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Para Wall Street es cada vez más difícil descartar la bitcoin

Los profesionales del sector empiezan a mostrar un tibio interés por estas monedas, impulsados por la demanda de sus clientes por ese tipo de inversión

Para Wall Street es cada vez más difícil descartar la bitcoin

El temor a quedarse afuera es lo que a menudo se describe como una de las fuerzas psicológicas más poderosas en el mundo de las finanzas. Mientras entre los inversores minoristas crece el interés por las criptomonedas, los profesionales de las inversiones decidieron darle un vistazo a lo que muchos consideran una burbuja salvaje y especulativa.

En el año en que el precio de la bitcoin se multiplicó por cinco a más de u$s 5500, hay señales de que la corriente financiera dominante está mostrando un tímido interés. La pregunta es si gradualmente las criptomonedas están siendo aceptadas como una clase de activo legítima, un intento cínico de sacar provecho o una mezcla de ambas.

Ami Ben David, cofundador del fondo de capital de riesgo Spice, afirmó que hay un notable giro en la actitud del sector financiero tradicional hacia las criptomonedas en los últimos 12 meses, por miedo a perderse algo.

"Hace un año no sabían de qué se trataba, hace seis meses pensaban que era un fraude y ahora se dan cuenta de que simplemente no lo entienden y están empezando a ponerse nerviosos y quieren aprender", dijo. "Definitivamente está vinculado al miedo a no quedarse afuera. La gente escucha de los asesores: "No toques eso. ¡Es una burbuja!", y ahora están enojados porque podrían ya habérselo perdido".

Antes recibida con desconcierto en los círculos financieros, la bitcoin parece haber pasado al nivel de ser considerada un "activo" hecho y directo en algunas de las oficinas más exclusivas de Wall Street y la City de Londres.

La semana pasada los CEO de JPMorgan y Citigroup fueron consultados sobre la bitcoin, mientras que el selecto estudio jurídico Davis Polk, debido a que muchos clientes le solicitaban más datos sobre las criptomonedas, organizó una sesión informativa telefónica sobre el tema.

"Hemos visto administradores de fondos buscando maneras de satisfacer la creciente demanda inversora de este activo", dijo Joe Hall, socio de Davis Polk.

Un oficial de banca privada con sede en Londres contó que hace un año nadie esperaba que aumentara tanto la cantidad de consultas provenientes de clientes de patrimonio ultra elevado que tienen curiosidad por las criptomonedas. "Se está llegando a un punto en que no podemos ignorar el interés", aseguró. "No queremos que nuestros clientes se acerquen a eso, pero tendremos que encontrar una manera de poder ofrecerlo si ellos siguen preguntando".

Sin embargo, continúa el debate entre los escépticos que en general provienen de la gestión de patrimonios y del sector bancario que creen que el nuevo mundo de las criptomonedas va a tener que acomodarse cuando termine la fiesta y los verdaderos creyentes que proclaman que la bitcoin y la tecnología asociada revolucionarán el sector financiero.

Los reguladores de todo el mundo también están asumiendo una línea más dura en cuanto a las criptomonedas, un punto que quedó subrayado la semana pasada cuando Jamie Dimon y Larry Fink dijeron que los gobiernos pronto van a doblegar a la bitcoin. Los ejecutivos también afirmaron en una conferencia en Washington que el único verdadero valor de la bitcoin es como herramienta para los delincuentes y lavadores de dinero.

Mientras muchos inversores siguen convencidos de que la bitcoin es un furor que va a terminar mal, un creciente número de figuras conocidas del mundo de las finanzas dice públicamente que al menos están incursionando en el tema.

Mike Novogratz, ex gestor de hedge funds en Fortress y figura en Wall Street, hace poco anunció que no sólo generó lo que pareció sugerir que fueron al menos u$s 250 millones por comprar bitcoins y ethereums, sino que también está tratando de lanzar un hedge fund dedicado a las operaciones con criptomonedas.

Sin embargo, Novogratz también desplegó el cinismo oportunista del operador bursátil cuando se refirió a su estrategia con las bitcoins. Felizmente predijo una fiebre especulativa por el oro, en vez de afirmar que el valor de la bitcoin subirá porque lo justifica su valor fundamental. "Ésta va a ser la burbuja más grande de nuestros tiempos", dijo en una reciente entrevista por televisión. "Podés hacer mucho dinero mientras está en alza, y nosotros pretendemos eso".

Kyle Bass, un gestor de hedge funds que hizo dinero apostando contra las hipotecas subprime, también revirtió su escepticismo inicial sobre la bitcoin y ahora cree que "llegó para quedarse".

Pese a la creciente aceptación de que los inversores y los oficiales de banca necesitan al menos aprender los conceptos básicos del salvaje mundo de las criptomonedas y de la tecnología de cadenas de bloques que las sustenta, no están nada cerca de desarrollar una manera verosímil de valuar esas monedas altamente volátiles.

"Las burbujas casi siempre ocurren cuando hay algo nuevo, o relativamente nuevo en la economía", escribió el equipo de gestión de patrimonios de UBS a sus clientes la semana pasada. "El cambio, por definición, crea incertidumbre sobre el futuro. Los tulipanes del siglo XVII eran nuevos y exóticos".