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Trump no puede superar el problema del voto latino

El candiato presidencial republicano no logra sortear el rechazo de los votantes estadounidenses de origen hispano. Su retórica anti inmigración no ayuda

Trump no puede superar el problema del voto latino

Como el segmento del electorado de crecimiento más rápido, los latinos están cambiando el cálculo político del país. ¿La retórica del candidato republicano hará mella en los esfuerzos de su partido por captar ese segmento?
Mientras Donald Trump volaba a México el miércoles para una reunión sorpresa con el presidente Enrique Peña Nieto, Noé García y sus amigos mandaban chistes por e-mail sobre el candidato a presidente republicano.
"Uno es que Barack Obama le pagó u$s 5 millones para que apoyase a Trump", afirma García, que nació en México, pero pasó los últimos cuarenta años en Arizona, donde tiene una estancia en la frontera entre Estados Unidos y México.
García se dice independiente, pero siempre votó por candidatos a presidente republicanos. El 8 de noviembre, sin embargo, este vaquero padre de cuatro hijos bilingües piensa votar a Hillary Clinton, la candidata demócrata, porque no le gusta la forma en que Trump insultó al pueblo de origen mexicano.
Horas antes de que Trump diese un discurso sobre la inmigración en medio de especulaciones -finalmente equivocadas- de que suavizaría su postura respecto de los inmigrantes ilegales, García había dicho que Trump se esforzaría por ganar el corazón de los hispanos.
Luego de un año de dura retórica, que incluyó la denigración de un juez de origen mexicano-estadounidense y una propuesta para construir un muro entre México y Estados Unidos, Trump enfrenta un electorado de naturaleza mucho más diversa que los republicanos mayormente blancos que lo ayudaron a ganar la candidatura.
Como el segmento del electorado de crecimiento más rápido, los hispanos ya están cambiando el cálculo político en los estados decisivos. Muchos creen que el lenguaje ofensivo de Trump está empujando a más hispanos a los brazos del partido Demócrata.
"Donald Trump es la figura más importante que está empujando a los latinos a inscribirse e ir a votar. Los latinos están furiosos con Donald Trump", sostiene Jorge Ramos, un presentador influyente de la cadena de habla hispana Univision. "Lo que está logrando realmente es llevar a los votantes latinos que están por alcanzar la mayoría de edad a registrarse e ir a votar... Nunca antes vi algo similar".
Durante años, los estrategas republicanos habían instado al partido a acoger a los hispanos en su seno, ya que estos deberían ser "aliados naturales" de los conservadores. Pero Trump echó por tierra sus planes, e hizo más difícil que los latinos simpatizantes se quedasen en el partido.
Al igual que García, durante años, César Salcedo se identificó con el partido Republicano. Abogado de profesión, Salcedo encontró trabajo en Georgia como ayudante de mozo cuando emigró a los Estados Unidos en 1999. Una vez que pudo votar, se registró como republicano y emitió su primer voto por John McCain en las elecciones presidenciales de 2008 y luego por Mitt Romney cuatro años después.
Pero este año, se puso en contacto con la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO) con un problema acuciante: quería asegurarse de poder votar por Hillary Clinton en noviembre porque la retórica racista y xenófoba de Donald Trump durante el período de campaña lo había horrorizado.
"Simplemente no puedo apoyar a Donald Trump. No puedo apoyar a alguien que insulta a mi raza. No soy violador ni delincuente", afirmó Salcedo. "Si no hubiese hecho esos comentarios, probablemente lo habría apoyado."Mientras que Salcedo se va a cambiar de partido, activistas sostienen que muchos hispanos de Georgia y otros lugares se están registrando para votar por primera vez y tratar de bloquear a Trump. Esta es una de las razones por las que Georgia, que solo votó un candidato demócrata desde que Jimmy Carter ganó en su estado natal en 1980, inesperadamente se transformó en un estado decisivo a la par de estados como Arizona.
Jerry Gonzalez, director ejecutivo de NALEO, dice que espera una participación récord de latinos en Georgia, un estado donde los hispanos representan 9% de la población, luego de haberse duplicado en tamaño durante la primera década de este siglo.
"Los latinos han soportado las promesas incumplidas del presidente Obama: la falta de reforma de las leyes de inmigración en el Congreso y la escalada de la deportación de refugiados centroamericanos... y las primarias tóxicas del GOP (Grand Old Party)", sostiene González. "La gente empezó a prestar atención a las elecciones presidenciales mucho antes de lo normal".
Según el Pew Research Centre, en julio, Clinton aventajaba a Trump por 66-24% entre los votantes hispanos registrados. Si bien la brecha es similar a la ventaja que Barack Obama le llevaba a John McCain en 2008 y a Mitt Romney en 2012 en la misma coyuntura, pone de relieve que Trump arruinó la intención del partido Republicano de implementar un plan para aumentar su llegada a los hispanos, diseñado luego de la derrota de 2012.
Dada la diferencia, la cuestión ya no es si Clinton ganará una gran proporción de los votos de los hispanos, sino la importancia del papel que jugará la comunidad en las elecciones. Pew estima que 27 millones de latinos -12% del electorado- podrán votar en noviembre, en comparación con los 23 millones que votaron en 2012; la diferencia está principalmente dada por los 3,2 millones de hispanos que cumplieron 18 años desde entonces.
Los hispanos han tenido históricamente un bajo nivel de participación. En 2012, solo 48% de los latinos elegibles votaron, en comparación con 67% de negros y 64% de blancos.
La pregunta es en qué medida la retórica y las políticas de Trump -incluyendo la promesa de expulsar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados y el muro en la frontera entre Estados Unidos y México- impulsarán los índices de participación de votantes latinos.
Maria Teresa Kumar, presidente de Voto Latino, una agrupación que ayuda a los hispanos a registrarse para votar, afirma que el "lado positivo" de Trump es que su postura provocó un aumento en el registro de votantes. En los primeros cinco meses del año, la agrupación ayudó a que se registren 3600 votantes, frente a los 256 durante el mismo período hace cuatro años.
"Ahora nos pasa que nos encontramos con padres que relatan que sus hijos vuelven a casa llorando porque sus amigos dicen que cuando Trump sea presidente los van a deportar a México", explica. "Esto es un llamado de atención".
"Despertó al monstruo equivocado", señaló Walter Tejada, presidente del Consejo de Líderes Latinos de Virginia, que apoya a Clinton. "La gente se siente atacada. Hay un ambiente tenso que solo puede contrarrestarse si salimos y marcamos una diferencia significativa votando".
California y Texas tienen las mayores poblaciones hispanas, pero ninguno es un estado decisivo. El foco en 2016 está puesto en estados como Arizona, donde los latinos representan el 22% del electorado, Florida, con el 18%, Nevada, con el 17% y Colorado, con un 14,5%. Entre los estados con poblaciones hispanas más reducidas pero que son decisivos se incluyen Virginia y Pennsylvania -donde poco más del 4% de los votantes son latinos-, Georgia y Carolina del Norte.
Kumar afirma que Trump está llevando a los Estados Unidos hacia una coyuntura como la de California.
Se refiere a la Proposición 187, un referéndum impulsado por el gobernador de California Pete Wilson en 1994 que limita el acceso de los inmigrantes ilegales a los servicios públicos. Este desencadenó una movilización política encabezada por Latinos que ayudó a convertir al estado rico en electores -que votó a los republicanos en todas las elecciones presidenciales desde 1968 hasta 1988- en uno de los estados más azules de la nación. Cuando Trump salió al aire recientemente con su primer anuncio de televisión, los expertos observaron similitudes con un anuncio de Wilson en 1994.
No obstante, las políticas antiinmigrantes de otros estados no siempre tuvieron un efecto similar. A pesar de una ley muy controvertida de Arizona que tomaba medidas enérgicas contra la inmigración ilegal en 2010, la mansión del gobernador permanece en manos de los republicanos. Pero Arizona surgió en 2016 como un posible estado decisivo, y en la última encuesta Hillary Clinton le sacó un punto de ventaja a Trump.
El estado fronterizo fielmente conservador solo votó a los demócratas una vez -a Bill Clinton, en 1996- desde Harry Truman, en 1948. Según una encuesta de CBS News, el 80% de los latinos estaban "más motivados" por votar este año, en comparación con 69% de blancos.

Motivación para registrarse

Hay grupos como Voto Latino y Mi Familia Vota que redoblando sus esfuerzos para capitalizar los resultados. Mi Familia Vota funciona en estados como Colorado, Florida y Nevada, donde los voluntarios llevan a cabo campañas de inscripción en supermercados, iglesias, escuelas secundarias y festivales. Entre enero y agosto, la agrupación ayudó con 54.613 solicitudes de inscripción, la mayor parte de los cuales eran de Florida, en comparación con 32.022 durante todo 2015.
Ben Monterroso, director ejecutivo de Mi Familia Vota, sostiene que el número de inscripciones fue superior a 2012. EL ejecutivo señala que el legado de la Proposición 187 sugiere que los republicanos podrían sentir un impacto duradero por parte de Trump.
"Si el Partido Republicano cree que puede insultar a la comunidad y luego regresar y decir 'no quisimos decir eso' y la comunidad se mostrará cordial, creo que se llevarán una sorpresa. La comunidad tiene una memoria larga".
La misma dinámica se vive en todo Estados Unidos. En Carolina del Norte, un estado con una población latina de rápido crecimiento, Pew estima que solo 135.000 de los 248.000 hispanos elegibles para votar se habían registrado en febrero. La brecha es mayor que el margen por el que Romney ganó en 2012... que llevó a que los activistas sintieran que era una oportunidad.
"Con esos números, en la comunidad latina crece el sentimiento de que la inmigración podría ayudar a decidir el resultado de la próxima elección", señala Ivan Kohar Parra, director ejecutivo del Congreso de Carolina del Norte de Organizaciones Latinas que dirige las iniciativas de registro de votantes en Carolina del Norte.
Algunos expertos señalaron que hubo picos de solicitudes de ciudadanía como prueba del "triunfo de Trump". Por ejemplo, el número de residentes permanentes legales que solicitaron la ciudadanía estadounidense en los cuatro meses desde octubre del año pasado se encuentra en su nivel más alto en cuatro años.
Miguel Basáñez, experto en política de la Universidad de Tufts que fue hasta hace poco embajador de México en Estados Unidos, afirma que su equipo observó un aumento en las solicitudes de información sobre naturalización después de la aparición de Trump, y agregó que 3,5 millones de los 5 millones de latinos elegibles para naturalizarse son de Mexico.
"Trump les hizo darse cuenta de que conseguir la ciudadanía los beneficiaría ya que estarían más seguros en Estados Unidos", agrega Basáñez. "Eso revitalizó a esos 5 millones de latinos".
En el discurso que dio frente a una audiencia casi exclusivamente blanca en Phoenix el miércoles, Trump rompió todas las ilusiones de que estuviese suavizando su política de ganarse a los hispanos. Al utilizar el mismo lenguaje que los alienó todo el año, parecía que Trump prácticamente había descartado a los votantes latinos en noviembre.
"Vamos a construir un gran muro a lo largo de la frontera sur", dijo mientras el público cantaba "construye el muro". "México pagará el muro. Al 100%. Todavía no lo saben".