Reacción de Brasil por la huelga de camioneros preocupa a inversores

Cuando Pedro Parente renunció la semana pasada como CEO de la estatal Petrobras, la petrolera más grande de Latinoamérica, aprovechó su renuncia para lamentar el aparente desprecio de sus compatriotas por la dinámica de los mercados.

Parente, defensor de las políticas de libre mercado, dimitió después de que el gobierno brasileño cedió ante los camioneros cuya huelga contra el aumento de los precios de los combustibles paralizó a la economía del país durante diez días.

"La huelga de los camioneros y sus serias consecuencias provocaron un intenso debate sobre los orígenes de esta crisis", dijo en su carta de renuncia. "Pocos pudieron ver que era un reflejo de los shocks que han golpeado a la economía global", agregó.

Parente no fue el único preocupado por cómo Brasil manejó la huelga, que terminó sólo después de que el gobierno ofreció a los conductores diesel subsidiado.

Con elecciones en octubre, el episodio plantea dudas sobre la percepción del riesgo político en medio del temor a que Brasil no tolere las duras reformas fiscales que los analistas consideran esenciales para restablecer el crecimiento.

"Enfrentamos un difícil panorama para 2019 y no está completamente claro que tenemos la voluntad política de hacer las reformas necesarias", dijo JoÒo Pedro Ribeiro, economista de Nomura.

Cuando Michel Temer, de centro derecha, asumió el poder en 2016, le dio a Parente libertad total para arreglar la situación financiera de Petrobras.

Durante gobiernos anteriores incluyendo a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff, se obligó a Petrobras a vender combustible subsidiado para contener la inflación. Parente empezó a vincular los precios del combustible con los valores internacionales del petróleo. La política no generó polémica mientras los precios del petróleo se mantuvieron bajos y ayudaba a Brasil a pagar su masiva deuda.

Pero este año los precios de los combustibles en Brasil se dispararon debido a la combinación de alza de los precios internacionales del petróleo y la depreciación del real contra el dólar, en medio de una re calificación crediticia de los mercados emergentes.

Los precios del diesel en los surtidores empezaron a subir diariamente, lo que llevó a los choferes a manifestarse. Un inmenso porcentaje de la gente apoyaba la huelga contra Temer, según las encuestas.

Tras recibir pedidos del Congreso para que interfiriera en la política de precios de Petrobras, Parente renunció. El resultado fue un aumento de la prima de riesgo de Brasil. La acción de la petrolera perdió 36% de su valor y el real tocó su nivel más bajo contra el dólar en dos años. Los rendimientos de los bonos y los seguros de default a cinco años subieron.

El subsidio para los camioneros fue lo opuesto al tipo de cambio que se necesita, dijo Neil Shearing, economista de Capital Economics

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