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Sin margen para equivocarse, Temer camina en la cuerda floja

El oportunismo del Congreso para frenar a los fiscales y jueces del caso Petrobras lo dejó mal parado para avanzar con las reformas que le den aire a la economía

Sin margen para equivocarse, Temer camina en la cuerda floja

Chapecoense, el pequeño club de fútbol que perdió a la mayoría de sus jugadores en un accidente aéreo en Colombia, fue declarado campeón de la Copa Sudamericana en honor a quienes han perdido la vida.

El noble gesto de la Conmebol, la asociación de fútbol sudamericano, se contrapone totalmente al comportamiento del congreso nacional de Brasil.

Los legisladores aprovecharon la distracción que provocó la tragedia para tratar de acelerar la aprobación de medidas draconianas que permitirían a los fiscales y jueces ser procesados por abusos de poder contra acusados de sus causas. La idea apunta claramente a cerrar una vasta investigación por coimas que se está llevando a cabo en la compañía petrolera estatal Petrobras y en la que está implicada una gran cantidad de legisladores.

Pero si los políticos pensaban que su oportunismo iba a pasar inadvertido, se equivocaron. La medida provocó las mayores protestas en Brasil desde la caída de la presidenta Dilma Rousseff en agosto; el domingo tomaron las calles unas 400.000 personas. Los legisladores ahora pusieron en suspenso dicho proyecto de ley.

El presidente Michel Temer camina por la cuerda floja. No puede abiertamente oponerse al congreso y a sus descarados intentos de protegerse para evitar los procesamientos por la causa Petrobras. Necesita su apoyo para mantenerse en el poder. Pero tampoco puede públicamente brindarles su apoyo. Si lo hiciera, podría desatar la ira popular y que su país se vuelva ingobernable.

Está en juego una importante agenda de reformas fiscales que Temer prometió a los mercados en un intento por rescatar a Brasil de su peor recesión en un siglo. Hasta ahora, disfrutó de algo similar a una luna de miel. Después de arrebatarle el poder a Rousseff, deleitó a los mercados formando un experto equipo económico y promoviendo una ley en el Congreso que congela el gasto en términos reales durante 20 años. Las reformas fiscales serán votadas la semana próxima y a eso le seguirán ambiciosos cambios al sistema de pensiones de Brasil.

Sin embargo, la principal amenaza al poder de Temer siempre ha sido la investigación en torno a Petrobras, donde políticos mayormente provenientes de la ex coalición gobernante de Rousseff están acusados de colaborar con ejecutivos de empresas y grupos constructores en la canalización de coimas para ellos y sus partidos a cambio de contratos.
El PMDB de Temer está involucrado en el escándalo como ex socio clave de la coalición que conformaba con el PT de Rousseff.

Sabiendo que los fiscales están cerrando acuerdos de aceptación de culpabilidad, a cambio de rebajas en las penas, con hasta 80 ejecutivos de Odebrecht –uno de los mayores contratistas de Petrobras–, el congreso entró en pánico la semana pasada y trató de promulgar frenos para el accionar de fiscales y jueces.

El lunes el poder judicial contraatacó suspendiendo al presidente del Senado, Renan Calheiros, uno de los principales defensores de la medida legislativa, citando como motivo su participación como sospechoso en otro escándalo de corrupción. Esta remoción (que no se llegó a efectuar) significa que Temer podría perder a dos aliados clave del PMDB. A Eduardo Cunha, el ex líder de la cámara baja e importante figura del juicio de destitución contra Rousseff, le dictaron presión preventiva en el caso Petrobras.

Empeora aún más las cosas que Temer mismo quedó envuelto en un escándalo cuando un ex ministro declaró que el presidente lo presionó para que apruebe la construcción de un lujoso edificio de departamentos donde otro ministro había comprado una unidad.
Todo eso se suma a otra cosa: un 2017 cada vez más complicado para un presidente impopular que intenta aprobar una ambiciosa agenda de reformas sin mandato electoral.

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