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Trump tuvo una derrota merecida en Wisconsin

Trump tuvo una derrota merecida en Wisconsin

El electorado de Wisconsin se merece un agradecimiento. Es muy temprano para declarar que la marea republicana ha cambiado, o que los puntos débiles de Donald Trump finalmente salieron a la superficie. Deberían haber sido siempre obvios. Pero la derrota de Trump frente a Ted Cruz ofrece una luz de esperanza de que el electorado finalmente se esté dando cuenta de sus errores.

Cruz necesitaría una improbable serie de resultados durante las próximas semanas para neutralizar la ventaja de Trump. Aun en ese caso, una nominación de Cruz no ofrecería a los republicanos mayores esperanzas de recuperar la Casa Blanca. Pero Trump es un candidato absurdo. Cuanto más avanza esta primaria, más votantes ven lo que representaría. No es precisamente bonito.

Como siempre, Trump ofrece felizmente evidencia de si mismo. En los últimos quince días, su chorro de gaffes se convirtió en torrente. Al comparar el aspecto de su esposa, Melania Trump, con el de Heidi Cruz, la mujer de su contrincante, el magnate provocó que las mujeres se le pongan en contra. También le brindó a Cruz la chance de humanizar su mensaje.

Asimismo, la afirmación de Trump -rápidamente eliminada- de que las mujeres que se hacen abortos deberían ser castigadas provocó enojo hasta entre quienes se oponen fuertemente a dicha práctica. Agregó la impresión de que Trump va inventando sobre la marcha. Lo mismo se aplica a su consejo de que Japón y Corea del Sur deberían desarrollar sus propias armas nucleares para defenderse -un comentario que generó inusuales críticas por parte de Tokio y Seúl. Luego amenazó con que un EE.UU con él en la Casa Blanca abandonaría la OTAN. Y siguen.

Es bastante posible que Trump se saque de encima esas dudas y gane la primaria más importante que tendrá lugar en el estado de Nueva York a fines de este mes. Una gran parte del electorado republicano es insensible a los puntos débiles que tiene Trump para las elecciones generales. Votándolo, intentan enviar un duro mensaje al establishment republicano.

También todavía es probable que Trump llegue a la convención republicana en julio con la mayor porción de delegados. Pero el resultado en Wisconsin expuso a dos de los mayores puntos vulnerables de Trump. Primero, la campaña de Cruz está a años luz por delante de Trump en términos de organización. Eso podría hacer una gran diferencia a medida que la contienda se convierte en un juego en el que la capacidad de conseguir más delegados será decisiva. La carrera se está convirtiendo en una guerra de desgaste que acentuará las fortalezas de Cruz.

Segundo, los medios norteamericanos huelen a sangre. Lastimados por las críticas por haber brindado a Trump demasiado tiempo de aire gratuito, los canales de televisión están dispuestos a hacer cambios. Trump todavía arrastra mucho público por ser una celebridad. Pero los ejecutivos de TV están descubriendo que su caída podría también representar buena audiencia. Megyn Kelly, la presentadora de Fox News a quien Trump denigró repetidas veces, está teniendo más rating. Quien a hierro mata, a hierro muere.