LA INUNDACIÓN DE SOLICITUDES LLEVA A LOS FUNCIONARIOS A TOMAR DECISIONES DESCONCERTANTES

Se acumulan en Estados Unidos los pedidos de exención arancelaria

Las empresas se quejan de que el gobierno elige quiénes serán los ganadores y perdedores, lo que distorsiona los mercados e interrumpe las cadenas de valor

Alambre especial para limpiaparabrisas: sí. Placas de acero para reparar huesos quebrados: no. Bill Brebrick, el gerente de ventas de Zapp Precision Wire, aprendió rápido qué productos el gobierno estadounidense exceptuará de sus aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio.

El alambre especial fabricado en Alemania, que Zapp vende para la producción de limpiaparabrisas en México, se consigue sólo importado, determinó el departamento de comercio de Estados Unidos, y por lo tanto, otorgó una exención. Pero las placas empleadas para reparar huesos quebrados se pueden fabricar en EE.UU., según el gobierno, por lo que Zapp deberá someterse a los aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

La administración Trump en marzo introdujo aranceles de 25% sobre el acero y 10% sobre el aluminio, y también estableció un proceso para que los importadores soliciten exclusiones. Como se presentaron decenas de miles de solicitudes de exención, muchas compañías se sienten frustradas ante la burocracia y las desconcertantes decisiones.

Aparentemente el gobierno elige arbitrariamente quiénes serán los ganadores y perdedores, se quejan, lo que distorsiona los mercados e interrumpe las cadenas de abastecimiento. Mientras tanto, sigue crece la lista de pedidos sin resolución.

"A la actividad manufacturera le estaba yendo tan bien", dijo Brebrick. "A la gente le gustaría volver al negocio como siempre. Que nos dejen competir en igualdad de condiciones, y que nos dejen en paz. ¡No más regulaciones, por favor!"

Zapp, que es alemana y tiene su centro fabril en Carolina del Sur, EE.UU. presentó más pedidos de exclusiones para 30 productos y recibió apenas 12 respuestas hasta ahora. Uno fue otorgado y 11 rechazados. Brebrick no logra que le den explicaciones que respalden las resoluciones. Llamó al departamento de comercio media docenas de veces, usando los números creados para consultas, y dejó mensajes pero no le han respondido.

Un análisis de Financial Times sobre las solicitudes de exención presentadas y publicadas por el gobierno sugiere que Zapp ha tenido menos suerte que otras compañías en su tasa de aciertos. Al viernes pasado, 55% de las 933 decisiones anunciadas por el departamento de comercio en cuanto a pedidos de exención del arancel al acero fueron aprobaciones.

Pero la experiencia de Zapp es típica de la gran complejidad burocrática del proceso y la imprevisibilidad de sus resultados. Se les está pidiendo a los funcionarios del departamento de comercio que tomen decisiones rápidas sobre cuestiones altamente complejas vinculadas a la capacidad industrial.

Las empresas que quieren importar productos que no se fabrican o no se pueden fabricar en EE.UU., a criterio del gobierno, pueden conseguir exenciones selectivas. Los productos que supuestamente tienen alternativas de fabricación local no pueden escapar del arancel.

Las compañías norteamericanas en general no quieren criticar públicamente el proceso por miedo a poner en peligro sus chances de conseguir una de las valiosas exclusiones. Pero las quejas sobre el proceso son generalizadas. Tal como aseguró un representante del sector, hay "falta de transparencia y falta de coherencia".

Un chiste malo que hacen quienes se oponen a la estrategia de Trump es que si bien sus aranceles logran muy poco repatriar puestos de empleo industriales, al menos él fue altamente exitoso en la generación de trabajo en el gobierno federal.

Al viernes a última hora, había más de 16.000 solicitudes de exenciones para el arancel al acero publicadas en el sitioweb regulations.gov. La Agencia de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio había otorgado 516 y rechazado 417. Se cree que la cantidad total de pedidos enviados es varios miles superior: el departamento se puede tomar algunas semanas en publicar online las solicitudes.

Las compañías aplican diferentes enfoques. Voestalpine, el grupo siderúrgico australiano, registró más de 3.000 pedidos de exclusiones, cada uno para una particular especificación de producto altamente detallada. Otras presentaron solicitudes mucho más amplias para categorías generales.

Las decisiones de los funcionarios son igual de variadas. Las notificaciones que anuncian las decisiones son breves, sólo incluyen una explicación somera del argumento del departamento, y a menudo las empresas no terminan de comprender su razonamiento.

Royal Dutch Shell, por ejemplo, pidió exenciones arancelarias para tubos de acero de alta especificación que resisten presiones, temperaturas y corrosión en la producción de petróleo y gas en aguas profundas, afirmando que sólo la japonesa Nippon Steel & Sumitomo Metal Corporation abastece un producto que cumple con esas exigencias. El departamento de comercio determinó que aceptaba el argumento para los tubos de 3,5 pulgadas de diámetro, pero no para los de 4,5 pulgadas.

A veces las diferencias sugieren que no es igual el tratamiento que reciben las empresas de un mismo sector. Shick, la compañía de máquinas de afeitar, obtuvo 16 exenciones para diferentes grados del acero empleado para fabricar las hojas de afeitar. Gillette, que emplea cerca de 1350 personas en Massachussetts, pidió exenciones similares pero al viernes no tenía respuesta.

Hasta ahora, el departamento está cerca de cumplir su objetivo de responder a una solicitud en el términos de 90 días, pero la acumulación de pedidos es tal que las industrias que utilizan acero temen que las demoras puedan empezar a aumentar, lo que crea problemas adicionales.

Wilbur Ross, el secretario de comercio, pidió al Congreso más fondos para pagar el mayor carga de trabajo, pero fueron denegados, y el departamento está redistribuyendo el personal de otras actividades para ayudar a procesar las solicitudes.

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