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Sociedades cotizantes salen a colocar bonos a tasa negativa

Los rendimientos negativos de las obligaciones negociables son atractivos siempre y cuando sean menos punitivos que mantener el dinero en el banco.

Sanofi vendió bonos corporativos a un rendimiento de -0,05%

Sanofi vendió bonos corporativos a un rendimiento de -0,05%

Esta semana dos compañías cotizantes tomaron gratis euros de los inversores, y se convirtieron en las primeras en vender bonos con rendimiento negativo al vencimiento.

Henkel, el fabricante alemán del detergente para ropa Persil, colocó bonos a dos años por 500 millones de euros con rendimiento de -0,05% mientras que Sanofi, el productor francés de artículos farmacéuticos, recaudó 1.000 millones de euros con la venta de un bono a tres años y medio con el mismo rendimiento negativo.

Algunos bonos emitidos por gobiernos de la Eurozona hace dos años que cotizan a precios que implican rendimientos negativos, pero se supone que prestarle a las empresas es mucho más riesgoso. Las colocaciones de Henkel y Sanofi constituyen la última etapa de un proceso gradual donde tipos de deuda más y más riesgosos comienzan a venderse a rendimientos negativos.

¿Cómo puede ser que la deuda tenga rendimiento negativo? Un bono es una promesa de que se devolverá el capital principal (el monto recibido en préstamo) y los cupones, que son los pagos periódicos en concepto de intereses.

Cuando se fija cuáles serán los cupones y cuál el capital en el momento de la emisión, el precio de mercado del bono fluctuará dependiendo de qué tan atractiva sea su ganancia comparada con la de otros bonos. Un inversor puede pagar 110 libras por deuda con valor nominal de 100 libras.

La manera en que los bonos se comparan en el mercado es por su rendimiento, la ganancia efectiva proveniente de la compra del bono a su precio actual. Por lo tanto, cuanto más elevado sea el precio, menor será el rendimiento.

¿Por qué la gente compra deuda con rendimiento negativo? El Banco Central Europeo (BCE) redujo su tasa de depósitos por debajo de cero por primera vez en 2014. Ese es el interés que los bancos comerciales cobran (o lo que ellos ahora pagan) por el dinero que dejan por un día en el banco central.

Los bancos trasladaron este costo a los clientes, particularmente a las compañías y fondos de pensión con elevados saldos en sus cuentas. En marzo, el BCE recortó aún más la tasas de depósitos, a -0,4%.
El costo de dejar su dinero en efectivo en un banco llevó a las compañías y los inversores a buscar otros activos seguros. Los bonos con rendimientos negativos se volvieron atractivos, siempre y cuando esos rendimientos sean menos punitivos que aquellos vigentes para mantener el dinero en el banco.

Las obligaciones negociables con grado de inversión y vencimiento a corto plazo, si bien ofrecen rendimientos negativos, pagan más que el efectivo (y que los bonos soberanos) y son relativamente seguras.
Además, algunos inversores podrían especular con que los rendimientos caigan aún más, lo cual eleva los precios de las obligaciones negociables. Por lo tanto, los inversores en bonos de Henkel y Sanofi quizás puedan venderlos a un precio aún superior más adelante.

Una razón para creer que los rendimientos podrían seguir bajando es que el BCE está comprando obligaciones negociables. Uno de los requisitos que deben cumplir los bonos para tales adquisiciones es que deben ofrecer un rendimiento superior a la tasa de depósitos del BCE de -0,04%, lo que deja margen al banco central para cambiar sus criterios y comprar deuda con un rendimiento más negativo.

¿Qué espera conseguir el BCE? El principal objetivo del BCE es impulsar la inflación y el crecimiento en la Eurozona. Bajando el costo de la financiación quizás pueda convencer a las compañías de gastar más dinero y directamente subir la demanda.
Sin embargo, los tesoreros de las empresas sostienen que es poco probable que los pequeños cambios en la tasa de interés hagan una gran diferencia en sus planes de inversión o estratégicos como adquirir un competidor.

Pero el BCE también tiene en mente algo llamado "el efecto rebalanceo de carteras" que significa que los inversores se alejan de los activos muy seguros y poco productivos, como el dinero en efectivo, y se inclinan por activos más riesgosos como la deuda corporativa.
Tener efectivo es un problema para los bancos, inversores y para las compañías porque implica buscar algo para hacer con ese dinero y pasárselo a alguien para que lo gaste.

Y ahora los mismos Henkel y Sanofi tienen este problema. Habiendo colocado la deuda con rendimiento negativo, hoy en sus balances tienen efectivo que rinde tasas de interés aún más negativas. Si bien a ellos les pagan por endeudarse, pagan aún más para ahorrar.

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