Preocupan los bonos a 30 años con interés cero que subasta Alemania

¿Qué vale más? ¿Un euro hoy o un euro dentro de tres décadas proveniente del gobierno de Berlín? Obviamente el último. Alemania hoy subasta deuda a 30 años con una tasa de interés de 0%. Los inversores probablemente paguen más que el valor nominal por los bonos alemanes, lo que les garantiza una pérdida si los retienen hasta su vencimiento. Su comportamiento será totalmente racional.

Los mercados de bonos claramente han entrado en las profundidades de un universo paralelo de tasas de interés negativas. Las primeras incursiones, posteriores a la crisis financiera global, provocaron temor a que las economías cayeran en agujeros negros. Las estrellas explotarían. Extraterrestres con ojos desorbitados aparecerían en los recintos de operaciones. En realidad, los sistemas financieros se las arreglaron y la teoría económica se reescribió. Pero las últimas caídas de los costos del endeudamiento son motivo de preocupación.

Tiene sentido comprar deuda a más largo plazo y con rendimiento negativo en el caso de los fondos de pensiones y seguros que quieren que los activos coincidan con las obligaciones futuras. Pagar para prestar dinero a los gobiernos también es rentable si un año después los inversores aún pagan más por el privilegio. Los retornos sobre las acciones de Amazon fueron flojos en términos de euro durante el mismo período. El índice de acciones alemán Dax perdió 5%.

Repetir ese desempeño requeriría otra caída de un punto porcentual en los rendimientos a 30 años, según Bank of America. Es terrible pero eso no es ridículo. El presidente de EE.UU. Donald Trump quiere que la Reserva Federal del país recorte sus tasas de interés de referencia. Otros bancos centrales tendrían que hacerlo. Las guerras comerciales globales y el Brexit podrían brindarles una excusa. La oferta de bonos alemanes es limitada, lo que eleva los precios y disminuye los rendimientos. El ministro de Finanzas Olaf Scholz propuso un paquete de estímulo de 50.000 millones de euros para evitar la recesión, como después de la crisis de 2008. Aunque una quinta parte se financiara con los bonos a 30 años, su volumen subiría en sólo 4%.

Sin embargo, cuanto más caen las tasas de interés, menos efectivas son. Los bancos que compensan el menor margen ampliando los libros de préstamos alcanzarán las limitaciones de la hoja de balance. Será difícil cobrarle a los clientes comunes por los depósitos porque podrían en cambio optar por esconder su dinero debajo del colchón. Si el impulso del crédito falla, los bancos centrales perderán credibilidad. Subirían las probabilidades de que se produzca una crisis económica sostenida y perjudicial. Nadie sabe cuándo se llegará a ese punto de inflexión. Pero con los rendimientos negativos de los bonos a 30 años estamos un paso más cerca.

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