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Revelan la historia secreta de los padrinos del Brasil moderno

El libro del periodista Alex Cuadros habla sobre como los sobornos y el patronato del Estado fueron parte inherente de los negocios de los nuevos millonarios

Revelan la historia secreta de los padrinos del Brasil moderno

Hace tres años, Dilma Rousseff llamó a su gabinete a una reunión de emergencia. La presidenta brasileña sorprendió a todos con una declaración inesperada: "Vamos a tener que robar menos", les dijo a sus ministros. Uno de ellos protestó: "Eso no puede ser cierto".

Unos días antes 2 millones de brasileños habían salido a las calles en protesta contra las enormes sumas de dinero que el gobierno había gastado en los estadios de la Copa del Mundo y las Olimpiadas en lugar de servicios públicos. "No dije que tenemos que dejar de robar ... sólo debemos robar menos," le dijo Rousseff a su equipo. Los políticos acordaron que robarían de manera retroactiva para compensar sus pérdidas.

Esta reunión, por supuesto, no tuvo lugar; fue una sátira en YouTube protagonizada por un grupo de comedia llamado Porta dos Fondos y que fue visto cerca de 9 millones de veces. Sin embargo es un resumen apto del libro "Brazillionaires: The Godfathers of Modern Brazil" (Brasillonarios: los padrinos del Brasil moderno) escrito por Alex Cuadros. Es una crónica clara y cómica de la vida operística de los ultra ricos del país y su funesta relación con el Estado.

Brasil comenzó el siglo de una manera extraordinaria. Hace diez años era considerado como un país que no podía equivocarse. La pobreza y la inequidad estaban en descenso y había un gran auge en el sector de negocios. Pero todo ha cambiado. El país está estancado en la peor recesión de su historia.

Rousseff está enfrentando un juicio político por su presunta manipulación de las finanzas públicas. Mientras tanto la investigación conocida como Lava Jato de una intriga de sobornos en Petrobras – la compañía estatal de petróleo que fue dirigida por Rousseff antes de asumir la presidencia – resultó en la detención y el encarcelamiento de varios empresarios y políticos de alto nivel.

El libro de Cuadros – una combinación de narrativa histórica, memoria y exposición – es el vehículo perfecto para explicar cómo Brasil ha caído en esta situación. Cuadros, un ex periodista del "grupo de reportaje sobre multimillonarios" de Bloomberg, lo logra al investigar el corazón del asunto: el dinero.

Los sobornos y el patronato del Estado han sido una parte inherente de los negocios en Brasil desde al menos el siglo XIX cuando el Vizconde de Mauá – el "Rothschild de América del Sur" – acumuló una fortuna de u$s 60 millones en negocios de infraestructura y la banca. Mauá se consideraba a sí mismo como el pionero de una gran transformación a nivel nacional. Él creía que el autointerés progresista era el motor de la prosperidad. Muchas veces confundió sus propios intereses con los del público.

Estas falsas ilusiones persisten en la actualidad. Se pueden observar en la manera en que las empresas constructoras como Odebrecht – Marcelo Odebrecht, el ex director ejecutivo ha sido encarcelado debido a cargos de corrupción – "robaron" al Estado a través de contratos públicos de obras.

"Los intereses de Odebrecht son los intereses de Brasil", le dice un vocero de la empresa a Cuadros. Esto puede verse en los cumplidos encubiertos que se le hacen a los políticos que son parte de estos manejos: "Rouba, mas faz", lo cual quiere decir, "roba pero hace".
Se puede escuchar en las palabras de Blairo Maggi, el productor de soja quien ganó el premio "motosierra de oro" de Greenpeace durante su término como gobernador del estado casi totalmente desforestado de Mato Grosso. Cuadros le pregunta a Maggi si piensa que existe un conflicto entre ser un político y un empresario de la agroindustria. "De ninguna manera", responde Maggi.

Hasta puede ser visto en la figura de Jorge Paulo Lemann, director de 3G Capital y el hombre más rico de Brasil. Lemann es conocido por su estricta ética laboral y su firme control de costos: "Los costos son como uñas", él ha dicho. "Siempre deben cortarse". Pero sus compañías han obtenido – y se han beneficiado de – miles de millones de dólares en préstamos baratos de BNDES, el banco de desarrollo estatal.

Estos tipos de arreglos no son exclusivos de Brasil. Después de todo Charles Erwin Wilson, un empresario estadounidense, fue el que dijo: "Lo que es bueno para el país es bueno para General Motors y viceversa". Sin embargo la promesa de Lava Jato es que va a poner fin a todo esto.
Algunas de las secretas grabaciones filtradas de la investigación son tan cínicas como la sátira de Porta dos Fundos. Incluso es posible que Lava Jato derroque al gobierno interino que ha reemplazado a Rousseff. Ningún otro país de los BRICS tiene instituciones judiciales tan independientes.

Cuadros conoce demasiado bien al país para creer que Lava Jato va a cambiar las cosas para siempre. Su crónica afectuosa sobre la riqueza, el poder y el patronato en el país nos explica por qué: casi todo el mundo está implicado. "Brasil no es para principiantes", advirtió alguna vez el compositor, Tom Jobim. Pero "Brasillonarios" es un útil y entretenido punto de partida.