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Primarias en EE.UU: dos partidos divididos afrontan una pelea difícil

El inesperado triunfo de Ted Cruz en el caucus de Iowa y la sorpresa de Rubio golpea a Trump y deja muy abierta la interna republicana. Lo mismo ocurre con los demócratas

Obligada a elegir entre Donald Trump o Ted Cruz, la republicana de Carolina del Sur Lindsay Graham dijo: "Es como recibir un disparo o ser envenenado". El lunes a la noche, el electorado republicano de Iowa optó por Cruz. Esa victoria alienta a los conservadores del cinturón bíblico, que tendrán un importante rol en la elección del candidato presidencial republicano. Pero Trump todavía es el favorito para ganar en New Hampshire la semana próxima. Si hubiera triunfado en Iowa, podría haber creado un efecto arrastre. Ahora la carrera republicana está muy abierta.
Lo mismo ocurre con los demócratas, donde Hillary Clinton consiguió una victoria sobre Bernie Sanders que fue esencialmente un empate. En algunos distritos electorales quebraron el empate literalmente tirando una moneda al aire. Estos no son el tipo de derrotas que provocan retiradas tempranas. Ambas primarias van a ser largas y difíciles.
Los ajustados resultados del lunes a la noche nos dicen tres cosas sobre las elecciones de 2016. Primero, que ambos partidos están profundamente divididos y enfrentan serias rebeliones anti establishment. Como Iowa es donde Clinton fue humillada por primera vez por Barack Obama en 2008, se la podría perdonar por retener lo que básicamente esta vez fue una victoria de alivio. Otra derrota en Des Moines habría haber sido una carga demasiado pesada de llevar. Sin embargo, vale la pena recordar que hace unos meses era la inaccesible favorita aunque casi pierde el lunes frente a un socialista septuagenario de Vermont. Las encuestas muestran que Sanders tiene un clara ventaja en New Hampshire, que es casi su lugar natal. Clinton sigue siendo favorita para la nominación. Pero podría llevar mucho tiempo. La primarias de 2016 no serán una coronación sencilla. Sanders se ha asegurado eso.
Si bien los demócratas están separados en partes iguales, los republicanos se dividen al menos de tres maneras. La porción anti establishment, que incluye a los conservadores sociales de Cruz y la base fanática de obreros que sigue a Trump, representa más de la mitad del partido. Es notable que Ben Carson, el cirujano famoso y ex favorito que obtuvo apenas 9% de los votos en Iowa, haya recibido aún más sufragios que Jeb Bush, Crhis Christie y John Kasich juntos. Ellos representan a tres de los cuatro candidatos "moderados". Eso deja a Marco Rubio, el senador de Florida que ahora está casi seguro de que se convertirá en el favorito del establishment. Cosechó una cuarta parte de los votos. Si se ubica en segundo o hasta tercero en New Hampshire, que es donde la encuestas lo colocan, es difícil ver cómo harán los otros principales candidatos para mantenerse en carrera. Está empezando a quedar más claro cómo será la contienda entre Cruz, Trump y Rubio. Las chances de Rubio no deberían subestimarse. A las balas y veneno que mencionó Graham, nosotros agregaríamos sacarina. El cubano-estadounidense con cara de bebé también es el candidato a quién más teme Clinton. En cuanto a Trump, su insulto preferido es "perdedor". Después de Iowa, esa es una palabra que tendrá que olvidar. Pero todavía es el candidato con más oportunidades de ganar la nominación según los corredores de apuestas. La suma de los votos que recibieron todos los candidatos del establishment –el porcentaje que Rubio esperaría consolidar detrás de él– apenas son una tercera parte de la base total republicana.
Dicho eso, la segunda lección que deja Iowa es que hay que dudar más de las encuestas. En las últimas dos semanas, Trump le ganaba a Cruz por tres a cinco puntos porcentuales en todos los sondeos. Ese fue prácticamente el margen de derrota del lunes a la noche. Los caucuses presentan desafíos particularmente difíciles para las encuestadoras, porque exigen mucho tiempo de los votantes. Pero queda claro que el 2016 es más volátil que ciclos anteriores. Les es muy difícil a los encuestadores tener muestras decentes de votantes porque para sus sondeos cada vez dependen más de los teléfonos móviles. Y la gente tolera cada vez menos el telemarketing.
La tercera lección es que la contienda republicana probablemente se vuelva más desagradable en los próximos días. La rivalidad entre Cruz y Rubio ya es amarga. Ambos invadieron Iowa con publicidad describiendo al otro como falso conservador. Pero lo que dijeron sobre el otro palidece frente a la inventiva de Trump, que trató pero no logró convencer a los feligreses de Iowa de que Cruz era un "tipo muy desagradable". Si sabemos algo de Trump es que no lo gustan los competidores. Cruz ahora está firme en su mirilla. Como diría Ronald Reagan, todavía no hemos visto.