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Una presidencia de Trump podría provocarla reestructuración del poder en Asia

El continente amarillo se prepara para enfrentar un nuevo mapa geopolítico con China ocupando el lugar de Estados Unidos

Asia se enfrentará a un nuevo orden geopolítico si Donald Trump asume la presidencia de EE.UU., una posibilidad que provoca temores entre los aliados de Washington y que a la vez le ofrece un regalo a China, su principal rival.
Tokio and Seúl se están preparando para enfrentar los cambios que vendrán después de las elecciones estadounidenses, ya que algunos en la región temen que incluso una victoria de Hillary Clinton podría ocasionar cambios indeseables. Estos incluyen mayores gastos de defensa y la posible defunción del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) de Barak Obama, el cual excluye a China.
Pero una presidencia Trump desencadenaría una nueva serie de políticas aislacionistas, las cuales causarían aún más estragos en Asia, un continente que alberga a superpotencias emergentes como China; que contiene más de la mitad de la población mundial; y que es el blanco del "giro" asiático de Obama.
Un grupo de expertos de política exterior del partido republicano sonó la alarma la semana pasada. "Nos preocupa especialmente el impacto que podría tener una presidencia Trump sobre el futuro de EEUU en Asia donde la influencia de China en la región - ahora el centro de gravedad de la economía global - crece junto con su poder", escribieron.
"Si Trump asume la presidencia e implementa sus ideas fallidas", añadieron los asesores republicanos, "los países grandes y pequeños en Asia se verán forzados a girar hacia … los chinos. Algunos de estos tal vez se muevan rápidamente para obtener seguridad en medio de una nueva proliferación de armas nucleares".
Los nacionalistas chinos ahora piensan que China podrá usurpar a EE.UU. como la potencia preeminente en la región en menos de una década, si Trump gana la elección y cumple con el ultimátum "Paguen o nos vamos" que le ha presentado a Seúl y Tokio.
"Si Trump separa a EE.UU. de sus aliados, especialmente Japón, sería una movida positiva para la posición estratégica de China", dice Shi Yinhong, un especialista en asuntos internacionales en la Universidad Renmin en Beijing.
Beijing recientemente ha mostrado su resentimiento con respecto al respaldo que ofreció la administración Obama al dictamen del tribunal internacional que rechazó todas las reclamaciones de derecho marítimo de China en el Mar de China Meridional. Beijing también resiente la implementación del sistema de defensa antimisil que según Washington y Seúl es para defender a Corea del Sur de Corea del Norte, no de Beijing.
Kuni Miyake, un ex diplomático japonés y un experto sobre el tratado de seguridad entre Japón y EE.UU., dice que "ha despertado el lado oscuro de EE.UU.", haciendo referencia a la angustia de la clase media y trabajadora con respecto a la globalización, la inequidad y la inmigración. Estas fuerzas han producido un nuevo tipo aislacionismo en EE.UU., lo cual le preocupa mucho a los japoneses.
"Ya sea que Trump sea elegido o no, este lado oscuro seguirá infiltrando la política estadounidense y podría lograr que se vuelva más aún más cerrada", aseveró Miyake.
Kim Ji-yoon del Asan Institute for Policy Studies en Seúl concuerda en que "no importa quién asuma la presidencia, seguramente Corea del Sur tendrá que pagar más para mantener su alianza con EE.UU.".
En China, el partido comunista gobernante también ha aprendido a través de los años que los candidatos presidenciales en EE.UU. tienden a decir una cosa durante las campañas electorales y a hacer otra cuando asumen la presidencia.
Cuando Bill Clinton era candidato presidencial tres años después de la masacre de la Plaza de Tiananmen, el esposo de la Sra. Clinton arremetió contra los "carniceros de Beijing". Pero para fines de su segundo término, Clinton había ayudado a establecer las condiciones para el ascenso de China como una potencia económica y militar al aprobar su membresía en la Organización Mundial del Comercio.
El Profesor Shi en la Universidad de Renmin señala que es probable que tanto Trump como Clinton adoptarán posiciones más fuertes sobre cuestiones territoriales en el Mar de China Meridional que la administración Obama - lo cual sería bienvenido por los aliados de EE.UU. en la región - pero a la vez adoptarán políticas comerciales más proteccionistas.
Su postura con respecto al comercio probablemente provoque problemas a corto plazo para Beijing, pero ya le ha presentado un regalo a China: la probable defunción del TPP, el complemento económico al giro militar de Obama en la región.
Tanto Trump como Clinton han presentado una fuerte oposición al TPP, que el Primer Ministro de Singapur Lee Hsien Loong describe como la "prueba de la credibilidad y seriedad de EE.UU. con respecto a la región Asia-Pacífico.
Los analistas en Asia creen que el sistema de pesos y contrapesos del gobierno estadounidense ofrecerá una protección a corto plazo contra una reestructuración del poder en la región.
Xie Tao, un experto sobre EE.UU. en la Universidad de Estudios Extranjeros en Beijing, concuerda en que la retirada repentina de las fuerzas armadas estadounidenses de Corea del Sur y Japón es una "fantasía". "Si Trump realmente implementa esa movida, medio siglo de la labor de EE.UU. en Asia se esfumaría", dijo el Profesor Xie. "El Congreso y muchos de los grupos de interés se opondrían enérgicamente".

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