencia, la suerte podría estar echada. Hay otro escenario posible si no probable que apunta al comienzo de un renacimiento europeo en el que la recuperación económica cobre velocidad y la inmigración se estabilice. Y, lo que es más importante, la victoria del candidato republicano François Fillon en Francia y un cuarto mandato de Angela Merkel en Alemania reestablecería el motor franco-alemán de la cooperación europea.
De cualquier manera, no hay margen para la prolijidad en el nuevo diseño del mundo. Sin embargo, hay una oportunidad para China. Según la clásica teoría geopolítica, en un choque entre potencias establecidas y emergentes, el advenedizo es la fuerza desestabilizadora. Cuando las élites de Davos se reúnan para su festival anual de palmaditas mutuas de autofelicitación, sería irónico que Jinping apareciese como la voz de la estabilidad.

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Comentarios2
Ezequiel Guisamonde
Ezequiel Guisamonde 13/12/2016 12:29:43

no hay que olvidar que Italia tiene elecciones el año que viene, y un candidato propone el "Brexit italiano", puede ser la oveja negra de la cooperacion franco-alemana

Martin Alaniz
Martin Alaniz 13/12/2016 01:05:54

China siempre se dijo que estaba predestinada a dominar el mundo