Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Rio recargado: las marcas de lujo apuestan a largo plazo

Pese a la recesión, la caída del poder de compra de los sectores ricos fue relativamente leve. En conjunto, tienen para gastar en ese rubro un estimado de u$s 3700 millones

Aunque el foco de atención quizás ya no esté en Rio de Janeiro, que fue sede este año de los Juegos Olímpicos, la ciudad todavía es centro de interés por parte de las grandes marcas de lujo. El año pasado cinco nuevas casas de diseño se mudaron a Brasil, incluyendo Polo Ralph Lauren y Versace. La marca de lujo francesa Hermès anunció en agosto su primer desembarco en Rio y abrirá en 2017 su tercer local en el shopping Iguatemi de San Pablo, su primer destino. Cartier hace poco se aseguró un inmenso espacio de dos pisos en Faria Lima, la principal calle comercial de San Pablo. La firma ahora dispone de tres locales en Brasil.
La llegada y expansión de las marcas en el país parece ser ilógica porque Brasil está sufriendo una de sus peores recesiones desde 1901. Pero con 200 millones de habitantes, todavía es uno de los destinos de compras de lujo más grandes de Sudamérica, con una clientela local adinerada y un considerable comercio turístico.
"Las marcas cambiaron la marcha en cuanto a su presencia en Brasil", señaló Carlos Ferreirinha, fundador de la consultora del mercado de lujo MCF Consultoría, y ex director regional para Latinoamérica en el grupo LVMH. Si bien el torneo deportivo presentó pocos beneficios para la venta de productos de alta gama –"las semanas de los Juegos Olímpicos no son buenas para nosotros en ninguna parte del mundo", dijo Florian Craen, vicepresidente ejecutivo a cargo de ventas y distribución de Hermès–, los Juegos tuvieron un rol vital en el cambio de mentalidad de los consumidores. "Todos esperaban un evento de baja calidad pero fue totalmente lo contrario, señaló Maxime Tarneaud, gerente de Cartier en Brasil. "Eso es bueno para la confianza de los brasileños".
La mayoría de las casas de lujo ven a Brasil como una oportunidad para aprovechar el clima económico. Y los riesgos quizás no sean tan grandes como parecen a primera vista. Pese a la recesión, la caída del poder de compra de las clases A y B de Brasil –los grupos que comprenden el principal mercado de productos de lujo– fue relativamente leve. Si bien la cantidad de brasileños definidos como parte de la clase C, que comprende 40 millones de personas, se redujo 2% en los 12 meses hasta noviembre de 2015, las categorías A y B siguen estables. Para las grandes marcas como Cartier, Hermès y Louis Vuitton, en Brasil hay que invertir en el largo plazo porque la demanda todavía es sólida.
Louis Vuitton fue especialmente visible en Rio. La compañía del grupo LVMH hizo su desfile de la colección Cruise en la ciudad en marzo, poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos, y la marca apuesta a su futuro en la región. "Brasil hoy es nuestro décimo mercado global más grande y alberga seis de nuestros locales. La situación actual es un problema pasajero. En Vuitton invertimos en el largo plazo".
Para firmas como Cartier, el tambaleo económico fue una buena oportunidad para negociar nuevos espacios dentro de los centros comerciales, contó Tarneaud. "Los buenos acuerdos comerciales siempre se logran durante la tormenta", señaló. Los contratos vinculados con las propiedades resultaron especialmente ventajosos, dado que las firmas operadoras de los shoppings estaban dispuestas a negociar acuerdos a precios "con fuertes descuentos", contó Massimo Mazza, socio de la consultora en gestión McKinsey.
El país todavía alberga 148.500 individuos de alto patrimonio, que juntos tienen para gastar un estimado de u$s 3.700 millones, según un informe de riqueza elaborado por Capgemini. Si bien el año pasado disminuyó la cantidad total de millonarios en dólares, Brasil todavía está a la par de Rusia.
Las marcas también están aprovechando la disminución de los aranceles aduaneros que antes complicaban mucho las ventas de artículos de lujo. En 2008, los productos comprados en Brasil eran entre 80% y 120% más caros comparado con Estados Unidos y Europa. Esa diferencia, provocada por los impuestos "escandalosamente elevados" y los onerosos costos operativos, está disminuyendo. En 2016, el sobreprecio ronda un 18%.
Traducción: Mariana Inés Oriolo