Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Pequeña pero seria amenaza de una recesión en EE.UU.

¿Podría ser que Estados Unidos se esté dirigiendo hacia una recesión? Para un observador casual, parece improbable. Desde que el PBI norteamericano se recuperó de la crisis financiera global de 2009, ha sido uno de los pocos países constantemente prometedores en una economía mundial accidentada.
Hay muchas razones por las que la economía de Estados Unidos podría haber perdido el rumbo en los últimos años. Entre ellas, la crisis de la eurozona, el llamado "taper tantrum" de 2013 (cuando la Fed indicó que tal vez comenzaba a reducir sus compras de bonos antes de lo previsto), la debilidad de los mercados emergentes que definitivamente impactó en el siguiente año y, el verano boreal pasado, la depreciación de la moneda y la bolsa de valores de China. En cualquier caso, la economía estadounidense siguió creciendo. La tasa de desempleo, en 4,9%, vuelve a su nivel de 2008 anterior a la crisis.
Y sin embargo hay importantes economistas de Wall Street que habiendo observado que la agitación de los mercados financieros de las últimas semanas amenaza con un mayor impacto en la economía, estiman que hay un 20% de probabilidades de que este año haya recesión. ¿Tendrán razón?
El lado pesimista de EE.UU. está en los problemas en China, y los acontecimientos en el mercado petrolero, que conspiran con exponer las debilidades de la economía. Quizás sorprenda que la exposición externa directa a China a través de las exportaciones probablemente no sea el principal canal. EE.UU. todavía es una economía mayormente autosuficiente, en particular si se la compara con los socios comerciales asiáticos de China que verdaderamente están pasando por apuros.
Con las exportaciones de mercancías equivalentes a sólo 13% del PBI, y las ventas a China representando sólo 8% de eso, sólo una enorme caída de la demanda china podría empujar a EE.UU. significativamente hacia una contracción. Norteamérica ya hizo frente a una fuerte apreciación del dólar sin demasiado impacto sobre el crecimiento general.
Es más probable que la volatilidad china y el derrumbe del precio del petróleo afecten a EE.UU. vía una menor inversión e interrupciones del sistema financiero. Tal como aseguró esta semana Bill Dudley, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, las condiciones del crédito ya se ajustaron porque la aversión al riesgo provocó una liquidación de los activos de riesgo. Y dada la concentración de la inversión en el sector energético, podría ser considerable la combinación de una repentina suspensión de los proyectos de construcción y el efecto sobre los bancos que prestaron fuertemente a las compañías de fracking.
En esas circunstancias, si bien es poco probable que haya una recesión, el alza de un cuarto de punto en las tasas interés que dictó en diciembre la Reserva Federal cada vez se parece más un error.
La Fed sigue citando el ajuste del mercado laboral como una razón para subir las tasas, pero la misma inflación y las expectativas inflacionarias se mantienen sorprendentemente bajas. La Fed está fijando las tasas de interés sobre un modelo antiguo, implícitamente mirando algunos cálculos de la brecha de producción y la tasa natural de empleo para percibir la presión inflacionaria.
Pero el mundo pos crisis financiera global es muy diferente: la inflación constantemente fue menor a los pronósticos, lo que sugiere que la relación entre ella y el mercado laboral ha cambiando. Los economistas tienen una comprensión más precisa de la importancia del sistema financiero y las condiciones del crédito como determinantes clave del desempeño económico.
Todavía es poco probable que EE.UU. se deslice hacia una recesión este año, si bien mucho dependerá del enigma que es la economía china y sus efectos en los mercados financieros de todo el mundo. Pero hoy no se puede descartar una perjudicial desaceleración en EE.UU a un crecimiento por debajo de la tendencia. El mejor guardián contra la recesión en Norteamérica es la Fed y el hecho de que estará atenta ante la sólida posibilidad de que haya cometido un error.