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Pese a poca sintonía, Wall Street será un ganador con Trump

No se trata de un plan deliberado del presidente electo, sino de una combinación de factores. Influirán el Brexit, el crecimiento económico de EE.UU. y la salud de sus bancos

Pese a poca sintonía, Wall Street será un ganador con Trump

En un ránking de centros financieros globales publicado el mes pasado por Z/Yen, Londres lideraba la liga del think-tank, apenas arriba de Nueva York. No fue una gran sorpresa: Londres en los últimos años ha encabezado varios ránkings pero cuando Z/Yen elabore su índice en un par de años –en pleno mundo Trumpiano– muy probablemente esas tablas de posiciones hayan cambiado.


Es probable que por las políticas de Donald Trump, Nueva York sea más atractivo como centro financiero. Y eso podría perjudicar a Londres, a menos que las autoridades británicas estén dispuestas a contraatacar.
¿Por qué? La razón no necesariamente es un "plan" deliberado que tiene Trump para Wall Street; de hecho, parece no tener ninguno. Apenas mencionó al centro financiero en su campaña electoral –y la mayoría de los banqueros lo ignoraron. En realidad, el sector este año le donó apenas u$s 737.000, comparado con los u$s 78 millones que aportó a Hillary Clinton y los u$s 33 millones a Jeb Bush.


Sin embargo, lo que podría elevar el status de Nueva York es una confluencia de cuatro factores cruciales. El primero es obvio: el futuro de Londres está siendo socavado por las incertidumbres derivadas del Brexit. En público, los banqueros internacionales insisten en que Londres sigue siendo atractivo. Pero en privado, los ejecutivos del sector se están preparando para mudar algunas actividades en cuanto los golpee el Brexit.
Y si bien los centros europeos continentales, como Francfort y París, están tratando de captar negocios, muchos banqueros sostienen que EE.UU. es más atractivo debido a su infraestructura, fuente de talentos y sus leyes laborales flexibles.


"Es bastante poco probable que lo que nosotros llamamos "Londres" se pueda replicar en el futuro inmediato en algún lugar de la UE", dijo el vice presidente del Banco de Londres Jon Cunliffe ante la Cámara de los Comunes el mes pasado. "Pero ya existe en Nueva York".


Sin embargo, el Brexit no es el único factor; el segundo es el clima regulatorio y político. Hace una década Michael Bloomberg, entonces alcalde de Nueva York, encargó un informe a McKinsey que concluyó que Londres le estaba quitando negocios a Nueva York porque tenía un régimen regulatorio más acogedor.


Ya no. Desde la crisis de 2008 los reguladores británicos han implementado reformas. Se fijaron gravámenes a los bancos. Por supuesto, la regulación también se reforzó en EE.UU; un ejemplo son las normas Dodd-Frank. Pero en Norteamérica mermó el vapuleo a los bancos; y ahora el equipo de Trump no sólo murmura sobre volver atrás con algunas reformas, también analiza incluir banqueros a la administración. Jamie Dimon, número uno de JPMorgan, es mencionado como posible Secretario del Tesoro. El simbolismo es profundo.


Un tercer factor es la salud de los bancos. En los últimos años, los norteamericanos limpiaron sus balances y se recapitalizaron. Los europeos se quedaron atrás, lo que significa que las entidades estadounidenses están resurgiendo en la escena mundial. Eso probablemente se magnifique si Trump flexibiliza las regulaciones. Si la Reserva Federal sube las tasas el mes próximo, aumentarían los ingresos por comisiones de los bancos estadounidenses.


La economía de EE.UU. probablemente crezca, en parte como resultado de los planes de repunte de la inflación, que en si mismos brindan un cuarto factor. La mayor confianza de las empresas y el crecimiento de la actividad en general impulsa la demanda de servicios financieros. En Europa, por el contrario, el pesimismo económico y las divisiones políticas debilitaron la confianza.


Sin embargo, si las políticas trumpianas provocan disturbios sociales en EE.UU o incertidumbre geopolítica, o si Trump eleva el endeudamiento enormemente, eso no creará estabilidad. Pero, si bien esos riesgos son reales, el punto crucial ahora es que los europeos deben reconocer que están creciendo los espíritus animales en Nueva York, y que eso probablemente fortalezca a Wall Street. Si Londres quiere contraatacar, las autoridades británicas deben encontrar la manera de despertar algunos espíritus animales propios. Pelearse por el Brexit no es un buen lugar de donde comenzar.