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Santos: "No tengo un plan B, la otra opción es volver a la guerra"

El mandatario prepara reformas fiscales para compensar la baja de los ingresos llegados del petróleo y poder financiar el costo que implica poner fin al conflicto

Santos:

Al presidente de Colombia Juan Manuel Santos le gusta que su recién sellado acuerdo de paz con los rebeldes marxistas sea comparado con el histórico discurso que pronunció Abraham Lincoln en 1863, que también buscaba sanar una nación altamente dividida que atravesaba una sangrienta guerra civil.

"Esto es como el discurso de Gettyburb que dio Lincoln. La gente lo apreció recién varios años después," dijo Santos en una entrevista con Financial Times una semana después de haber firmado el importante acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). "A medida que la gente acá entienda más .. . y los hechos se aclaren, el pueblo estará a favor de la paz".

Álvaro Uribe, ex jefe de Santos devenido su enemigo acérrimo, hace una comparación histórica menos atractiva.

Esta semana, mientras los colombianos analizan si respaldar el acuerdo mediante un referéndum nacional, tuiteó una imagen del ex primer ministro británico Neville Chamberlain sosteniendo su famosa declaración de "paz en nuestro tiempo" firmada por el líder nazi Adolf Hitler un año antes del estallido de la segunda guerra mundial.

La votación del 2 de octubre que determinará si el pueblo apoya o no el acuerdo que pone fin a las insurgencias más prolongadas del mundo divide la opinión pública, siendo Uribe quien encabeza la campaña por el No.

Si bien confía en que puede ganar el plebiscito, Santos culpa a su otrora amigo político de desparramar "mentiras" sobre un pacto que incorpora a los líderes de las Farc a la vida política, ya que sus opositores sostienen que los guerrilleros serán absueltos de todo delito.

"Tenemos cuatro semanas para contrarrestar cuatro años de mala información", aseguró el presidente agregando que la burla de Chamberlain muestra cómo Uribe "se quedó sin argumentos".
Contrario a lo que afirman desde el bando del No, Santos sostienen que después de cuatro años de negociaciones difíciles con el liderazgo de la Farc, no hay otra manera de poner fin a un conflicto que se cobró más de 220.000 vidas y desplazó 7 millones de personas.

"No tengo un Plan B porque el Plan B es volver a la guerra", dijo criticando fuertemente la insistencia de Uribe de que si se rechaza el acuerdo, éste podrá ser renegociado bajo condiciones más favorables. "Si gana el No, los comandantes de la guerrilla volverán a la selva, volverán a la guerra".
Renegociar el acuerdo, afirmó, es "categóricamente imposible".

Los seguidores de Uribe detestan la idea de que los líderes de las Farc ingresen en el ámbito político insistiendo, por el contrario, en que deberían cumplir largas condenas a prisión.
Es difícil equilibrar las necesidades de paz y justicia, admite Santos. Pero su objetivo de convencer a los colombianos de que lo respalden se dificulta aún más debido a sus reducidos niveles de aprobación y a la desaceleración de la economía local.

El presidente está simultáneamente preparando reformas fiscales para compensar la baja de los ingresos relacionados con el petróleo y financiar el costo que implica poner fin al conflicto.
Los funcionarios creen que el fin de la guerra civil brindará un impulso económico de entre 1,1% y 1,9% al deteriorado PBI de Colombia. Pero los economistas sostienen que el costo de implementar el acuerdo de paz será de entre 0,5% y 2,1% del PBI, lo que suma presión a las arcas estatales.
Sin las reformas impositivas, creen que el déficit fiscal podría subir de 3,9% en 2016 a 5,8% en 2019.

"El impacto de la caída de precio del petróleo fue muy fuerte para las finanzas públicas", dijo Santos. Pero agregó: "puedo asegurarle que vamos a mantener la disciplina fiscal".
Sobre las opciones que tienen los votantes en el referéndum Malcolm Deas, historiador de la universidad de Oxford dijo: "Uribe ofrece la paz que los colombianos quieren y no tienen; Santos ofrece la paz que ellos no quieren, pero pueden tener".

Ese referéndum expone las fisuras más profundas de la sociedad colombiana. Santos, que estudió en Harvard, es hijo de una familia adinerada de Bogotá que, según sus críticos, no sintoniza con el pueblo. Uribe, por el contrario, es un populista de derecha cuya base de poder está principalmente entre los terratenientes rurales que sufrieron la violencia de las Farc y cualquier clemencia hacia los guerrilleros los ofende.

Santos al menos logró lo que muchos pensaban que era imposible. Varios de sus predecesores intentaron pero no pudieron cerrar acuerdos de paz con las Farc.
"Este es un buen acuerdo de paz", insistió.

Aunque a la gente le lleve tiempo reconocer sus logros, Santos comentó: "Aun siento gran satisfacción por haber alcanzado este acuerdo".