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Pese a la crisis política, los mercados de Brasil reflejan una resiliencia inversora

El optimismo se mantiene pese a la crisis que atraviesa el presidente Michel Temer y al riesgo de que los planes de reforma puedan diluirse

Pese a la crisis política, los mercados de Brasil reflejan una resiliencia inversora

Cuando Michel Temer, el presidente de Brasil, hace poco fue grabado supuestamente respaldando el pago de coimas, los mercados cayeron en picada por un breve período porque los inversores temían que peligrara el ambicioso programa de reformas apuntado a recuperar la salud fiscal del país más grande de Latinoamérica.

Transcurrió un mes y si bien Temer todavía enfrenta una investigación penal y están quienes piden su renuncia, la resiliencia define a los mercados brasileños. El índice de acciones de referencia, el Bovespa, por el momento se ha estabilizado por encima de los pisos del mes pasado, mientras que los precios de los bonos del gobierno y la moneda han repuntado.

Lo verdaderamente crucial es que los inversores no le cerraron la puerta al país y a sus esfuerzos de reforma. Desde que se conocieron las grabaciones a mediados de mayo, prácticamente se invirtieron u$s 1100 millones en acciones brasileñas, el nivel más alto en cinco años, según la firma de seguimiento de fondos EPFR.

"No hay exactamente optimismo; hay una sensación de que los inversores le están dando al gobierno el beneficio de la duda por los grandes avances que hubo en este último año", explicó Zeina Latif, economista jefe de XP Investments. "Pero el gobierno no debería dormirse en los laureles –los mercados pueden rápidamente revisar sus posiciones".

Las dos principales razones que explican la sensación de que el mercado está aislado de la última tempestad política, sostienen los analistas, son las sólidas cuentas externas. Eso ayuda a proteger la economía de cualquier paralización repentina del financiamiento externo o cambios en el ánimo de los mercados. Junto con la caída de la inflación a 3,6%, su nivel más bajo en una década, eso permitió que el banco central recorte las tasas de interés a fines de mayo y ayude a sostener el sentimiento del mercado.

"Los mercados brasileños se han mostrado relativamente resilientes, por varias razones", señaló Michael Gomez, director de mercados emergentes en Pimco. "Hemos visto un ajuste muy grande en el déficit comercial, que era crónico en los años anteriores y ahora está mayormente cerrado".

Con la inversión extranjera directa aún fuerte, el economista David Beker de Bank of America en San Pablo dijo: "el lado externo de Brasil se ve bastante bien".

Los bonos brasileños ofrecen un espejo de optimismo entre los inversores de que las reformas del gobierno colocarán al país otra vez en la senda del crecimiento económico después de la profunda recesión de los últimos dos años.

El rendimiento de referencia a 10 años actualmente se ubica en 4,70%, comparado con el pico superior a 5% de cuando estalló la última crisis política. La menor inflación y la posibilidad de otros recortes de tasas por parte del banco central son factores que sostienen el mercado de deuda.

Los economistas pronostican que el banco central bajará la actual tasa de referencia Selic de 10,25% a 8,5% a fines de 2017, lo que ayudará a fortalecer la economía, que en el primer trimestre creció 1% después de ocho trimestres consecutivos de contracción.

"Brasil está atravesando un momento sorprendentemente estable," escribió Carlos Langoni, ex presidente del banco central que ahora trabaja para la consultora Projeta. "El sustancial progreso en lo que se refiere a ajuste externo y control de la inflación, si bien todavía es incompleto, ayuda a explicar la baja volatilidad del mercado en un clima de tirantez".

Si bien la confianza se vio sacudida por el peligro de que Temer quede atrapado en el escándalo, cualquier cosa excepto una catástrofe va a ser recibido con alivio por los inversores.

Incluso si se diluyen las reformas previsionales y otras medidas de Temer, cualquier reforma contará como una mejora de las finanzas públicas, las cuales se debilitaron constantemente durante el mandato de la predecesora Dilma Rousseff, y como una mayor confirmación de que Brasil pagará sus deudas.

Sin embargo, hay preocupación de que el reciente progreso en las cuentas externas de Brasil y la resiliencia de su mercado quizás no se mantengan en el tiempo. A medida que el asediado gobierno se recupera del escándalo, Gomez sugiere que "el panorama para las reformas es menos cierto hoy que antes de la repentina crisis".

Además, en medio de un enorme déficit presupuestario de 9,2% del PBI, Paul McNamara, director de inversiones en mercados emergentes en GAM en Londres, cree que "la razón por la que el pueblo está tan obsesionado con la política, es que el lado fiscal de Brasil es muy vulnerable; resolver eso es prioridad absoluta".

Si bien la inflación decreciente y las tasas de interés en baja ayudan a recortar los costos del endeudamiento de 62% de la deuda púbica, otro 34% sigue atado a una tasa más alta. Los costos del servicio de la deuda de Brasil son, por lo tanto, muy superiores comparado con otros mercados emergentes. En los primeros cuatro meses de 2017, los costos de los intereses fueron de 6,7% del PBI, y 6,5% para 2016. Por el contrario, la cifra para Sudáfrica es 3,3% y para Polonia, 1,5%.

McNamara agregó: "La razón por la que la gente se enoja mucho más con Temer que, digamos con (el presidente Jacob) Zuma en Sudáfrica o con (el presidente Recep Tayyip) Erdogan en Turquía –que están aplicando varios grados de política irracional– es que Brasil es uno de los países donde hay que modificar la política fiscal".