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Será difícil para Colombia "vender" el acuerdo de paz

La opinión pública está dividida, según las encuestas. La desaceleración económica y la baja popularidad de Santos dificultan su cruzada a favor de la consulta

Será difícil para Colombia

Para algunos, el histórico acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y los rebeldes marxistas que pondría fin a una de las guerras civiles más largas del mundo será valorado por completo recién transcurridos varios años.
Luis Moreno Ocampo, el ex jefe de los fiscales de la Corte Penal Internacional, dijo que el texto firmado por Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, es "como una obra de Van Gogh, que recién ganó reconocimiento público después de morir".


Quien enfrenta el acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es Álvaro Uribe, ex presidente que critica el pacto porque lo considera demasiado tolerante. Santos prometió someter este acuerdo con la guerrilla a un referéndum nacional sin precedentes, fijado para el 2 de octubre. Pero por las fuertes divisiones en la búsqueda de la paz Colombia está en una encrucijada sobre cómo poner fin a un conflicto de cinco décadas que mató 220.000 personas y desplazó a casi 7 millones.


"Cien por ciento de los colombianos quieren diálogo y paz", dijo Uribe a Financial Times. "Pero muchos no aprueban la impunidad total o la incorporación a la vida política de aquellos responsables de delitos contra la humanidad".


Las encuestas muestran visiones encontradas. Según un reciente sondeo, la mitad de los colombianos coincide con Uribe y sus quejas de que los comandantes de los rebeldes culpables de abusos como masacres o reclutamiento de niños soldados saldrán impunes. "Los cerebros responsables de atrocidades deben ir a la cárcel".


El problema de Santos para convencer a los colombianos de que respalden su acuerdo se mezcla con la desaceleración de la economía, sus bajos niveles de aprobación (que rondan el 25%) y la constante idea de que como es hijo de una familia acaudalada, no tiene contacto con los colombianos comunes y corrientes. Quienes lo critican aseguran que busca un acuerdo de paz para poder ganar un Premio Nobel de la Paz.


Los referéndums también pueden generar resultados inesperados, tal como pasó en junio con la votación en el Reino Unido –que habilitó la salida del país de la Unión Europea–, donde hubo gente que votó por razones que no tenían que ver con el mismo plebiscito.


Uribe dijo que si el pueblo vota que no acepta el acuerdo, eso permitirá a Colombia renegociar un mejor pacto con la FARC y sus casi 7.000 soldados. Pero César Gaviria, otro ex presidente, que encabeza la campaña por el Sí, sostiene que el bando que promueve el No está difundiendo un mensaje falaz.


"Es falsa la expectativa de que si uno vota contra el acuerdo, implicará el fin de la guerra. Eso es un error", dijo. "Si gana el No, la guerra seguirá incluso aunque la gente no quiera". Las preguntas más acaloradas giran en torno a la llamada justicia transitoria y cómo el acuerdo propuesto se compara con otros pactos similares.
En Guatemala, por ejemplo, quienes violaron los derechos humanos obtuvieron una amnistía a cambio de aceptar el acuerdo de 1996 que puso fin a su guerra civil de 36 años. En Sudáfrica, la amnistía se otorgó a cambio de confesiones públicas de quienes violaron derechos humanos después de la caída del régimen de apartheid.


En la versión colombiana, los jueces podrán dictar sentencias abreviadas y servicio comunitario a cambio de confesiones completas. Por el contrario, negar la participación y luego ser declarado culpable conduciría a sentencias de 20 años.


"No habrá impunidad", aseguró Manuel José Cepeda, un ex presidente del Tribunal Constitucional de Colombia que ayudó en las negociaciones. "Mucha gente quiere un castigo de ojo por ojo", agregó. "Sin embargo, para una víctima, ¿cuál es el sentido de tener un delincuente tras las rejas cuando esa persona podría estar limpiando un campo minado?. Habrá castigo pero la idea es reparar el tejido social mediante la reconciliación".
"Colombia está haciendo paz, justicia y verdad y, al mismo tiempo, tratando de reconciliar a todos. Colombia llamó a un referéndum para validar los acuerdos –eso no pasó nunca", aseguró Moreno Ocampo.