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Theresa May apuesta al largo plazo para lograr éxito con el Brexit

Tiene la misión de reparar la división social y preparar la salida de la UE. De bajo perfil, en materia de libertades civiles e inmigración se la considera un halcón

Muchos la consideran la heredera de Margaret Thatcher

Muchos la consideran la heredera de Margaret Thatcher

Al cruzar la puerta negra en el número 10 de Downing Street el miércoles por la tarde como primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May hizo exactamente lo que había prometido cuando lanzó su candidatura a la dirigencia dos semanas antes: "Simplemente me ocupo el trabajo que tengo por delante".

La mujer tranquila de la política británica apostó a largo plazo y triunfó. El Reino Unido tiene su segunda primera ministra, y la primera a cargo de la tarea de sacar al país de una organización supranacional importante. Apenas asumió el cargo, Theresa, de 59 años de edad, empezó a realizar cambios radicales en la estructura del Whitehall, despidió sin miramientos a varios ex colegas e inesperados observadores de todo el mundo y nombró en el cargo de ministro de Asuntos Exteriores a su antiguo rival por la dirigencia, Boris Johnson.

May enfrenta enormes desafíos: debe sacar al Reino Unido de la UE y a la vez reunificar un partido amargamente dividido. Si el principal legado de David Cameron, su predecesor, fue el resultado del referéndum, el de May será la implementación de la inédita decisión de la opinión pública británica.
La trayectoria de May en el gobierno da indicios de su aptitud para la tarea. Tras haber sido la ministra del Interior con más tiempo en el cargo durante 50 años, su estilo de trabajo de bajo perfil hizo que permaneciese más tiempo que rivales más ostentosos y de más alto perfil.

Hay colegas que la describen como tranquila y tenaz; durante la contienda por la dirigencia, Ken Clarke, ex canciller, declaró que era una "mujer tremendamente difícil". May sacó partido de la declaración y dijo: "El siguiente hombre en averiguarlo será Jean-Claude Juncker".

Al entrar en Downing Street, Theresa empleó un tono del conservadurismo "One Nation" que hizo recordar a Margaret Thatcher, que recitaba la oración de Francisco de Asís "Hazme un instrumento de tu paz". May se comprometió a gobernar para las masas y no para "u nos pocos privilegiados", y a resolver las profundas divisiones de Gran Bretaña.

En cuestión de horas, despidió al canciller George Osborne, que había defendido la austeridad y reducido en gran medida la financiación a los ayuntamientos, lo que obligó a implementar recortes drásticos a la asistencia social y otros servicios básicos. May precisa ganarse a los millones de ciudadanos descontentos que optaron por salir de la UE como protesta y que en los últimos años no vieron en absoluto mejoras -sino más bien un deterioro- de sus perspectivas. Su ambición excede la esfera política. May tiene un sentido de justicia social y altruismo que nace de haber sido criada como hija única de un vicario anglicano de Oxfordshire. Al hablar de su infancia, dijo que "no se pensaba en uno mismo".

Theresa Brasier fue educada en escuelas estatales antes de estudiar geografía en la universidad de San Hugh, Oxford. Conoció a Philip May en 1976 en la disco de una asociación universitaria conservadora: los presentó Benazir Bhutto, que más tarde sería primera ministra de Pakistán.
La pareja se casó en 1980 y ambos fueron a trabajar a Londres: Theresa al Banco de Inglaterra y luego la Association for Payment Clearing Services, antes de convertirse en parlamentaria por Maidenhead en 1997. Philip trabaja en la gestora de fondos estadounidense Capital Group.

La primera ministra habló recientemente acerca de la tristeza de la pareja por no tener hijos. Esto se convirtió en un tema de debate durante la campaña cuando su rival, Andrea Leadsom, sugirió que el ser madre la convertía en una mejor candidata y más tarde, antes de bajarse de la candidatura, se disculpó.

La implosión de la campaña de Leadsom refleja una de las tácticas de May: tomar distancia y dejar que sus rivales se tropiecen solos. Según un funcionario, en las reuniones deja que "el silencio llene la sala", tentando a otros a "empezar a balbucear".

Otro de los aspectos de su modus operandi consiste en cultivar una amplia base de apoyo. Ha pasado noches enteras gestando asociaciones conservadoras locales. Su mayor logro en la política Tory hasta la fecha es Women2Win, un grupo del que fue cofundadora, que fomenta la elección de más mujeres conservadoras para que ocupen cargos en el Parlamento. Esto le permitió contar con una poderosa red de contactos bajo el radar de colegas masculinos. El número de parlamentarias conservadoras pasó de 13 cuando Theresa entró en el Parlamento en 1997 a 68 en las elecciones generales del año pasado.

El estilo de bajo perfil de May acentúa el placer con que encara medidas drásticas ocasionales. La amplia reestructuración de su gabinete fue una de ellas, y esa crueldad quedó en evidencia durante su paso por el Ministerio del Interior, cuando luchó contra poderosos intereses creados, como las fuerzas policiales de Gran Bretaña.

No obstante, tanto en materia de inmigración como de libertades civiles, fue un halcón, criticada por activistas debido a políticas como la de ordenar la circulación de camionetas con carteles que advertían a los inmigrantes ilegales "Vuelvan a casa o irán a la cárcel", y la implementación de una legislación ambiciosa en materia de vigilancia.

La personalidad independiente de Theresa representó un desafío cuando pasó a tener un perfil público. Aunque se acusó a los medios de comunicación de sexismo por referirse a su vestimenta, May describió sus preferencias en materia de moda como un "rompehielos", una salida fácil para llenar espacio sin generar polémica.

Los primeros signos del look calculado de May fueron los tacos de animal print que lució en la conferencia del partido conservador de 2002, cuando advirtió a los tories que se los consideraba "el partido malvado". Esto la convirtió en una innovadora años antes de que Cameron popularizase ese pensamiento.

El gobierno tiene una mayoría de 16 y los grandes protagonistas del gobierno de Cameron pueden crear problemas entre los parlamentarios que no ocupan cargos específicos. Entretanto, a muchos de los colegas de May partidarios de permanecer en la UE les preocupa el poder que esta dio a los partidarios del Brexit. May tendrá que desplegar sus sólidas habilidades de liderazgo para dirigir a su gobierno y el país en épocas extraordinarias.