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Quiebra de Oi pone en foco los problemas de deuda en Brasil

Se suspendió ayer la cotización de las acciones de Oi, la mayor compañía de telefonía fija de Brasil, un día después de que la ex estrella nacional se acogió a la ley de quiebras pidiendo la mayor suspensión de pagos de la historia del país.
La decisión de Oi de congelar los pagos de su deuda por 65.000 millones de reales (u$s 18.685 millones) se produce en un momento particularmente sensible para la economía más grande de Latinoamérica.
Una serie de grupos altamente apalancados está tratando de reestructurar sus préstamos en medio de lo que se estima es la recesión más profunda que vive Brasil en un siglo.
"Es un escenario de pesadilla provocado por factores macroeconómicos y está empujando a nuestra cartera corporativa brasileña a perder el grado de inversión," dijo Daniel Kastholm, director regional en Fitch Ratings para Latinoamérica.
La economía de Brasil está atravesando una tormenta perfecta: el fin del superciclo de los commodities y la caída del precio del petróleo coinciden con lo que los críticos consideran un mal manejo de la economía por parte de la presidenta izquierdista Dilma Rousseff, que desalentó a los inversores y provocó una crisis fiscal.
La mala situación económica, –el PBI se contrajo cerca de 4% el año pasado y se espera lo mismo para 2016– se combina con la incertidumbre política, dado que Rousseff fue suspendida en sus funciones mientras es sometida a un juicio político que se desarrollará este año.
La desaceleración golpeó en particular a las compañías brasileñas más vulnerables. Entre aquellos grupos que están pasando un mal momento se encuentran los que se endeudaron en gran medida durante el auge y aquellos involucrados en el escándalo de corrupción vinculado a Petrobras, la petrolera estatal.
La segunda aerolínea más grande del país, Gol Linhas Aéreas Inteligentes, está tratando de negociar un swap de deuda por u$s 780 millones con acreedores mientras que la siderúrgica Usinas Siderurgicas de Minas Gerais, conocida como Usiminas, también busca una reestructuración.
Los analistas sostienen que la situación actual es más difícil que con la última falta de liquidez que sufrió Brasil durante la crisis financiera global.
"El escenario era similarmente complejo en 2008, pero la diferencia es que en aquel entonces el gobierno y los bancos brasileños estaban ofreciendo crédito, aportando liquidez", dijo Ricardo Carvalho, analista de Fitch Ratings.
Oi había conversado con LetterOne, un fondo de inversión del multimillonario ruso Mikhail Fridman, para fusionarse con la rival Tim, la subsidiaria brasileña de Telecom Italia.
L1Technology, una unidad de LetterOne, había ofrecido u$s 4.000 millones para respaldar la fusión pero abandonó las negociaciones después de decir que Tim había informado que no estaba interesado.
"Dado el incierto escenario político, las grandes negociaciones de deuda se volvieron extremadamente complicadas porque esos acuerdos se tienen que basar en pronósticos macroeconómicos de mediano y largo plazo", dijo Bruno Caraciolo del estudio jurídico De Faro Caraciolo Abogados en San Pablo. "Por eso, es razonable esperar que en los próximos meses haya más pedidos de protección por quiebra de grandes deudores, especialmente provenientes de aquellos que dependen más del sector público".

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