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Warren Buffett no es tan enemigo de la tecnología como parece

Los baby-boomers (la generación entre 1946 y 1964) norteamericanos desafían a los ancianos con autos deportivos y cirugías plásticas. Sin embargo, cuando llega por correo el carnet de miembro de la American Association of Retired Persons (AARP, un grupo que hace lobby a favor de la gente mayor) son pocos los que la rechazan. Para las empresas, el equivalente a la membresía de AARP toma forma de inversión realizada por Warren Buffett.
Apple, que sólo tiene 40 años, fue aceptada como miembro del club de tejo el lunes cuando Berkshire Hathaway de Buffett reveló que era dueño de acciones de la tecnológica de la manzana por u$s 1.100 millones.
Es bien sabido que Buffett dijo en pleno primer auge tecnológico que él evitaba las acciones exorbitantes porque no entendía sus negocios. Ese comentario no significa que le tenga miedo al software o a los dispositivos. El portfolio de Berkshire ahora incluye General Motors, General Electric, Liberty Global y Liberty Media –compañías repletas de ingenieros e innovación. Sin mencionar que American Express, Visa, Walmart, Verizon y Wells Fargo están todas tratando de probar sus incursiones tecnológicas. Buffett apenas estaba exponiendo su preferencia por las grandes marcas, por las barreras elevadas para entrar y por los flujos de caja confiables hacia las apuestas en el próximo gran éxito.
Una pequeña apuesta a Apple podría encajar perfectamente.
Las acciones de Apple cayeron un 10% en lo que va del año porque no encontró ningún producto que cubra el hueco que creó la desaceleración de las ventas del iPhone. Podría tratar de resolver el enigma de crecimiento con una apuesta costosa a Tesla Motors o PayPal. O podría abrazar una mentalidad de gallina de los huevos del oro, donde se extraen ingresos a partir de las constantes actualizaciones de teléfonos y servicios.
Quizás Buffett prefiera esto último. Le tiene aprecio al negocio de las anualidades en seguros y en otras áreas.
En 2011 Berkshire compró acciones de IBM, que parecían una apuesta segura al conservadurismo de los compradores de tecnología corporativa y a las frecuentes actualizaciones de software.
Sin embargo, la inversión de Berkshire en IBM por u$s 14.000 millones perdió una cuarta parte de su valor porque el mercado de software sufrió cambios.
Asimismo, Apple recién demostrará que es una clásica inversión Buffett cuando se mantenga activa durante su edad avanzada.