Twitter vs Trump: ¿no habrán llegado demasiado lejos las Big Tech?

Las medidas drásticas contra la "incitación a la violencia" que toman las redes sociales reaviva el debate sobre la libertad de expresión online

La amenaza a las posibilidades de que Donald Trump  regrese a la Casa Blanca en 2024 quizás no esté sólo en Washington, donde esta semana comenzará un proceso para destituirlo, sino en Silicon Valley, donde las empresas tecnológicas iniciaron medidas sin precedentes contra la máquina de promoción del presidente.

Trump ya no tiene cuenta en Twitter ni en Facebook  después de que ambas compañías le prohibieran el acceso a sus plataformas tras la violencia desatada por sus seguidores en el Capitolio en Estados Unidos la semana pasada. Mientras tanto, Apple, Google y Amazon han tomado medidas para reprimir a Parler, el rival de Twitter utilizado por muchos de los más fervientes partidarios derechistas de Trump.

Esas acciones echaron leña al feroz debate sobre dónde está el equilibrio entre el derecho de una empresa tecnológica a censurar a los usuarios que violan sus políticas de contenido y el derecho individual a la libertad de expresión.

Los críticos de Trump aplauden el bloqueo de esas cuentas y muchos afirman que habría que haberlo hecho hace mucho tiempo. Sin embargo, a otros les preocupa que las medidas muestren el poder político que acumuló un puñado de empresas privadas.

"Entendemos el deseo de suspender permanentemente [a Trump] ahora", dijo en una declaración Kate Ruane, alta asesora legislativa de la Unión Americana de Libertades Civiles.

 "Pero todos deberíamos preocuparnos cuando compañías como Facebook y Twitter ejercen el poder de eliminar de su plataforma a personas que se volvieron indispensables para que se expresen miles de millones - especialmente cuando las realidades políticas hacen que esas decisiones sean más fáciles".

Hace años que las redes sociales reciben presiones para que temen medidas contra Trump. Muchos de la izquierda creen que se han utilizado las plataformas para avivar las llamas de la violencia, ampliar las teorías de conspiración y sembrar la desinformación -incluyendo, hace poco, afirmaciones infundadas de que los demócratas le "robaron" la victoria electoral.

Pero fue necesario que una multitud pro Trump atacara el Capitolio - y los elogios online del presidente a los revoltosos- para convencerlas de que lo bloquearan por completo.

Primero, Facebook dijo que suspendería la cuenta del presidente indefinidamente. Luego Twitter, el megáfono favorito de Trump para hablar directamente con sus 88 millones de seguidores, comunicó que lo prohibiría de manera permanente y no le permitiría tuitear desde cuentas asociadas como la de la Casa Blanca. YouTube, TikTok, Pinterest y Snap también introdujeron restricciones.

Y por primera vez, los grupos de tecnología responsables de algunas de las conexiones ocultas de Internet se movieron para amordazar las aplicaciones pro-Trump y los foros utilizados para organizar la violencia del miércoles. Amazon  dijo que suspendería sus servicios de hosting en la web a Parler, lo que lo obliga a quedar offline a menos que pueda encontrar un proveedor de reemplazo. Antes Apple y Google  también echaron a Parler de sus app stores.

"Al igual que todas las plataformas sociales, estos servicios también tienen sus términos y condiciones, los cuales se supone que impiden específicamente cosas como llamados a la violencia y al odio", señaló Matt Rivitz del grupo activista liberal de redes sociales Sleeping Giants. "Hasta ahora, rara vez habían aplicado esas reglas".

Un ex alto ejecutivo de Twitter contó que la compañía piensa que fue "increíblemente paciente" con Trump. Pero que se sintió obligada a frenar al presidente en medio de los temores a que haya violencia en torno a la asunción de Joe Biden el 20 de enero.

"Las advertencias en el anuncio son claras...Hay una sensación de que se vienen más problemas. Y si no hicieran nada, serían criticados por mantenerse al margen."

Trump y sus aliados más cercanos reaccionaron con enojo, con la Casa Blanca diciendo que los empleados de Twitter habían "coordinado con los demócratas y la izquierda extrema" para silenciarlo.

Para otros, sin embargo, las medidas drásticas eran necesarias hace mucho tiempo. Robert Reich, profesor de política pública en Berkeley y ex secretario de trabajo de EE.UU. durante la presidencia de Bill Clinton, dijo: "Las plataformas de redes sociales llevan cuatro años de retraso. Dejaron que las mentiras de Trump, las teorías de conspiración y el odio se arraigaran profundamente. El legado estará con nosotros durante años".

Sin embargo, algunos creen que las tecnológicas están simplemente actuando por conveniencia, tratando de evitar las críticas de los demócratas y una posible acción reguladora durante la próxima administración Biden.

Biden pidió anteriormente la derogación del artículo 230, la parte de la ley estadounidense que protege a las redes sociales en caso de ser demandadas por contenido publicado en sus plataformas. Su administración también se encargará ahora de las causas de defensa a la competencia abiertas contra Google y Facebook, mientras que los miembros del Congreso siguen presionando para que las leyes federales de privacidad sean mucho más estrictas.

El senador republicano Marco Rubio dijo a Fox News el domingo: "Es muy cínico...La razón por la que estos tipos lo están haciendo es porque los demócratas están a punto de tomar el poder y ven esto como una manera de ponerse de su lado para evitar cualquier restricción o cualquier tipo de ley que los perjudique".

De cualquier manera, los eventos de la semana pasada presionan a la administración Biden a actuar más temprano que tarde en lo que se refiere a reforzar la supervisión de los negocios de las Big Tech.

Mientras tanto, Trump se queda claramente con menos opciones para comunicarse con sus seguidores y el mundo. Habló de la posibilidad de crear su propia plataforma, pero eso también podría enfrentar medidas drásticas de los proveedores de servicios de hosting, por ejemplo.

Mucho depende de si Facebook decide que sea permanente la prohibición que afecta al presidente. "Si no lo prohíben y él regresa, Facebook se convertirá en su nuevo Twitter y será su principal vehículo para postear", dijo Angelo Carusone, director de la organización sin fines de lucro Media Matters.

Pero agregó: "Su poder político se verá afectado porque limita su capacidad de ser la voz centralizada de la oposición". Sin duda le quita un gran viento a sus velas".

Traducción: Mariana Oriolo

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