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Venezuela se prepara para una virulenta lucha por el poder

La instalación de la nueva Asamblea Nacional controlada por la oposición inaugura un período de máxima confrontación política, en un país ya polarizado y en aguda recesión

En Venezuela –en donde 2015 terminó con estallidos de granadas junto con los de fuegos artificiales– el año nuevo presagia un enfrentamiento explosivo ante la juramentación de una legislatura (Asamblea Nacional) liderada por la oposición que se concretará hoy.
Los legisladores entrantes de la coalición de Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que ganó una ‘supermayoría’ en las elecciones legislativas de diciembre, sienten el desasosiego de un país en una de sus peores crisis políticas, sociales y económicas.
Venezuela –un país que posee las mayores reservas de petróleo del mundo– se ha visto afectado por un aumento de la violencia, una inflación galopante y una escasez de alimentos bajo el mandato del asediado presidente Nicolás Maduro, quien lidera el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La derrota electoral del mes pasado fue la peor sufrida por el partido en los últimos 17 años, o desde que el fallecido antecesor de Maduro, Hugo Chávez, lanzara su revolución socialista.
Pero Maduro –quien no se enfrentará a elecciones presidenciales sino hasta 2018– no está cediendo el poder fácilmente, sino más bien preparándose para una ‘batalla final’ entre las facciones opuestas este año, advierte Heinz Dieterich, uno de los principales académicos e ideólogos izquierdistas del ‘socialismo del siglo XXI’ adoptado por el Sr. Chávez.
"La ofensiva final de la oposición se inicia en enero 2016, desde el sector institucional", escribió la semana pasada Dieterich en el sitio web de izquierda Aporrea. Él dijo que, para contrarrestar esto, el gobierno de Maduro estaba tratando de "perpetuar su control de la estructura estatal mediante un ‘blitzkrieg’ (guerra relámpago) institucional preventivo".
A finales de diciembre, la legislatura saliente de Maduro se apresuró a agregar 13 jueces al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que, según los críticos, apoyan las políticas del actual presidente. Diosdado Cabello, el saliente líder socialista de la Asamblea Nacional, pidió a los jueces que prestaran juramento de su cargo en nombre de "nuestro querido comandante Hugo Chávez".
Días más tarde, el TSJ incrementó las tensiones al prohibir que tres de los diputados de la MUD recién elegidos asumieran sus cargos, un movimiento que los legisladores de la oposición describieron como un "golpe de Estado judicial". El PSUV está impugnando la elección de otros seis legisladores de la MUD en algunos distritos.
La supermayoría de dos tercios –ó 112 de 167 escaños en la Asamblea Nacional– obtenida por la MUD en teoría les permite a los diputados desafiar la administración de Maduro, despedir ministros e incluso tratar de acortar el término del presidente.
Pero indignados ante la resolución de suspender la toma de poder de los tres diputados –la cual podría socavar su supermayoría y diluir sus poderes– los líderes de la oposición están instando para hoy a una manifestación de partidarios en ocasión de la investidura de legisladores. También el oficialismo ha pedido a sus seguidores que marchen hacia la AN hoy al grito de "Patria o muerte".
Maduro asegura que las encuestas de diciembre estuvieron plagadas de fraude en una "guerra sucia" empeorada por la "vulgar compra de votos". Sus comentarios marcaron el cambio total de un presidente que se había comprometido a reconocer los resultados derivados de lo que él ha llamado un sistema electoral "absolutamente perfecto".
Henry Ramos Allup, el presidente entrante de la AN, respondió que "el único que sigue hablando de guerras, batallas y venganzas es el régimen".
La MUD insiste en que sus 112 diputados serán juramentados.
Una vez que se acabe el último vestigio de las vacaciones, algunos temen una repetición de las protestas callejeras de 2014, cuando una campaña de manifestaciones encabezada por el Leopoldo López, hoy preso, solicitó la renuncia del Maduro, cobró las vidas de decenas de personas y profundizó las divisiones dentro de la oposición.
La lucha por el poder que se avecina es algo que el país –enfrentando un 7% de contracción del PBI este año en medio de la caída de los precios del petróleo– no puede permitirse.
"Si el Gobierno sigue actuando como lo ha hecho tras las elecciones del 6 de diciembre", advirtió John Magdaleno, quien encabeza Polity, una consultora en Caracas, "va a precipitar una crisis política de envergadura".