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Puerto Rico declaró la mayor cesación de pagos de su historia

Tendría que haber habido una intervención divina para que el cuasi ministerio de Finanzas de Puerto Rico no anunciara ayer el default de la isla, tras la "moratoria de la deuda" dictaminada por el gobernado el fin de semana.
El territorio autónomo está agobiado con una deuda por u$s 70.000 millones que fue asumida por el gobierno, sus reparticiones y servicios públicos. Esa cifra no incluye el enorme déficit de su régimen jubilatorio.
Puerto Rico ya dejó de pagar una porción mínima de bonos el año pasado, pero se las arregló para mantenerse al día con sus obligaciones más importantes.
Pero ahora se quedó completamente sin dinero, y el gobernador Alejandro Garcia Padilla dijo el fin de semana que su Banco Gubernamental de Fomento (BGF) –el ministerio de Finanzas de facto– se veía obligado a defaultear cerca de u$s 400 millones en pagos que vencieron ayer.
"Déjenme ser muy claro, es una decisión dolorosa. Habríamos querido tener un marco legal para reestructurar nuestras deudas en forma ordenada", aseguró Padilla.
Las deudas del gobierno de Puerto Rico, garantizadas por el gobierno y respaldadas implícitamente por el gobierno crecieron durante los últimos años. Si bien algunos inversores estaban asustados por el panorama negativo, se emitía deuda del territorio autónomo en el mercado de bonos municipales, donde están exentos de todo impuesto –lo que los hace atractivos para los ahorristas de todo EE.UU.
De cerca de 63% del PBI a fines de 2000 y 71% a fines de 2005, el stock de deuda de la isla creció a más de 100% del PBI el año pasado, nivel extremadamente elevado aún para un país grande con su propio banco central y la capacidad de imprimir dinero.
Desafortunadamente, las perspectivas económicas de Puerto Rico no son suficientemente buenas como para resolver sus problemas, algo que admitió el mismo gobierno el año pasado.