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Una Fed dividida codifica el mensaje sobre las tasas

Se espera que Janet Yellen transmita con mayor claridad la dirección que tomará la política de intereses cuando se reúna el banco central la semana próxima

Cuando se dirigió a sus pares de los bancos centrales en medio de las montañas de Wyoming el mes pasado, la presidenta de la Reserva Federal Janet Yellen dijo que los fundamentos para decretar un segundo aumento de las tasas de interés de corto plazo estaban tomando fuerza. Sus palabras llevaron a algunos analistas a predecir que la medida podía anunciarse en la reunión de la Fed el 21 de septiembre.
Sin embargo, menos de tres semanas después, las fuertes divisiones entre las autoridades de la Fed y una serie de débiles cifras del empleo en agosto dejaron a los mercados con menos expectativas de un alza de tasas en el corto plazo; y se espera que Yellen transmita con mayor claridad la dirección que tomará la política cuando se reúna el banco central la semana próxima.
Los últimos dos mensajes públicos que llegaron del poderoso directorio de presidentes de la Fed en los últimos días provinieron de palomas –Lael Brainard y Daniel Tarullo–, que sugirieron que la inflación sigue demasiado débil para ameritar un movimiento.
Mientras tanto, otros como John Williams de la Reserva Federal de San Francisco se muestran abiertamente preocupados por el riesgo que implica permitir un recalentamiento de la economía estadounidense.
La conclusión es que si la Fed rechaza una suba de tasas este mes, las autoridades que fijan políticas probablemente quieran transmitir una señal de que hay sobre la mesa un movimiento para fin de año. Lo que complica esa tarea de comunicación es la posibilidad de que los pronósticos a largo plazo que tiene la Fed para las tasas de interés se vuelvan a reducir el miércoles de la semana próxima, incluso en un momento en que el banco central busca mantener viva la posibilidad de un aumento de tasas en el corto plazo.
"Yellen tiene un desafío comunicacional difícil", dijo Louis Crandall, economista jefe de Wrightson ICAP."Uno no quiere crear la sensación de que la Reserva Federal nunca se endurecerá".
En diciembre pasado, la estimación promedio de las autoridades de la Fed era que habría cuatro alzas de tasas durante el transcurso de 2016. Pero no resultó de esa manera. Los mercados volátiles en los primeros meses del año descarrilaron cualquier posibilidad de una suba en marzo, mientras que una aparente interrupción en las contrataciones laborales en mayo seguida de la votación a favor del Brexit en junio otra vez impidieron que el banco central estadounidense subiera las tasas. Al mismo tiempo, las autoridades de la Fed están adoptando la idea de que la economía norteamericana podría estar atrapada en un paradigma de lento crecimiento y baja inflación que durará más de lo que estimaban. Eso llevó a que sigan bajas las estimaciones de la denominada tasa de interés neutral, la tasa acorde a una economía estable. El cambio de opinión podría verse reflejado la semana próxima en las estimaciones más bajas para la tasas de fondos federales a largo plazo. Tal como están las cosas, la proyección media es de 3%.
Las comunicaciones en las últimas semanas provocaron confusión entre algunos inversores. A fines del mes pasado, Yellen dijo en un discurso en el simposio de banqueros centrales en Jackson Hole, Wyoming, que se estaba acercando el momento para una segunda alza de tasas de corto plazo porque EE.UU. estaba cerca de cumplir las metas gemelas de la Fed de empleo total y estabilidad de precios –un mensaje que después reforzó Stanley Fischer, su segundo, en el mismo simposio de la Fed en la ciudad de Kansas.
Sin embargo, la Fed acaba de entrar en su período de "apagón informativo" anterior a la reunión y las probabilidades de que en septiembre haya un alza es de sólo 22%, según datos de Bloomberg. Si el banco central fuera a subir las tasas en ese escenario podría provocar una reacción violenta en los mercados. Los giros que dio el mercado en los últimos días, después de que el Banco Central Europeo transmitió señales ambiguas sobre sus propios planes de estímulo, recalcaron los riesgos.
"Me sorprendería si subieran las tasas la semana próxima", dijo Michael Feroli, economista norteamericano de JPMorgan Chase. "No hicieron el trabajo para que el mercado quede de su lado," agregó.
Los economistas encabezados por Jan Hatzius de Goldman Sachs ayer recortaron sus probabilidades de que haya una suba de tasas en septiembre .

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