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Trump o Cruz: republicanos sopesan el ‘mal menor’

Donald Trump y Ted Cruz se convirtieron en los principales rivales para la nominación presidencial republicana aprovechando el ánimo anti establishment que aniquiló las ambiciones de candidatos más convencionales, pero su éxito ahora obliga a los republicanos del establishment a apostar a uno de dos hombres que desprecian.
Marco Rubio, el senador cubano-estadounidense que surgió como el favorito del establishment después de la salida de Jeb Bush, y John Kasich, siguen en carrera aunque sólo ganó un estado. Trump obtuvo 15 victorias, mientras que Cruz siete.
El magnate de Nueva York y el senador de Texas también acumularon muchos más delegados –446 y 347– lo que significa que Rubio y Kasich todavía enfrentan desafíos casi insuperables aunque ganen en sus estados natales de Florida y Ohio, el 15 de marzo.
Si bien algunos miembros del establishment del GOP (Partido Republicano) todavía tienen esperanzas de que sea peleada la convención cuando los delegados se reúnan en julio, la implosión de Rubio la semana pasada creó serias dudas sobre si puede seguir en carrera. Con su salida sería más fácil para Trump conseguir los 1237 delegados necesarios para asegurarse la nominación antes de la convención.
Rubio no obtuvo ningún delegado en los cuatro estados que votaron el martes. Debe ganar en Florida, que tiene 99 delegados, para mantener su credibilidad pero la última encuesta lo coloca 23 puntos por detrás de Trump.
Vin Weber, ex legislador republicano de Minesota, aseguró que los miembros del Congreso "no están dándose por vencidos", particularmente desde que Kasich obtuvo cierto impulso; pero agregó que se están preparando para una posible difícil decisión la semana próxima si los dos candidatos convencionales no ganan en en Ohio y Florida.
A Trump y Cruz les tienen aversión por diferentes motivos. Los republicanos convencionales temen que la retórica del magnate –desde su insinuación sobre su anatomía hasta los duros comentarios sobre los hispanos, musulmanes y mujeres– haga imposible derrotar a los demócratas en noviembre. Los colegas de Cruz lo ven como un insider arrogante y oportunista disfrazado de outsider. Hasta ahora, el senador de Texas no recibió un sólo respaldo de ninguno de los otros 53 senadores del GOP.
Trump está muy enfrentado con el establishment, desde que grandes del partido como Mitt Romney, nominado del GOP de 2012, lo criticaron fuertemente. Sin embargo, en su discurso de victoria el martes a la noche, insinuó que querría tender algunos puentes con miembros del partido antes de la convención.
Mientras algunos pueden estar pensando que Trump sería más fácil de tratar que Cruz, la aversión al magnate de Nueva York está enviando a algunos políticos del GOP en la otra dirección.
Poco después de abandonar su propias ambiciones presidenciales, Lindsey Graham, senador de Carolina del Sur, comparó la decisión entre Trump y Cruz con decidir entre "recibir un disparo o ser envenenado". Pero la semana pasada, señaló que no hay más opción que apoyar a su colega en el Senado como la única manera de derrotar a Trump. "Quizás estemos en una posición en que tenemos que unirnos para apoyar a Cruz como la única manera de detener de Trump."