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Rebote en los emergentes crea falsas esperanzas

Si hasta las acciones de Brasil entraron en un mercado alcista, algo definitivamente está sucediendo. Tras la agitación en los mercados financieros globales de fines de 2015 y principios de este año, en las últimas dos semanas se produjo una fuerte recuperación de los activos de economías emergentes.
El rebote que se observa en una amplia variedad de mercados emergentes -el índice de acciones MSCI EM subió 15% de su piso de enero- quizás crea en algunos inversores la esperanza de que sea exagerado el pesimismo en torno a esa clase de activos. Pero en general es un error deducir tal escenario optimista a partir de movimientos de corto plazo en los mercados; y por lo tanto, lo es hoy.
Es cierto que los episodios periódicos de turbulencia que afectaron a los activos de mercados emergentes durante los últimos años en general se fueron apagando. Sin embargo, su desaparición no erradicaron los problemas crónicos que provocan la desaceleración del crecimiento tan típica de las economías de ingresos medios.
Brasil es un excelente ejemplo de los problemas que enfrentan muchas naciones. Aunque gobernaron con el auge de los commodities desde principios de la década de 2000 y navegaron relativamente ilesos la crisis financiera global, las administraciones de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff evidentemente no lograron hacer un buen uso del dinero caído del cielo. SLa reforma estructural básicamente fue abandonada, la economía se mantuvo peligrosamente no diversificada y el dinero público se invirtió en proyectos prestigiosos pero improductivos. La economía de Brasil se contrajo 3,8% el año pasado, su peor desempeño en un cuarto de siglo.
Mientras tanto, la calidad del gobierno bajó considerablemente con los años. Una vez considerado la esperanza del mundo emergente, Lula da Silva fue detenido el viernes pasado en el marco de una investigación por fraude en Petrobras, la petrolera estatal. Y difícilmente sea un voto de confianza de los inversores a Rousseff cuando los rumores de su inminente juicio político ayudaron, en vez de evitar, la recuperación del mercado de acciones.
La reciente alza de los activos de mercados emergentes parecen tener más que ver con una corrección de la sobreliquidación de principios de este año que a los fundamentals. Vino acompañada de un rebote similar en las materias primas, en particular los precios del crudo. La recuperación de los commodities tiene una causa subyacente aparentemente similar, pero sin duda ayudó a muchos exportadores de materias primas de mercados emergentes, incluyendo Brasil.
Aún con los precios de los productos básicos recuperándose algo, los productores de petróleo de todo el mundo se ven obligados a recortar el gasto y subir impuestos para cubrir huecos fiscales. Debido a la falta de una reforma estructural significativa, las tasas de crecimiento sostenibles en el largo plazo son marcadamente inferiores ahora que antes de la crisis.
Las autoridades que fijan políticas en mercados emergentes serían ingenuos si tomaran la reciente recuperación del mercado como evidencia de que pueden aflojar en sus esfuerzos apuntados a la estabilización macroeconómica y reforma microeconómica. La espuma del mercado va y viene, pero las corrientes subyacentes de crecimiento en el mercado emergente vienen circulando demasiado lento hace demasiado tiempo.