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Se abren nuevos frentes en la guerra de divisas global

Los bancos centrales de Suecia, China y Brasil, entre otros países, iniciaron un proceso de debilitamiento de sus respectivas monedas para obtener competitividad

China debilitó fuertemente el yuan contra el dólar a fines de marzo

China debilitó fuertemente el yuan contra el dólar a fines de marzo

En 2010 Guido Mantega, entonces ministro de Finanzas de Brasil, acusó a Estados Unidos y otras economías poderosas de debilitar deliberadamente sus monedas para quedarse con una mayor porción del comercio mundial, lo que él llamó "guerra de divisas". Y desde entonces esa idea se arraigó.

Pero los inversores y las economías siguen sin ponerse de acuerdo sobre si las guerras de monedas todavía existen como un fenómeno, si es que alguna vez existieron. Algunos aceptan los argumentos de los bancos centrales de que los cambios en la política monetaria de –bajar las tasas de interés o subir la oferta de dinero en circulación mediante la flexibilización cuantitativa– tienen como objetivo abordar otros problemas serios, como la baja inflación.

Javier Corominas, director de investigación económica en Record Currency Management, firma de fondos británica, dijo que si bien la proclamación de Mantega de 2010 quizás tenía justificación en ese momento, ahora perdió vigencia. "No estoy seguro de que hoy estemos en una guerra de monedas, parece que estuviéramos en una era de paz cambiaria", dijo.

Sin embargo, muchos otros insisten en que las guerras de divisas siguen vivitas y coleando, en detrimento de inversores y ahorristas de mercados emergentes y desarrollados. "Diría que una serie de bancos centrales están participando de guerras de monedas, –la más evidente es el Riksbank de Sweden", dijo Adrian Owens, gestor de fondos de monedas en la firma de inversiones suiza GAM.

Suecia tiene una saludable tasa de crecimiento del crédito de 8,8% anual, los precios de las viviendas suben al 18% y el PBI creció 4,1% el año pasado. El país tiene un superávit comercial cercano a 6% del PBI.

Pese a esas señales económicas tranquilizadoras, el Riksbank sorprendió en febrero a los participantes del mercado bajando las tasas de interés suecas y colocándolas aún más en territorio negativo, de -0,35% a -0,5%, y dijo que las tasas podían caer nuevamente si fuera necesario. La corona sueca se debilitó frente al euro después de la decisión, subiendo de 9,47 a 9,59 coronas por euro.

"Salvo la inflación general, el resto de las mediciones indican que es una economía realmente sólida. Sin embargo el banco central sueco dijo que si su moneda se aprecia demasiado rápido, intervendrán," contó Owens. "Esto es lo más cerca que se puede estar de una guerra de monedas".

Los inversores se están preparando para más giros sorprendentes e indeseados de la política monetaria, basándose en que los mercados volátiles desde principios de año probablemente lleven a los bancos centrales a emplear tácticas proteccionistas.

Eso pese a que en febrero los líderes globales en la reunión del G20 en Shanghai acordaron evitar la competencia de monedas, en lo que algunos percibieron como una tregua cambiaria. David Riley, jefe de estrategias de crédito en BlueBay Asset Management, la compañía de hedge funds con base en Londres, señaló: "Los mercados han decidido que, por accidente o designio, hay un cese del fuego en la guerra mundial de monedas. Si hay una "tregua", es muy frágil".

Riley cree que las políticas monetarias opuestas probablemente sean de nuevo una realidad en cuanto la Reserva Federal norteamericana suba las tasas de interés, y si el BCE y el Banco de Japón siguen con sus políticas de flexibilización cuantitativa "en un desesperado intento por elevar las expectativas de crecimiento e inflación".

China es una de las mayores preocupaciones para los estrategas cambiarios. A fines de marzo, el banco central de China debilitó fuertemente el yuan contra el dólar y se esperan más caídas de la moneda. Los inversores también miran de cerca al banco central de Corea en busca de indicios de que podría debilitar el won para mantener su competitividad frente a Japón y China.

Traducción: Mariana Inés Oriolo