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Poco optimismo de los mercados tras los primeros 100 días de Trump

Los inversores habían bajado sus expectativas al inicio del mandato. Por ese motivo mejoraron las probabilidades de que haya una sorpresa positiva en el futuro

Poco optimismo de los mercados tras los primeros 100 días de Trump

A ningún presidente le gusta ser juzgado por sus primeros cien años en el gobierno, en particular a Donald Trump. Es, según tuiteó el presidente de Estados Unidos , un "estándar ridículo" para hacer una evaluación, pese a que él mismo aseguró que ha logrado "mucho".

Cumpliéndose este sábado 100 días de que Trump llegó a la Casa Blanca, los inversores tienen ideas más matizadas.

Durante gran parte de 2017 los mercados financieros han dudado del "Trump trade" global (el regreso de la inflación y el crecimiento), lo que revirtió muchas de las sísmicas medidas pos-elección del año pasado. Sin embargo, algunos sostienen que el pesimismo ahora es tan endémico que si la nueva administración lograra un modesto progreso eso sería suficiente para reiniciar la recuperación.

Kevin Russell, director de inversiones en UBS O’Connor, la administradora de hedge funds que formar parte del brazo de gestión de activos del banco suizo, sostiene que el alza que se registró después de las elecciones se debió principalmente a la mejoría de la economía global, incluso cuando se han desvanecido las esperanzas de que haya un "rebote Trump" a raíz de una agresiva flexibilización fiscal y desregulación.

Eso ahora está cambiando y la administración promete recortar a 15% el impuesto a las sociedades.
"Una de las mayores oportunidades que brindan los mercados es que hay un inmenso escepticismo sobre todo lo que se está haciendo", dijo Russell. "Hay pocos resultados, o directamente ninguno, de las políticas aplicadas".

El mercado de valores de Estados Unidos definitivamente recuperó su posición. Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia atenuaron los temores a otra derrota política por el avance del populismo. Y se observa un relativo optimismo en cuanto a que la Casa Blanca y el Congreso controlado por republicanos aún puedan lograr este año que se apruebe algún tipo de recorte a los impuestos que pagan las empresas.

En los mercados son pocos los que esperan que se concrete la reforma tributaria integral inicialmente prometida, pero recibieron con satisfacción la promesa de Trump de reducir el impuesto a las sociedades del actual 35% a sólo 15%, incluso si sube el déficit fiscal.

El S&P 500 entró en territorio récord en abril, impulsado por las revitalizadas acciones tecnológicas, y esta semana agregó casi 1,7%.

Las renovadas esperanzas son aún más evidentes en los índices Russell 2000 y Nasdaq Composite, que marcaron nuevos récords el martes. El Russell abarca compañías pequeñas norteamericanas que cotizan en Bolsa y que tienen una orientación más local. Ellas se beneficiarían más de los recortes de impuestos que las empresas líderes multinacionales del S&P 500.

El Nasdaq Composite también cuenta con un grupo de compañías chicas y de aquellas que se verían favorecidas con un mayor crecimiento y un alza de la inflación.

Bob Baur, economista global en jefe en Principal Global Investors, explicó que acaba de haber un "hiatus" en la suba poselectoral, y que ahora parece estar otra vez acelerando la marcha.

"Siento como que habrá otra alza. Incluso pequeñas cosas serán esperanzadoras. El cambio de una administración que no parecía ser pro negocios a otra que sí lo es podría tener un gran impacto", agregó.
El reciente sutil cambio de ánimo se está filtrando en las mediciones en el mercado de las expectativas inflacionarias. La tasa "de equilibrio" a diez años –un indicador de las expectativas inflacionarias de los inversores que se calcula comparando los rendimientos de los títulos del Tesoro convencionales con los protegidos contra la inflación– se deslizó del pico de 2,08% registrado en enero a un mínimo de 1,84% la semana pasada. Pero ayer subió otra vez a 1,92%.

El giro también es evidente en el mercado de bonos, cuya recuperación esta semana retrocedió en parte. El rendimiento de la nota del Tesoro a 10 años trepó del mínimo anual de 2,17% a principios de este mes a 2,32% ayer.

Sin embargo, el escepticismo del inversor aún es evidente en el dólar, que se convirtió en un confiable indicador del mercado para juzgar el impacto de Trump. El índice que mide la moneda contra otras divisas subió 4,4% entre las elecciones en Estados Unidos y fines de 2016, pero está 3,4% abajo este año, deslizándose a su nivel más bajo en cinco meses el martes pese al renovado optimismo del mercado de valores norteamericano.

Marc Chandler, estratega de divisas en Brown Brothers Harriman, asegura que todo lo que se ha logrado en los primeros 100 días es irrelevante comparado con lo que se puede lograr en los próximos 100. Pero "muchos participantes del mercado parecen haber degradado las probabilidades de que se cumpla la agenda legislativa de Trump"

Eso dejó a los inversores y operadores bursátiles en busca de un catalizador que impulse el dólar. Lo encontraron para la libra en la decisión de la primera ministra británica Theresa May de llamar a elecciones anticipadas. Lo encontraron para el euro cuando Emmanuel Macron ganó en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Sin embargo, la búsqueda de algo que le ponga el turbo al estancado dólar todavía no da resultado.

No obstante, hasta algunos escépticos de la teoría de que el presidente Trump podrá diseñar un repunte económico temporario –ni hablar de uno duradero– sostienen que los mercados probablemente habían revertido en forma excesiva las apuestas a favor de una suba de la inflación, y mencionaron las señales alentadoras de que la economía global se está expandiendo a un ritmo tibio pero respetable.

"La reflación global quizás se mantenga latente durante un tiempo más, pero no está muerta", afirmó Joachim Fels, asesor económico global en Pimco.