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Se desvanece el legado del líder cubano en Latinoamérica

En la región, destino de intentos de Castro de exportar la revolución, los sentimientos encontrados se expresan de manera más abierta, a veces con oscura alegría

Se desvanece el legado del líder cubano en Latinoamérica

En Cuba, casi tres días después de la muerte de Fidel Castro, se escuchan interminables elogios en los medios estatales, se prohibió el consumo de alcohol, se observa poca sorpresa en las inusualmente tranquilas calles de La Habana, y hay banderas a media asta, excepto la que está afuera de la embajada de EE.UU.

Pero en América latina, destino de muchos de los intentos de Castro de exportar la revolución, los sentimientos encontrados se expresan de manera más abierta, a veces con oscura alegría. En Venezuela, el aliado más cercano de Cuba, los opositores al gobierno socialista reenviaron un mensaje de la cuenta oficial de Twitter del difunto comandante Hugo Chávez. Dice: "Acá estoy, esperando a Fidel". Otro mostraba una imagen de Chávez y Castro recurriendo al casi universalmente detestado presidente venezolano Nicolás Maduro diciendo: "Vení Nico, te estamos esperando".

El legado de Castro en la región es ambiguo, y se está desvaneciendo. Al norte, el presidente electo Donald Trump podría agravar el impacto de la muerte de Castro deshaciendo la reconciliación iniciada por Barack Obama. Ayer, Trump tuiteó que pondría fin al acuerdo si Cuba no renegociaba mejores términos con Estados Unidos.

Al sur, el fallecimiento de Fidel llegó mientras se marchitan varios de los tardíos florecimientos de rebeliones nacionalistas populares que él mismo ayudó a inspirar. La llamada "marea rosa" de líderes izquierdistas que pasó por América del Sur este siglo, con Dilma Rousseff en Brasil y Cristina Fernández en Argentina, ya no está más en el pode. Otros como Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Maduro en Venezuela enfrentan una creciente oposición mientras la región abandona la izquierda y gira hacia el centro político después del fin del auge de las materias primas que financiaban sus administraciones de gastos sin límites.

Los movimientos de izquierda son "precisamente como la marea, como el mar", dijo Rousseff. "En este momento, la marea se retiró, pero no pasará mucho tiempo antes de que regrese con más fuerza". Rousseff fue destituida en agosto por haber manipulado cuentas públicas y en medio de un escándalo multimillonario en Petrobras, la compañía petrolera estatal.

El legado de Castro en América puede verse en forma más tangible en el inmenso deterioro de La Habana, y su contraste con los relucientes rascacielos de Miami, una ciudad que surgió gracias al trabajo de más de 2 millones de cubanos que huyeron de su revolución de 1959.

Políticamente, la influencia que una vez tuvo en la región también está disminuyendo. Castro llegó al poder en el marco de una revolución armada, pero luego rechazó ese enfoque en pos de las urnas. "En sus últimos días, Fidel Castro reconoció que la lucha armada no era la manera", dijo Juan Manuel Santos, el presidente colombiano en gratitud por el rol que tuvo La Habana al intermediar en las conversaciones de paz con las FARC, el grupo rebelde marxista más grande de Colombia.

El impacto que tuvo Castro en las actitudes es más difícil de calcular. Para algunos, sigue siendo un perdurable ícono de la resistencia, incluso entre los no izquierdistas. El líder del partido de centro brasileño PMDB, Aécio Neves, lo describió como "sin duda uno de los líderes más grandes de nuestros tiempos".

En México, el populista disidente Andrés Manuel López Obrador también elogió a Castro. Los analistas cada vez creen más que López –o Amlo, como se lo conoce– es un sólido contendiente para la presidencia mexicana en las elecciones de 2018 presentándose como un hombre fuerte nacionalista, versus el "Estados Unidos primero" de Trump.

Para muchos latinoamericanos Castro fue un tirano, un exótico revolucionario fácil de idolatrar en el extranjero pero cuyo legado en su país no resiste ningún análisis.

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Comentarios2
Hernando Harb
Hernando Harb 29/11/2016 04:38:52

De a poco, los cubanos despiertan de la pesadilla y frustración. La alegría no es oscura. Es luminosa.

benedictodos800
benedictodos800 29/11/2016 02:37:08

CLARO EN ARGENTINA TODAVIA NOS DURA LA DULZURA DE LOS 90 PORQUE LA ANTERIORES FUERON SE MUERTE SECUESTRO Y ROBO CON LOS MILICOS, ADEMAS ESTAMOS FESTEJANDO UN 2001 PLETORICO DE GOZE NEOLIBERAL CON MILES DE MUERTOS DE HAMBRE, LASTIMA QUE NO TUVIMOS UN FIDEL