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Revisan al alza pronósticos de crecimiento para Estados Unidos

Se espera que los recortes de impuestos en el corto plazo aceleren la expansión aunque deteriorarían las finanzas públicas. Sin embargo, a largo plazo el panorama es incierto

El primer día como presidente de los Estados Unidos, Donald Trump firmó dos decretos que preparan el terreno para el proteccionismo norteamericano. Los tonos agresivos y las amenazas hacia los sistemas políticos y comerciales globales se están convirtiendo en un rasgo común de la política estadounidense, pero la incertidumbre resultante todavía no se refleja en los pronósticos para la economía del país.

Los economistas se muestran mayormente optimistas en cuanto a las perspectivas para este año dado que la economía está lista para recibir un impulso proveniente de los enormes recortes de impuestos, que se calculan en cerca de u$s 2,5 billones en la próxima década. Se espera que en el corto plazo eleve el crecimiento pero a expensas de la salud de las finanzas públicas, con mayores chances de que haya una recesión cíclica.
Consensus Economics, que mensualmente hace una encuesta a importantes pronosticadores financieros y económicos, revisó hacia arriba la expectativa de crecimiento para 2017 desde la elección presidencial. El año pasado, la economía norteamericana se expandió cerca de 1,6%, y ahora se espera que el crecimiento se acelere este año en más de 2%.

Con el plan fiscal del presidente Trump muy cercano a las propuestas que en julio trazaron los republicanos de la Cámara de Representantes, los economistas esperan que este año se aprueben las bajas de impuestos. La propuesta incluye disminuir de 35% a 15% la carga fiscal para las empresas, lo que lleva a los economistas proyectar mayores ganancias corporativas en 2017; esperan que se incrementen en 4,5%, comparado con la mitad de ese ritmo pronosticado hace sólo unos pocos meses.

Los impuestos a los ingresos personales también bajarían y la mayor alícuota sería de 33% versus el 39,6% actual, lo que aumenta el ingreso disponible. Con más dinero en los bolsillos, los consumidores deberían gastar más este año.

Esta última proyección de ventas de autos para este año sumó 200.000 unidades más que en el cálculo de octubre. Y la última lectura de confianza de los consumidores elaborada por el Conference Board es la más alta en 16 años.

Este alentador panorama quizás sorprenda en un momento de amenazas para el comercio y guerras de monedas. Pero Paul Ashworth, economista jefe de Capital Economics, explicó que la economía estadounidense depende en gran medida de su sector de servicios y de la demanda interna. Las exportaciones de mercaderías y servicios representan sólo el 12% del PBI, comparado con casi 50% en Alemania y 30% en Francia, lo que significa que cualquier cambio de las políticas comerciales tendrá menor impacto sobre la economía en general.
EE.UU. también está en buena posición para negociar con sus mayores socios comerciales, China y México, dado que mantiene un importante déficit comercial con esos países, lo que limita el potencial impacto de cualquier represalia.

Con las políticas fiscales expansivas –quizás con un aumento en la inversión en infraestructura– se corre el riesgo de sobrecalentar una economía que ya está cerca del pleno empleo.

La inflación minorista norteamericana fue de 1,3% el año pasado, inferior a la meta de 2% fijada por la Reserva Federal. Desde noviembre, las expectativas inflacionarias para 2017 de Consensus Economics subieron a casi 2,5%, que sería la mayor inflación anual desde 2011. La inflación superior a la meta no sería un problema en el corto plazo, pero eventualmente erosionaría el ingreso disponible y las ganancias corporativas.

La esperada reforma fiscal –posiblemente combinada con el mayor gasto público– debilitará las finanzas públicas. La administración Trump dirá que las reformas en el régimen tributario acelerarán el crecimiento y entonces bajará el déficit, pero pocos analistas creen que esas reformas cubran su propio costo. Los economistas ahora proyectan un rojo público para el año fiscal 2017 de u$s 21.000 millones superior a lo que esperaban en noviembre.

Los pronósticos a más largo plazo son muchos más complejos e inciertos. Las diferentes políticas migratorias podrían agregar presión al mercado laboral. Y las mayores tasas de intereses –que se esperan si sube la inflación por encima de 2%– probablemente impliquen un dólar más fuerte, lo que entorpecerá los esfuerzos de Trump de aumentar la competitividad de las exportaciones estadounidenses.