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Trump quiere generar divisiones entre otros países

Trump quiere generar divisiones entre otros países

La semana pasada le llegó a Alemania el turno de sentir presión de la administración de Donald Trump sobre sus supuestas prácticas desleales en los ámbitos cambiario y comercial. Esta semana, le tocó al primer ministro japonés Shinzo Abe tratar de desviar esas acusaciones y presentó al mandatario norteamericano una lista de inversiones que harán las empresas niponas en Estados Unidos.

En la medida que Trump tenga una visión coherente de la economía global, éste es un mundo en el que la ganancia de un país -medida por sus niveles de superávit comercial bilateral- necesariamente es a expensas de otro. Esta visión equivocada llevó a su administración a iniciar ataques contra sus principales socios comerciales, ordenándoles corregir problemas que o no existen o sobre los cuales Estados Unidos no está en condiciones de amenazar
con represalias.

Trump varias veces aseguró que China y Japón están manipulando sus monedas. Y la semana pasada Peter Navarro, un profesor de Economía designado para encabezar el recientemente creado Consejo Nacional de Comercio en la administración norteamericana, lanzó volantes sobre tipos de cambio y comercio. Se centró particularmente en la traición de Alemania que, según él, estaba devaluando el euro y acumulando superávits comerciales que robaba la demanda proveniente del resto del mundo, y debilitaba el crecimiento económico en el resto
de la eurozona.

En cuanto a las monedas, ese razonamiento evidentemente está equivocado. Alemania no controla el euro, los gobiernos de la eurozona no intervienen para influir en su valor desde 2000 y, tal como el ministro de Finanzas germano Wolfgang Schäuble rápidamente explicó la semana pasada, Berlín no era fanático de la política monetaria ultra blanda del Banco Central Europeo que trajo como consecuencia la baja del
tipo de cambio.

Navarro tiene razón en que los prolongados esfuerzos de Alemania por mejorar la competitividad manteniendo bajos los salarios y la demanda interna ayudaron al país a elevar el superávit comercial contra los países de la eurozona. En los círculos de economía internacional hace tiempo que se critica el superávit de Alemania y su postura fiscal. Pero atar eso a la política cambiaria parece apuntar a darle argumentos a Estados Unidos para que avance más allá de las críticas e inicie represalias; y realmente generar un enfrentamiento entre los gobiernos de la eurozona.

Queda claro que lo que quieren algunos de la administración Trump es dividir a la Unión Europea. Navarro contó que Trump considera a la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), el moribundo pacto comercial con el bloque europeo, como un acuerdo multilateral por el solo hecho de incluir a una variedad de países. Esa opinión es irrelevante cuando se trata de una unión aduanera que comenzó hace 60 años y negocia su política comercial en una amplia serie de áreas como bloque.

Parece que una dinámica similar está en juego en Asia, donde Trump abandonó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP, por sus siglas en inglés) con otros 11 países de Asia-Pacífico con la idea de cerrar acuerdos con cada uno de ellos en forma individual. Sus acusaciones de que Japón y China están manipulando monedas tienen aún menos sentido que sus críticas a Alemania. Tal como Abe sutilmente le hizo acordar a Trump, la última vez que Tokio intervino contra el yen fue en 2011. Por su parte, Beijing estuvo comprando yenes desesperadamente -y no vendiendo- en el último año para evitar el derrumbe de la moneda.

La estrategia de "divide y reinarás", el apoyo a una visión estrictamente mercantilista del mundo y las numerosas mentiras sobre la manipulación de monedas no son manera de conducir la política económica internacional.

Si sigue en este rumbo, la administración Trump constituye un claro y actual peligro para el sistema global comercial y monetario. Otros países deben prepararse para resistir al maltrato, y no permitir que Estados Unidos abra brechas entre ellos.