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Todavía no queda claro qué objetivos persigue Trump con sus medidas

Los analistas aún no saben si el presidente quiere despedazar la manera en que funciona el comercio mundial o solo anotarse victorias simbólicas para cumplir con sus seguidores

Trump muestra la orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos del TPP

Trump muestra la orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos del TPP

No sorprende que el primer día después de haber asumido como presidente, Donald Trump haya atacado los dos mayores acuerdos de libre comercio en los que participa Estados Unidos.

El nuevo mandatario hace décadas que despotrica contra los acuerdos comerciales norteamericanos. Su campaña electoral estuvo basada en la meta de recuperar los puestos de trabajo que se han llevado los otros países a través del comercio. Y su discurso de asunción se centró en el eslogan "Estados Unidos primero".

Habría sido una sorpresa que no actuara dejándose llevar por el instinto proteccionista que ha sido uno de sus pocas características que mantuvo con el correr de los años.

Pero no queda del todo claro qué significa proteccionismo en la práctica. El lunes, Trump firmó dos decretos relacionados con el comercio. El primero declaró el retiro de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), el acuerdo de profunda integración comercial que el país norteamericano firmó pero no ratificó.

El segundo anunció su intención de renegociar el Nafta, el acuerdo de libre comercio entre EE.UU., Canadá y México que rige desde 1994. Sin embargo, en cualquier caso, la gran diferencia está en lo que Trump realmente se propone como meta final. ¿Es anotarse victorias simbólicas para potenciar su posición frente a sus seguidores, y su propio frágil ego? ¿O lo que realmente quiere es despedazar la manera en que funciona el sistema del comercio mundial? No es inconcebible que a medida que Trump tome conciencia del costo de ésto último, simplemente se conforme con conseguir lo primero.

Tomemos primero el Nafta. El acuerdo permitió que se produzca una profunda integración de la cadena de abastecimiento en todo América del Norte, más visiblemente en el área de fabricación automotriz. Dar marcha atrás sería enormemente disruptivo para la actividad industrial norteamericana y también para el sector canadiense y mexicano. A la inversa, es totalmente posible que Trump asegure que él está "renegociándolo" sin cambiar mucho la sustancia. Eso es porque ya ha sido renegociado: en el contexto del TPP, en el que están incluidos Canadá y México, el Nafta fue actualizado para cumplir con los requisitos más estrictos del TPP en cuanto a derechos laborales y estándares ambientales.

El mandatario norteamericano podría simplemente adoptar esos cambios, anunciar que "obligó" a sus vecinos a renegociar, atribuirse una victoria y seguir adelante. Gary Hufbauer del Peterson Institute ofrece otras opciones para cumplir con las necesidades políticas de Trump: desde darle otro nombre al acuerdo hasta modificar el umbral de contenido local necesario para importar sin impuesto.

Si Estados Unidos se retira del TPP, que no entró en vigencia, su economía no se vería afectada. Pero aún así tendría importantes repercusiones que van en contra incluso de la visión de Trump sobre los intereses norteamericanos (y definitivamente la visión de algunos de sus altos funcionarios) De hecho, Rex Tillerson, el nominado a secretario de Estado, está a favor del TPP.

Australia está pidiendo a sus otros socios comerciales seguir adelante y poner en marcha el acuerdo sin EE.UU. El país también impulsa invitar a otros países como Indonesia y China.
Las consecuencias serían económicas y geoestratégicas. Los lazos comerciales más profundos quizás ahora se forjen en el Pacífico, por lo que las empresas y trabajadores estadounidenses quedarían afuera de esas mayores oportunidades del mercado.

Si China se incorpora, tendría un rol central en la determinación de cuáles serán los patrones comerciales en la región y las normas por las que se regirán. A medida que crezca el peso económico relativo de China, EE.UU. vería cada vez más erosionado su poder de negociación. Es difícil de ver ahora que el TPP beneficia a Norteamérica, incluso aunque su implementación podría dañar algunos intereses específicos de los productores como las automotrices locales.

La interpretación más generosa del enfoque de Trump hacia el comercio es que él piensa que puede conseguir más para EE.UU. negociando acuerdos país por país que a través de esfuerzos multilaterales como el TPP y el Nafta. Por lo tanto, los republicanos pro comercio en el Congreso esperarán que la administración ahora logre esos acuerdos bilaterales de libre comercio, por ejemplo con Japón.

De ser así, a Trump le espera una desagradable sorpresa. Si bien el acceso al mercado norteamericano es un gran premio para todos, él ha demostrado que Estados Unidos es un socio menos confiable para negociar que lo que era antes. Las amenazas de Trump de fijar impuestos fronterizos para desalentar las importaciones, más el hecho de que otros países parecen decididos a seguir con la integración del comercio, eleva el valor de las alternativas a los acuerdos con Norteamérica. Y aunque consiga nuevos acuerdos bilaterales, los mismos no afectarían el déficit comercial estadounidense. Eso depende de la suma total del gasto y el ahorro en la economía norteamericana; y lo que más pueden lograr las relaciones comerciales bilaterales es alterar el volumen bruto de los flujos comerciales y la composición del déficit total.

Por lo tanto, hay poco en la estrategia comercial de Trump que pueda beneficiar a los Estados Unidos. Pero hay mucho que pueda dañar al sistema de intercambio comercial global, especialmente si Trump reacciona a las decepciones perjudicando aún más relaciones comerciales consolidadas.

En esta situación, deberíamos todos esperar que a Trump le importe más conseguir victorias simbólicos que hacer una verdadera diferencia.

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Comentarios3
Gabriel Esteban Mas
Gabriel Esteban Mas 25/01/2017 10:42:34

Luchará por la meta sin ambiciones de lograr insignificantes logros personales y hasta eso se le va a complicar.

Henry Ulled
Henry Ulled 25/01/2017 10:33:19

Espero que no se demore mucho en darse cuenta que no se trata de un reality manejar a la primer economía del mundo. A cada paso que da se gana un nuevo enemigo bajo el lema que es bueno para el americano.

Eduardo Hartinger
Eduardo Hartinger 25/01/2017 08:48:27

Me parece que Trump tampoco lo sabe.