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Un gabinete de multimillonarios, ideólogos y generales

Un gabinete de multimillonarios, ideólogos y generales

Con la designación del CEO de Exxon Rex Tillerson como secretario de Estado, ya está completo el equipo de Donald Trump. El gabinete es un reflejo de él mismo. Está lleno de visiones fuertes: ideológicas y pragmáticas por turnos, con mentalidad comercial pero patriótico; internamente inconsistente y, en suma, extremadamente difícil de evaluar.

Es mucho lo que se dice de los lazos de Tillerson con Rusia. El temor tiene sentido, dado que la CIA opina que hackers rusos interfirieron en la elección presidencial, que Trump muestra admiración Vladimir Putin y dadas los lazos que otros allegados a Trump tienen con Rusia. Los halcones republicanos del Senado podrían hundir la nominación. Pero conducir un grupo petrolero internacional sin conexiones estrechas con Rusia sería imposible y debería ser juzgado por sus acciones en el cargo. Dirigió una inmensa organización con respetable capacidad, tiene gran experiencia en Medio Oriente y, a diferencia de algunos otros candidatos al puesto, no parece ser un fanático. Una importante prueba serán las sanciones contra Rusia, donde no hay argumentos para mantener una postura débil.

El resto del gabinete se puede dividir en tres categorías heterogéneas. Primero, los multimillonarios: expertos negociadores con la tradicional agenda republicana apuntada a bajar impuestos y reducir la regulación. Ahí se ubican los ex Goldman Sachs Steve Mnuchin y Gary Cohn, que serán secretario del Tesoro y presidente del Consejo Económico Nacional respectivamente, junto con el banquero de Wall Street Willbur Ross que será secretario de Comercio.

Luego están los generales. Un general retirado de la Marina, James Mattis, liderará Defensa. Otro, John Kelly, se ocupará de la seguridad nacional.

Finalmente, los ideólogos: activistas ampliamente definidos por sus opiniones fuertes sobre distintivos cuestiones conservadoras. Más preocupante es Mike Flynn, otro general que será asesor en seguridad nacional, un hombre conocido por su impetuosidad que ve al terrorismo islámico como la mayor amenaza a la seguridad norteamericana. Scott Pruitt, elegido para la Agencia de Protección Ambiental (APA), es un escéptico en cuanto al cambio climático que piensa que la APA es demasiado poderosa. Andrew Puzder, el posible secretario de Trabajo, es un fuerte opositor al salario mínimo y a la regulación empresaria. Betsy DeVos, en educación, sólo está concentrada en el sistema para elegir escuela. Sabemos lo que quiere este grupo; la pregunta acá es si ellos podrán hacerlo.

Es difícil -especialmente considerando al presidente al que ellos responderán- saber cómo se desempeñarán los miembros del gabinete. En muchos casos, uno debe inferirlo teniendo en cuenta las carreras en el sector privado que tienen los nominados. Desafortunadamente, la mayoría de los que que no saben cómo funciona el gobierno conforman la categoría de ideólogos. Un ejemplo es el ex embajador ante la ONU John Bolton  -que tiene opiniones extremistas en cuanto a Rusia, Irán y China- que fue mencionado como posible segundo de Tillerson.

Esa es una tarea crucial que él no debe asumir.
En política exterior, los elegidos para el gabinete podrían apoyar al aislacionista Trump, o al Trump de línea dura. La presencia de tres generales también plantea la pregunta sobre cuál será su asesor militar preferido. Los mayores interrogantes son qué tan práctico será el presidente y si mantendrá a sus asesores cuando la tensión aumente.

En cuanto a las normas contra el cambio climático, la regulación a las empresas y el impuesto a las ganancias corporativas -todo eso será fuertemente recortado- queda claro cómo gobernará la nueva administración. En cuestiones climáticas, es probable que los resultados sean horribles. El resto, especialmente política militar y externa, mayormente está en el aire. Eso no debería ser así a un mes de la asunción del próximo presidente. Eso inquieta a los aliados norteamericanos y envalentonar a sus enemigos. Sin embargo, es el estilo Trump.