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MARTES 18/12/2018
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Tres preguntas que los senadores deberían hacerle al presidente de la Fed, Powell

Los congresistas deberían consultar sobre la compresión salarial, la concentración de poder en la economía y la recompra de acciones tras la reforma fiscal

Tres preguntas que los senadores deberían hacerle al presidente de la Fed, Powell

En el día mañana el nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jay Powell, hará su primera gran aparición frente al Comité Bancario del Senado cuando presente el informe semestral de política monetaria.

Será un momento importante por muchas razones. Primero, Powell tendrá su oportunidad de salir de la sombra de su predecesora Janet Yellen y empezar a definir sus propias ideas. Además, los políticos norteamericanos podrían hacer algunas preguntas significativas como hacia dónde se dirigen la política monetaria y la economía misma, ahora que el período de diez años de dinero barato sin mencionar las casi cuatro décadas de tasas de interés en baja parecen finalmente llegar a su fin.

Hay tres temas sobre los que me gustaría escuchar qué opina Powell.

En primer lugar, quisiera saber por qué el banco central se concentró tanto en evitar inflación desde la década de los ochenta, época en que los sueldos apenas se movían. El estadounidense promedio no recibe un aumento salarial real desde principios de los noventa, y muchos obreros no ven mayores remuneraciones desde los setenta.

Es difícil afirmar que en algún momento la inflación haya representado algún tipo de riesgo serio. Eso lleva a la pregunta sobre si los bancos centrales han actuado queriendo o sin querer como herramienta de los políticos que no quieren lidiar con decisiones difíciles cuando se trata de crear crecimiento económico real y no financiado.

La reforma del sistema educativo, la reconstrucción de la infraestructura y la reducción de beneficios implican negociaciones muy duras entre los bloques votantes. En vez de armarse de valor y tomar esas decisiones, Washington durante los últimos 40 años le tiró la pelota a la Reserva Federal.

Sin embargo, el banco central no puede crear crecimiento económico real y subyacente, sólo puede subir los precios de los activos con la esperanza de que la gente se sienta más rica y gaste más y que, como resultado, quizás haya un ajuste del mercado laboral.

Diez años y u$s 4 billones después, finalmente empezamos a ver un poco de ese ajuste. Sin embargo, es difícil afirmar que la inflación salarial que hemos visto podría significar algo que descarrile la suerte de las empresas norteamericanas, que aún mantienen márgenes de ganancia récord. ¿Por qué las alzas salariales simplemente no son absorbidas por las empresas vía un menor margen de ganancia, en vez de que provoque un aumento de precios?

La tecnología seguirá ejerciendo un poderoso efecto deflacionario y disruptivo en los mercados. Sólo miremos cómo la expansión de Amazon tuvo un impacto en Wal-Mart, o simplemente observemos las desesperadas fusiones que se intentan hacer en los sectores de medios y salud y en otras industrias que se están reformulando a raíz del avance de las grandes empresas tecnológicas.

Por supuesto, eso habla de un segundo punto que la Fed debería considerar cuidadosamente: la creciente concentración de poder en nuestra economía.

Tal como hace pocos días dijo el inversor Jim Chanos, fundador y presidente de Kynikos Associates: "En una economía altamente competitiva, si las tasas de interés están tan bajas, los retornos deberían estar cayendo. En cambio, los retornos y los activos corporativos se mantienen elevados. Parte de eso debe ser la tecnología. Parte de eso quizás sea simplemente lobby, la búsqueda de una renta.... Creo que probablemente sea una combinación de ambas cosas".

Independientemente de lo que sea, queda claro que la suerte de las mayores corporaciones de Estados Unidos y el destino de la mayoría de sus empleados están fundamentalmente desconectados. Cualquiera sean las esperanzas que depositábamos en una recuperación conducida por la inversión, la mayor parte del auge impositivo de Trump está yendo a la recompra de acciones en lo que va de 2018 se anunciaron operaciones por valor de u$s 171.000 millones, más del doble del total de 2017. Eso mantiene elevados los mercados de acciones. Pero la pregunta es qué ocurrirá cuando las recompras se detengan. Me encantaría saber qué piensa de eso Powell.

Debido a las nuevas normas tributarias del presidente Donald Trump, las compañías ya no necesitan cometer la estafa financiera de emitir su propia deuda a tasas muy baratas y devolver el dinero a sus inversores en recompras y dividendos, mientras que también compran bonos de alto rendimiento de empresas más riesgosas a un spread favorable y retienen esos activos offshore. Simplemente podrán mover su dinero donde quieran y cuando quieran en efectivo.

Eso cambiará uno de los grandes factores que mantuvieron altos los mercados de bonos y acciones en los últimos años. Es imposible predecir exactamente qué pasará, o cuándo, pero es posible que nos encontremos en un escenario en el que las acciones, los bonos y el dólar caen todos al mismo tiempo. Mi tercera pregunta para Powell es qué elegirá sostener. Presidir de la Reserva Federal nunca fue fácil. Pero en este momento es particularmente complicado. Más que ningún otro presidente anterior, Yellen aportó al cargo la visión y el deseo de no sólo atender a Wall Street sino también a la economía en general. Sin embargo, sus herramientas eran limitadas; la política monetaria no puede reemplazar la política fiscal por siempre.

Es una de las grandes ironías del desempeño de Yellen que las tasas bajas y el dinero barato que impulsaron la economía y limitaron el sufrimiento de la economía en general en el corto plazo, también haya elevado la desigualdad al inflar artificialmente los precios de los activos y hacer más ricos a los ricos.

En algún momento, la Fed ya no tendrá poder de fuego y los políticos tendrán que actuar. ¿Qué harán para crear un nuevo paradigma de crecimiento? Quizás ésa sea una pregunta que Powell debería abordar frente al Senado y el resto de los poderes de la administración de Trump.

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Lo que realmente cambió fue el resto del mundo, hoy la Eurozona, China. India y Rusia, en conjunto pesan mucho más que los EEUU, eso no pasaba hace 30 años atrás. Ya los EEUU no pueden hacer lo que quieren como entonces. ¨rubenardosain.wordpress.com¨

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