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Theresa May ofrece pulso firme y un plan claro para el Reino Unido

De bajo perfil y sólido liderazgo, promete respetar el resultado de la votación y no aceptar el libre movimiento de personas. Se presenta como la candidata de la unidad

Puede que Theresa May haya apoyado la campaña por Permanecer en la UE, pero acaba de surgir como la nueva favorita para reemplazar a David Cameron como primer ministro. Se presenta como la candidata de la unidad con un plan claro para el Reino Unido pos Brexit.
La ministra del Interior que más tiempo lleva en el cargo en la historia británica moderna podría ofrecer al partido conservador un "liderazgo sólido y comprobado" y un pulso firme en tiempos de incertidumbre.
May mantuvo un rol discreto en la campaña, pero aseguró que respetaría el resultado de la votación "sin intentos por reincorporarse [a la UE] por la puerta de atrás y sin un segundo referéndum".
Prometió negociar "los mejores términos posibles" para la separación, pero señaló que no aceptará el libre movimiento de personas "tal como ha funcionado hasta la fecha".
May, hija de un pastor, asistió a un colegio estatal y luego estudió geografía en St Hugh’s College, Oxford, donde conoció a su esposo Philip, un administrador de fondos de Capital Group.
La primera vez que tuvo relevancia política fue como presidente de los tories en 2002, año en que advirtió al partido que muchos votantes lo veían como "asqueroso" y que necesitaba cambiar su imagen.
"Mi discurso es muy simple", dijo. "Soy Theresa May y creo que soy la mejor persona para conducir el país". "No soy una política llamativa", dijo.
"No voy de gira por los estudios de televisión, no chismorreo en el almuerzo, no voy a beber una copa a los bares del Parlamento. No suelo mostrar mis emociones," dijo. "Simplemente hago la tarea que tengo frente a mí".
Después de que Boris Johnson se retirara de la carrera por suceder a Cameron, los tomadores de apuestas la instalaron como la favorita.
Como ofrenda de paz hacia los miembros del Parlamento del ala liberal del partido, May aseguró que dejaba de lado su deseo de que Gran Bretaña abandone la Convención Europea de Derechos Humanos (CEDH), diciendo que en el partido no contaba con suficiente respaldo para su postura. En el pasado, culpaba a la CEDH de "impedir la deportación de ciudadanos extranjeros peligrosos".
También descartó una elección general anticipada y cualquier suba de impuestos antes de 2020, y señaló que no habrá un presupuesto de emergencia aunque las finanzas públicas se vean afectadas por el shock económico del Brexit. May advirtió que las negociaciones con la UE llevarán años y que las conversaciones formales vinculadas a la activación del Artículo 50 no comenzarán antes de finales de 2016, pese a la impaciencia de Bruselas.
Al lanzamiento de su campaña en las oficinas de un think-tank en el centro de Londres asistieron legisladores tanto del bando que impulsó el Brexit como de la vereda opuesta.
Antoinette Sandbach, una diputada tory, contó que apoya a May porque ella "ha demostrado que puede unir a ambas facciones del partido". También elogió su "atención a los detalles y su capacidad para negociar".
Durante la carrera por el liderazgo, no hará "acuerdos" con otros candidatos, aseguró, ni debería ser "una coronación" a puertas cerradas por los parlamentarios tories. May se niega a ofrecerles cargos a los tories a cambio de su respaldo.
Un ministro que juega a favor de May afirmó que cuando hizo campaña para entrar al Parlamento, dedicó tiempo a tocar puertas para conseguir apoyos, incluso el suyo, una señal de "cómo ella tenía los pies sobre la tierra". "No dedica días a escribir grandes discursos. Ella simplemente sale y habla".
May enamoró a las bases del partido durante varios años, incluso asistiendo a una serie de cenas para electorados locales. Si bien generalmente evita ser centro de atención en los medios, organizó ocasionales almuerzos y encuentros con corresponsales mujeres.
Una periodista que asistió a uno de esos eventos contó que si bien May había intentado ser sociable, se encontró con una persona "algo torpe, nada excepcional para las charlas informales, casi tímida",