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Temen que Maduro se aferre al poder a cualquier costo

Pese a que están las firmas para empezar el referéndum revocatorio, el gobierno busca bloquearlo o demorarlo hasta 2017 para que asuma el vicepresidente

Diego Hernández era uno de los 2.000 manifestantes que marchaban la semana pasada hacia el consejo electoral de Venezuela en Caracas para exigir que el referéndum para remover al presidente. "Queremos elecciones para evitar un baño de sangre", dijo a los periodistas sosteniendo un cartel que decía "Referéndum revocatorio ya"
El estudiante fue rápidamente arrestado por la guardia nacional –que usó gas lacrimógeno para disolver la protesta–, detenido durante 10 horas y también interrogado. "El gobierno está desesperado, nos quieren intimidar, impedir que tratemos de salvar a este país del desastre que es hoy", afirmó a FT pocos días después de ser liberado.
La manifestación del miércoles contra el presidente Nicolás Maduro –seguida luego de otras marchas– se produce en un momento en que Venezuela enfrenta una de sus peores crisis de la historia, con el país acorralado por devastadores faltantes de artículos de primera necesidad, la escalada de la violencia y una tasa de inflación prevista de 481% para este año.
El duro tratamiento que reciben los manifestantes hace que muchos teman que el gobierno socialista de Maduro se aferre al poder por cualquier medio y resista los esfuerzos de la oposición para quitarle el poder vía un referéndum revocatorio.
El presidente hizo poco por disipar ese concepto cuando el viernes declaró un estado de emergencia para "estabilizar nuestro país y enfrentar todas las amenazas internacionales y nacionales". En un acto de la oposición el sábado, Rosibel Torres, un abogado de Caracas, dijo que la medida "apuntaba a silenciar la protesta popular".
Venezuela, que es el miembro de OPEP y tiene más reservas de crudo que Arabia Saudita, se vio fuertemente golpeado por años de mal manejo económico y ahora la caída de los precios del petróleo. El Fondo Monetario Internacional pronostica que la economía se contraerá 8% este año, después de la caída de 5,7% en 2015. Calcula que la galopante inflación superaría los 1.642% el año próximo.
El apoyo a un referéndum revocatorio hoy tiene 1,8 millón de firmas –más que las 200.000 necesarias para iniciar el proceso, pero menos de los 4 millones para que el referéndum realmente siga adelante. Las encuestas de Datanálisis revelan que casi el 70% de los venezolanos quieren que Maduro se vaya.
Las últimas protestas apuntaban a obligar, dicen algunos, al "servil" consejo electoral a empezar a preparar el proceso, y para mañana está programada otra gran manifestación.
Si el referéndum es autorizado por las autoridades electorales, se concreta este año y los opositores del presidente se aseguran más de 7,6 millones de votos, Maduro deberá dejar el poder y se llamará a nuevas elecciones. Pero muchos temen que las autoridades estén tratando de bloquear o demorar el proceso hasta 2017, cuando la presidencia vacante en cambio quedaría para el vicepresidente –que actualmente es el socialista Aristóbulo Isturiz.
Cualquiera sea el proceso, Maduro prometió terminar su mandato y criticó a sus enemigos considerándolos lacayos de Washington. También reforzó su posición entre sus seguidores diciendo que el juicio político contra su par brasileña Dilma Rousseff es un "golpe de estado".
Sin embargo, los analistas creen que el proceso en Caracas probablemente no siga el mismo camino que en Brasilia. La diferencia clave es que el chavismo tiene casi dos décadas en el poder y logró tomar el control de instituciones claves incluyendo a los militares, el consejo electoral y la Corte Suprema.
La Corte Suprema, por ejemplo, buscó debilitar a la legislatura desde que la oposición tomó el control de la misma a principios de este año. De hecho, un referéndum contra Maduro no sólo debe recibir el visto bueno del consejo electoral sino que también un cuerpo de revisión recientemente creado, y encabezado por un aliado del presidente, debe aprobar las firmas.
Sin embargo, bajo el estado de emergencia ése podría ser una medida riesgosa ya que los venezolanos no se olvidan que hace dos años docenas de personas –del bando opositor– fueron asesinadas durante las manifestaciones anti Maduro.
Alfredo Romero de Foro Penal, un grupo local de derechos humanos, teme que el estado de emergencia sea utilizado como "pretexto para suspender los derechos y libertades constitucionales", mientras que Luis Vicente León, un analista político, sostiene que efectivamente le da al gobierno rienda libre "para actuar sobre quienes considera enemigos". Estados Unidos está preocupado. "Se puede escuchar que el hielo cruje," dijo hace poco un oficial de inteligencia de Washington.

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