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Trump vuelve a aceptar el ingreso de refugiados a Estados Unidos

Al vencerse la prohibición de viajes decretada en junio, el mandatario emitió una nueva orden ejecutiva que reinicia el programa de admisiones

Trump vuelve a aceptar el ingreso de refugiados a Estados Unidos

La administración Trump va a reanudar la admisión de refugiados mientras introduce procedimientos de evaluación más rigurosos y seguirá mayormente prohibiendo el ingreso de personas provenientes de once países, los cuales según Estados Unidos representan una amenaza a la seguridad nacional.

"La seguridad del pueblo estadounidense es nuestra mayor prioridad," dijo Jennifer Higgins, directora adjunta para refugiados de la agencia federal de Servicios de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos.

Los funcionarios norteamericanos recopilarán más información sobre los potenciales refugiados, incluyendo sus antecedentes laborales y nombre de sus parientes cercanos. También van a rastrear posteos en medio sociales para verificar los detalles de la solicitud. Se agregarán funcionarios de servicios de ciudadanía e inmigración en puestos extranjeros para intensificar la evaluación de los potenciales refugiados.

La prohibición de viajes decretada por Donald Trump en junio detuvo las admisiones de refugiados. Se trató de una iniciativa que según el presidente apuntaba a proteger a los norteamericanos de los ataques terroristas. Esa pausa de 120 días vencía el martes, por lo que el mandatario mediante un decreto ejecutivo reinició el programa de refugiados.

Sin embargo, la mayoría de las admisiones provenientes de once países "de alto riesgo" quedará congelada por otros 90 días para que los funcionarios del departamento de Estado, el departamento de seguridad nacional y la comunidad de inteligencia puedan determinar si son necesarias medidas aún más rigurosas para las personas de esas naciones, afirmaron los funcionarios.

Los individuos de esos once países aún pueden ingresar a Estados Unidos sólo si después de un prolongado proceso de evaluación queda demostrado que su presencia en el país es considerada de interés nacional y no significa una amenaza de seguridad.

Los funcionarios se negaron a identificar a las once naciones. Eric Schwartz, presidente de Refugees International, dijo que los países como Irak y Siria probablemente estén en la lista y criticó la medida de la administración por considerarla "otra prohibición poco razonable que principalmente afecta a los musulmanes".

En marzo, el presidente dijo que "más de 300 personas que entraron a Estados Unidos como refugiados actualmente son objeto de investigaciones de contraterrorismo conducidas por el FBI".

Desde 1980, EE.UU. recibió más de 3 millones de refugiados, de lo cual más de un millón ingresó al país después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Durante ese período de 16 años, ningún refugiado ha sido "responsable de la muerte de un norteamericano debido a un acto de terrorismo", aseguró Schwartz.

El plan de la administración pide a los funcionarios del departamento de seguridad nacional que reciban mayor capacitación para detectar datos falsos en solicitudes de refugiados.

La verificación de las afirmaciones de los refugiados puede ser difícil porque los individuos que huyen de la guerra o de un conflicto civil a menudo abandonan sus hogares sin documentos y las administraciones civiles en sus países de origen quizás no pueden controlar los datos biográficos.

Según grupos de derechos humanos, el proceso para obtener el status de refugiado en Estados Unidos es oneroso.

El proceso de solicitud puede llevar hasta dos años y comprende revisiones detalladas realizadas por el departamento de Estado y otras agencias, junto con entrevistas personales y chequeos de salud, explicó Pew Research Center.

Trump fijó el tope de admisiones de refugiados para el próximo año en sólo 45.000, la cantidad más baja desde 1980 y cerca de la mitad del número aprobado por su predecesor Barack Obama para el año fiscal que terminó el 30 de septiembre.

Según el departamento de Estado, EE.UU. seguirá aceptando más refugiados que cualquier otra nación y "seguirá ofreciendo protección a los refugiados más vulnerables".