Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Por el desplome del barril, las grandes potencias petroleras latinoamericanas pierden atractivo

El derrumbe de 70% de los precios del crudo cambió la suerte de las economías que hasta ahora fueron un imán para los inversores. Petroleras estatales, complicadas

Del oro negro al agujero negro. Para tener un ejemplo de cómo se extiende el sufrimiento por la caída de los precios del petróleo, no hay que mirar más allá de los campeones del sector energético latinoamericano. El derrumbe de los valores del crudo registrado en los últimos 12 meses desde México hasta Brasil ha recortado ganancias, podado presupuestos y detenido el flujo de impuestos que entran en las arcas del gobierno. En algunos casos, la crisis está a punto de revertirlo.


"Que hayan caído los precios un 70% es un gran shock. El petróleo aportaba en algunos países entre 20% y 50% de los ingresos soberanos y entre 50% y 96% de las exportaciones", señaló Luisa Palacios, directora de Latinoamérica en Medley Global Advisors. "Con razón empezamos a preguntarnos por la viabilidad financiera de algunos países y de algunas petroleras nacionales".


Venezuela, que coquetea con el default aunque la semana pasada hizo un pago de bonos por u$s 1500 millones sobre una deuda externa de u$s 120.000 millones, es el ejemplo más desesperado. Pero en Brasil, Petrobras tiene costos de deuda que superaron el 13%, comparado con el 4% hace unos años. Debido a su difícil situación se llegó a hablar de un rescate financiero.


Los países y compañías con grado de inversión fueron barridos por el fin del súper ciclo de los commodities, lo que también obligó a los grupos energéticos occidentales a recortar puestos de empleo, suspender proyectos y adaptarse a un mundo con petróleo a u$s 50 o menos.


Pemex, la octava petrolera del mundo, perdió u$s 30.000 millones el año pasado, lo que llevó al gobierno a decir que ayudará a la compañía estatal a cumplir con obligaciones jubilatorias por u$s 91.000 millones y hasta podría recapitalizarla.


La falta de ingresos petroleros también llevó a México a reducir el gasto en más de un punto porcentual del PBI. Mientras tanto, debido a las menores ventas de exportaciones, el déficit de la cuenta corriente alcanzó casi su nivel más alto en 20 años y se debilitó el peso –que ahora, ajustado por inflación, cotiza a niveles cercanos a los registrados en la crisis del Tequila de 1995.


Pemex "es una compañía ampliamente solvente", aseguró su CEO José González Anaya esta semana cuando resumió su plan de recorte de costos por u$s 5500 millones. "Lo que tenemos que hacer es ajustarnos a la nueva realidad". Ecopetrol de Colombia, golpeada por el derumbe de su capitalización bursátil –cayó de u$s 130.000 millones hace tres años a u$s 15.000 millones–, está reduciendo en una tercera parte su fuerza laboral de 48.000. El peso perdió 37% contra el dólar en un año y el déficit comercial explotó a 6% del PBI.


Bogotá le puso buena cara a la crisis. "Estamos haciendo un ajuste ordenado y fluido", aseguró Mauricio Cardenas, ministro de Finanzas. "Hemos ajustado el gasto público y permitimos depreciar el tipo de cambio", agregó.


Aún así, la caída de los ingresos petroleros que representan la mitad de las exportaciones se produce mientras Bogotá cuenta con que un mercado laboral sólido absorba mejor los guerrilleros que se retiren con el acuerdo de paz al que espera llegar el 23 de marzo. Tras cuatro años de preparación, las negociaciones apuntan a poner fin a un conflicto de 50 años que se llevó más de 200.000 vidas.


Cuando los precios del petróleo eran superiores a u$s 100 el barril, hace sólo unos pocos años, las compañías internacionales clamaban por ingresar a América latina atraídas por los recién descubiertos yacimientos en aguas profundas de Brasil, el régimen liberal de Colombia y las mayores reservas mundiales en Venezuela.


Hoy, a muchas compañías les cuesta cobrarle facturas a los grupos estatales con problemas de dinero. En México, los proveedores de servicios internacionales están debiendo u$s 6000 millones; en Venezuela unos u$s 20.000 millones, mientras que en Brasil los pedidos cancelados obligaron a los proveedores internacionales, como Keppel de Singapur, a hacer fuertes previsiones.


Se estima que Ecopetrol registrará su primera pérdida anual desde que empezó a cotizar en bolsa en 2007. Sin embargo, en ningún lugar la caída en desgracia es más dramática que en Petrobras, que hace cinco años lanzó la mayor oferta de acciones de la historia y recaudó u$s 70.000 millones.


El gigante energético estatal de Brasil tiene deudas por más de u$s 105 millones y tiene problemas para cubrir sus costos operativos y pagos de deudas. El banco de inversión Credit Suisse en el reporte del 11 de enero advirtió que en Petrobras existía "el riesgo de que en algún momento, la compañía tenga de recurrir a algún tipo de emisión de capital".


Pero Brasilia, que sufre su peor recesión en un siglo y tuvo un déficit fiscal de 10% del PBI el año pasado, no está en situación de rescatar a Petrobras. Los bajos costos de producción cercanos a u$s 15 el barril implican que las compañías estatales latinoamericanas pueden seguir bombeando y produciendo liquidez aún a los actuales precios deprimidos.


Pero después de considerar los costos que no implican salida de efectivo, las operaciones alcanzan su punto de equilibrio recién cerca de u$s 25 el barril. La menor inversión significa que la producción probablemente seguirá cayendo –quizás unos 470.000 barriles diarios este año, según estima Palacio, lo que hace que la región represente "una gran parte del ajuste global de la oferta petrolera". La producción latinoamericana total es superior a 10 millones de barriles diarios, comparable con la de Rusia.